Capítulo 9-Fallo en el sistema

27 2 0
                                        

Llegamos con el amanecer, me encantaría decir que es espectacular pero si lo hago estaría mintiendo, es lo que hay, en estos años con tanta contaminación todo ha perdido su encanto.                                                    Para mi sorpresa por un día J había sido puntual a la hora de levantarse, ya sé lo que significa eso, un largo interrogatorio mientras caminábamos lo poco que nos quedaba hasta llegar a la central (“of course” nos asegurábamos que los otros dos no nos escucharan) con preguntas como: “¿Dónde estabas? ¿Estabas sola o Zulay estaba contigo? ¿Ha sido mucho rato?” etcétera, etcétera…

-Dime ¿lo habéis hecho?- “of course” la pregunta que no podía faltar, ya me extrañaba que hubiera tardado tanto en preguntármela.

-¡Por favor, con Zulay! Ni borracha-

-Pero ¿por qué? Chica, yo creo que lo pasarías bien- “sep” en esto se ha convertido mi vida desde que la conozco, tengo que aguantar este tipo de comentario desde mucho antes de las siete de la mañana. –No me mires así, ya sabes el dicho: quienes se pelean se desean. Y este tipo de frases se suelen cumplir- dijo convencida hablando tan rápido como de costumbre.

-“Sep” se cumple, yo deseo darle una colleja cada vez que discutimos ¡¿sabes?! ¡Siempre se cumple!- mejor contestar esto a la otra respuesta que se me había pasado por la cabeza, simplemente ésta es más agradable de oír.

Pero con lo puñe… con lo pesadita que es la chica tuvo que acabar metiéndome en un aprieto, tenía que preguntarme que entonces qué habíamos estado haciendo tanto rato, “pos” claro yo no soy como Zulay que me salen las mentiras sin pensarlas así que, no sé qué contestarle porque no le puedo contar la verdad, se lo he jurado a Zulay.

-¡Eh, rubia! Se…rá mejor que tú… y Kai os quedéis… por aquí… ya sabes, la vigilancia…- interrumpió la incómoda situación, por una vez puedo decir que me alegra que esté aquí.

Por suerte en estos casos J obedece a la primera y dejó el temita de una vez (aunque no creo que se le olvide fácilmente bueno, estoy segura).

-Antes de comenzar la descarga- dijo J y tendió la mano. Al principió no caí en lo que pretendía pero al cabo de unos segundos lo acabé entendiendo (soy un poco lentita a veces) y enseguida hice lo mismo, Zulay me siguió y quien parece que todavía no lo ha entendido ha sido Kai (menuda novedad aunque no puedo hablar demasiado alto yo tampoco).

-Venga Kai, tú también- le dije haciéndole un gesto con la cabeza. –Eres parte del equipo ¿no?- y dijimos a coro “juntos lucharemos y no nos fallaremos”, esta estúpida frase se han convertido en una especie de lema o de amuleto de la suerte.

Zulay y yo nos pusimos en marcha lo más rápido que pudimos (solo tenemos unos veinticincos para hacer todo), dejamos la bolsa con la comida y las chaquetas (que raro se me hace verle sin su chupa y eso que está mucho mejor así), como única arma, mi navaja. Repasamos el plan una última vez y desaparecemos entre los troncos secos de los árboles.

-Por cierto…, yo tampo…co me liaría… contigo, que… te quede bi…en claro- me soltó de repente ¡mierda, se ha enterado de la conversación!

-¿Qué?- no sé si le pregunté por hacerme la loca pa’ evitar volver a la conversación que había tenido con J o porque simplemente me ha pillado totalmente por improviso.

-Es que no… eres gran cosa- me contestó con arrogancia. ¡¿Me acaba de decir lo que yo creo?! ¡Oh “sep”, me lo ha dicho! Más le vale a ese capullo que en el robo no salga nada mal ¡Andrea di Salvo como lo haga, te voy a dejar tirado! ¡Me da igual que me hayas salvado en aquella ocasión, dejaré que te transformen en un Flap de las Sombras! ¡LO JURO!

El fuego de mi interiorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora