Capítulo treinta.

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El de azul baja a la menor de las chicas del auto. Karen y él habían decidido que se quedarían ahí temporalmente. Los departamentos eran hogareños y hasta un tanto lujosos. Tenía el estilo industrial de Karen y hasta un poco del clásico del de Lesslie.

Rafael se había decidido por aquel pensando en su pequeña, tal vez y así eso le hiciera sentir a Lesslie como en casa.

Una vez en brazos, Lesslie se acurruca contra el pecho del mayor. Duerme tranquilamente y su respiración sube y baja con tranquilidad. Rafael se asegura de su pequeña esté bien abrigada, y la tapa para que el frío no llegue a ella.

Suben a su departamento, y al entrar, el de azul se sorprende. Era mucho más bonito que en las fotografías que la pelimorada le había enseñado, y no puede evitar pintar una pequeñita sonrisa en su rostro.

El departamento estaba dividido en dos pisos. En el piso de abajo, el living, una pequeña cocina y un comedor para cuatro personas. En la planta de abajo igualmente hay un baño. En la planta de arriba, se divide en tres habitaciones; suponiendo que cada uno dormirá en una habitación,

Pero Rafael sabe y está seguro que no será así, y él terminará en el cuarto de Lesslie, o viceversa. El departamento era algo pequeño, pero suficiente para tres personas.

Entra a la habitación acordada que será de él, y recuesta a la chica en el colchón. Ésta al sentir que ha sido retirada de los brazos del mayor, abre sus ojos como platos, asustada. Sollozos comienzan a salir desde lo más profundo de su garganta. Rafael suspira en una mezcla de tristeza y coraje antes de quitar sus zapatos y recostarse de nuevo con Lesslie.

-Ya bebé, sólo soy yo... Verás cómo saldremos de ésta... Juntos, amor, ya lo verás. Dijo abrazándola por la espalda, sintiendo hipar a su pequeña. Tratando de calmarla, acaricia un poco los revoltosos cabellos rosados.

(...)

Dos semanas después

-¡Rafael! ¡Mierda, Rafa! ¡Ven! - La de orbes negros y pelo mirado gritaba con fuerza y hasta un tanto histérica, desde la planta de abajo. El nombrado estaba en el piso de arriba con Lesslie.

-¿¡Qué pasa?!- El chico bajaba las escaleras con suma rapidez, tropezando un poco con sus propios pies y casi cayéndose sólo, el tono de su hermana había sido alarmante.

-¿Qué crees?... Acaban de mandarme un mensaje. Lograron encontrar a Bryan, el muy idiota ya está repudiéndose en la cárcel.

El de azul sonríe mirando con una alegría inmensa. Había esperado tanto para aquel día. Cada que salía del departamento, nunca lo hacía tranquilo; vivía con un nudo en su pecho sabiendo que sus dos niñas corrían peligro al dejarlas solas. En sus ojos se aprecia un brillo que hacía mucho tiempo éstos no tenían, y sin poder evitarlo abraza con fuerza a la pelimorada.

Karen esconde su cabeza en el cuello del mayor, y a los pocos segundos siente unas ligeras lágrimas mojarlo. La pelimorada las limpia de inmediato, pero sin dejar esa ancha sonrisa en su rostro.

Corto pero aquí estoy, los amo. Votos y comentarios, por favor. <3

Nuestro mejor error; [Rasslie]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora