Capitulo treinta y siete

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—¿Por qué diablos hiciste eso?—. El tono de voz del peliazul no era amigable. Con las llemas de sus dedos limpió los restos de saliva que la castaña había dejado en sus labios. Estaba enojado, en verdad lo estaba.

—Rafael... Todos nos están mirando —. Caeli responde con cinismo. El nombrado mira a los lados y se da cuenta que tenia razón. Los pares de ojos de la multitud de personas estaban clavados en él.

Se encontraban con una sonrisita en el rostro puesto que veían la escena cómo algo tierno. Todo allí sabían que Caeli gustaba de Rafael, ella misma se había encargado de difundirlo, y pensaban que la situación que presenciaban era porque él sentía lo mismo por ella.

—¡Otro, otro, otro!—La multitud gritaba en bulla y algarabía. Rafael se llevó ambas manos a su faz, estresado.

Caeli sonríe y trata de acercarse de nuevo al rostro del mayor. Estaba segura que volvería a besarse, Rafael no sería capaz de alejarla ante todas esas personas.

Al ver los labios de la castaña cerca, él reacciona alejándose. Todos empiezan a hacer ruidos de negación ante el rechazo del mayor a Caeli.

"Cobarde"

"Ella te quiere"

No le importó lo que los demás opinaran de él, simplemente dirigió su mirada ante todo el lugar, rogando con toda su alma que su princesa no hubiera visto esa situación.

No la ve, pero sí reconoce los cabellos de la pelimorada observarle. Se dirige con pasos rápidos a ella, con cara de preocupación.

—Ana, dime por favor que Lesslie no lo vio, por favor.

Karen asiente con lentitud. Ella quisiera decir que no, que su hermana de cabellos rosados no vio nada, pero Karen sabe perfectamente que sí lo hizo.

—S-si lo vio... Se acaba de ir a casa...—. Rafael suelta un bramido sintiendo que todo estaba por hecharse a perder.

—Me iré, iré a buscarla.

—No, Rafael—Karen niega— Haz tomado, no puedes irte así...

—Ana, tendré cuidado. Tengo que ir a verla.

—Rafael...— Karen suelta con un tono de advertencia, sabía perfectamente que era peligroso.

—Me importa un carajo, Ana Karen. Iré.

Karen vuelve a negar, pero sabe que no puede hacer nada por detenerlo.

—Es mejor que hoy no vayas a dormir, quédate con Alex—. Más bien que un deseo, era una orden, y Karen sabe que no debe de llevarle la contraria al peliazul. Así que asiente.

—Por favor, sólo avísame cuando llegues.

Rafael asiente y toma marcha afuera. En eso, la odiosa de Caeli se vuelve a acercar al peliazul.

—¿Te gustó el beso, amor?— Rafael frunce su ceño, esa niña estaba acabando con su poca paciencia.

—¿Sabes? Vete a la mierda— La chica se muestra sorprendida ante el vocabulario del peliazul, pues éste no acostumbraba a hablar así— Eres una estúpida, falsa y zorra. Consíguete a otro porque a mi me das asco.

No espera respuesta y se va, toma las llaves de su auto y se dirige a la salida. El frío abrazador le recibe con fuerza, despeinándose aún más su cabello. Junta sus manos haciendo fricción y tratando así de conseguir más calor.

Llega al auto y le enciende, pisando los pedales con fuerza.

(...)

—¡Lesslie! ¡Lesslie!— La voz del peliazul retumba en los oídos de la pelirosa que se encuentra en su cama. Abraza su almohada con fuerza aferrándose a ella y sólo queriendo desaparecer. Lágrimas bajan de sus mejillas atrozmente, y ella las deja fluir. No las limpia, estaba harta de hacerlo. Harta de callar, sólo quería descargar todo lo que tenía dentro.

Nuestro mejor error; [Rasslie]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora