-Tiaret… Tia…ret ¡joder… “Hello Kitty”… di algo…!- oí la voz de Zulay, hay otro sonido de fondo que no consigo identificar.
-N… no me llames “Hello Kitty”- conseguí decir débilmente. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos? Me duele mucho la cabeza, estoy mareada y hay parte de la espalda que también me duele bastante. Y creo que el corte ha vuelto a sangrar, eso o tengo alguna herida por otro lado.
-Joder… estás bien- respiró aliviado. -¡No vuelvas… a ha…cer algo as…í!- me dijo enfadado, casi gritando.
-¿El qué?-
-Y… encima no… lo sa…bes- se quejó. -¿Q…qué va… a ser? Lo… de casi… matarte tú… por sal…varme-
-¿Si? ¿Eso he hecho?- pregunté, no me acuerdo, lo último que tengo claro es que estábamos hablando y cayó un rayo, el resto es un borrón en mi mente.
-¿Es coña? Des…pués de dar…te cuenta qu…e el edificio… iba a caerme… enci…ma me empujas…te y caímos… a esta… especie de sótano… que estaba oculto… con ma…dera en el suelo. Es… lo que te… ha sal…vado, si no el edi…ficio te habría… caído enci…ma a ti- me explicó, quería aparentar que está muy enfadado conmigo pero en sus ojos vi reflejado el orgullo que realmente sentía.
Tras unos minutos conseguí incorporarme, está claro que por donde hemos entrado, no vamos a salir así que, decidí que lo siguiente que vamos a hacer es curiosear un poco, pa’ ser un sótano es muy grande y seguro que hay cosas que nos pueden ser útiles.
Me puse la mano en el cuello, estoy sangrando y con el picante dolor que tengo estoy segura que se está infectando así que, mientras miro voy a buscar un botiquín o algo…
Esto no era un simple sótano, había sido un refugio y bastante funcional hará cosa de unos diez o quince años. Encontré la forma de salir, al fondo de la sala, camufladas por una estantería había unas escaleras de mano que conducían a un agujero que lleva a la superficie así descubrí que aquel extraño ruido que oía de fondo era el ruido de la lluvia ácida. En la estantería que servía para camuflar la salida encontré tan solo un casquillo de una bala, está claro que cuando abandonaron esto no dejaron ni un arma atrás. Pasé alrededor de un colchón que había en el suelo, está en un relativo buen estado y me puse a curiosear una cómoda que estaba a la derecha. En ella encontré una manta y algo de ropa, me fijé que en uno de los laterales habían rayado con una navaja o una daga K+E en un corazón estaba un poco oscuro pero se leía perfectamente (menuda cursilada) así fue como me di cuenta que había ropa de chico y de chica (bien, tendré algo con lo que cambiarme si es que paro de sangrar) aunque está claro que la caridad no era lo de estos dos, ropa de abrigo no dejaron. La cómoda tenía varios cajones por abajo así que, los abrí y… ¡lo encontré un botiquín!
Es muy pequeño pero me conformo con que tenga lo básico. Me senté en el colchón y lo abrí, me costó un poco porque ni me atrevo a quitarme la mano del cuello. Lo primero que encontré fue una pequeña nota pero ya está tan oscuro que no veo lo que dice y como si Zulay supiera lo que estaba haciendo encendió una linterna que encontró en la estantería de la izquierda y se sentó a mi lado.
La nota ponía:
Para aquél que venga puede coger cualquier cosa de la que hemos dejado Krak y yo.
¡Mierda! ¡¿Vamos a tener que seguir recordando a Krak?! ¡Es lo que me faltaba! Aunque de la nota hay otra cosa que me llama la atención, quién la escribió tiene una letra muy parecida a la de mi madre… y ella se llamaba Elisabeth… ¡¿Pero qué digo?! Es imposible que ella conociera a Krak y mucho menos que estuviera tan alela’ como pa’ poner sus iniciales en un corazón “Siempre la razón antes que el corazón” me solía repetir aunque quería mucho a mi padre (y él a ella). Además con lo racista que es Krak no creo que se dejara ver con una humana… ¡¿Y yo por qué le doy vueltas a esto?! ¡¿Cuántas Elisabeth puede haber?! E incluso puede que la “e” no sea de Elisabeth sino de Elisa, Emily, Emma… ¡hay millones de nombres con “e”! Y a lo mejor la tal E es quien vi que le esperaba o a lo mejor esa “e” es de un tío ¿quién sabe, a lo mejor es de los que están en la otra acera? Pero… no creo, la ropa de chica no encajaría en ese puzle.
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El fuego de mi interior
Science FictionUn miedo que jamás he superado, grabado en mi mente para siempre y clavado en lo más profundo de mi corazón me perseguirá hasta alcanzarme, irónico, pensé que podría huir de él siempre. A su vez hará despertar un sentimiento que nunca antes sentí ¿d...
