Finalmente decidimos tratar de salir de aquí antes de que nos arranquemos la cabeza el uno al otro o que venga alguien a hacérnoslo a los dos. Esta vez no tengo inconveniente en seguir a Zulay porque la central no puede ser más grande y liosa así que, la responsabilidad de sacarnos de aquí pa’ él. No sé cuántas veces hemos girado a la derecha, o la izquierda, o hemos seguido recto pero por cada pasillo que encontrábamos era exactamente igual al anterior, con el mismo número de celdas; lo único que cambiaba eran los prisioneros y los Flaps de las Sombras que hacen guardia pero esto no es suficiente para orientarse y además tenemos que intentar que los soldados no nos vean, lo que hace que sea aún más complicado salir de aquí. Notaba como Zulay cada vez se frustraba más no es capaz de encontrar la salida (ni siquiera la de esta planta) y sé mu’ bien que situaciones como esta le pone de los nervios, sobre todo por el tema de su orgullo.
-¡Eh, enano!- saltó una voz en el interior de una celda. –No sé si es que porque eres un Flap de las Plantas y por eso más imbécil de lo normal pero es la cuarta vez que pasas por aquí- añadió aquella voz seca y rota que pertenece a un Flap de Fuego, un cincuentón. Tiene el pelo ondulado (y del color del Fuego como es evidente aunque ya empieza a lucir alguna que otra cana), sus ojos son grises o verde muy apagado, no estoy mu’ segura debido a que su esclerótica estaba amarillenta, señal de que fuma bastante (y prefiero no saber el qué ni de de dónde lo saca). La barba de varios días le enmarca su cara chupada y oculta un poco los pirsins que lleva en la oreja derecha.
-¡¿Qué me has llamado?!- preguntó furioso plantándole cara delante de la celda. Precisamente esas palabras eran lo que le hacía falta a Zulay escuchar en ese momento, perfecto si antes estaba rabioso ahora está furioso.
-Como me gustaría tenerte al lao’, así veríamos si de verdad tienes cojones pa’ plantarme cara. Ya sabes lo que se dice, los Flaps de las Plantas son unos cobardes- genial, encima el tío tiene que ser racista.
-Déjalo Zulay, vámonos- le empujé para que siguiera hacia delante, sé muy bien que si no lo hago va a liar una buena y no tengo ganas de que por una simple pelea nos volvamos a una celda.
-Y tú pa’ ser una Flap de Fuego tampoco eres mu’ espabila’, necesitas un guía si quieres salir- ¡me acaba de llamar tonta!
-Ya lo tengo y es el mejor que podría tener- contesté para no perder los papeles y le seguí empujando.
-¿Seguro? ¿Mejor guía que alguien que ha estado aquí más de diez veces?- preguntó. Esto nos llamó la atención a los dos ¿será verdad? Si es así podría sacarnos pero ¿cómo fiarse de alguien como él?
Zulay me apartó y se volvió a acercar a la celda, iba a seguirle pero hizo un gesto para que me quedase quieta.
-¿Eso es una oferta?- le preguntó con autoridad.
-No hablaba contigo “plantita” sino con ella- al oír esto me acerqué.
-Te escucho-
-Por tus propios intereses te lo aconsejo- me contestó aquel Flap. –Yo os podría sacar, claro está, a cambio de algo que podría ser…-
-Tu libertad, nada más- le interrumpí, no pienso pagarle na’ ni hacerle un favor de cualquier tipo. –Nosotros te sacamos, tú nos guías; a no ser que prefieras que nos vayamos ahora mismo- le amenacé.
-Está bien, acepto- lo dijo de una forma que no me gusta nada como sonó.
-Espera- Zulay me paró en seco. -¿Cómo podemos estar seguros de que no nos mientes? ¿De qué realmente conoces el camino?- Zulay había adoptado una posición seria y autoritaria, no se fiaba ni un pelo y con razón. Además se nota que está acostumbrado a tratar con este tipo de gente.
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El fuego de mi interior
Fiksi IlmiahUn miedo que jamás he superado, grabado en mi mente para siempre y clavado en lo más profundo de mi corazón me perseguirá hasta alcanzarme, irónico, pensé que podría huir de él siempre. A su vez hará despertar un sentimiento que nunca antes sentí ¿d...
