—P-pero... ¿estás seguro que él te dijo eso?— Lesslie preguntaba con timidez. Rafael le había contado todo lo que su padre le había dicho por teléfono, al igual que a la pelimorada.
—Sí... Él... Él me habló y me lo dijo, quiere vernos, Yadid. Dijo que quería vernos...—. Lleva una mano a su frente, un poco harto y estresado ante la situación.
¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora que ya había comenzado a superarlo poco a poco?
Karen por su parte mantenía su vista clavada en un punto fijo en el techo de la habitación. Los tres hermanos se encontraban en la mesa de la cocina, y la pelimorada en toda la plática no había hecho nada más que mirar a la nada.
—Pero... ¿estás seguro? ¿Por qué querría vernos...?— La incertidumbre en la más pequeña de los tres chicos era mucha. Rafael talla su rostro con fuerza, estaba muy estresado y Lesslie no estaba ayudando en nada. No quería perder la cordura, porque sabía cómo era la chica de sensible, y si algo odiaba era verla llorar.
—No sé, Yadid. No tengo la mínima idea del porqué quiere vernos, sólo dijo que quiere vernos, ¿contenta?—. Una mirada fulminante salió de los faroles de la chica. Rafael sólo trató de ignorar, en verdad no quería explotar, no ahora.
—P-pero... ¿por qué será?- Volvió a preguntar por milésima vez.
-¡No sé, mierda! ¡No sé por qué nos quiere ver!- Ahí estaba, explotó, justo por lo que había luchado por no hacerlo. Como antes había imaginado el peli-azul, los ojos de Lesslie se aguaron, cristalizándose, la pelirosa sintió como le era más difícil ver, pues su vista estaba nublada a causa de las lágrimas acumuladas.
Reaccionó de inmediato, tomó a la menor por la barbilla, acunando su rostro entre sus largos dedos y sintiendo cómo su nariz chocaba con la de él.
-No llores- Murmuró cerca de su rostro- Odio verte llorar, así que no lo hagas.
Cuando Lesslie estaba a punto de hablar, el chico se lo impedió, tapando su boca con un beso.
(...)
-¿Entonces quedaron con él de vernos...?- La chica de orbes negros y cabellos morados preguntaba. De nuevo, el papá de los tres chicos le había llamado a Rafael, citando el lugar y la hora en la que se verían.
Karen juega con sus dedos, mirando de nuevo al suelo. No estaba segura si tendría la valentía de enfrentar a su padre. Lo amaba después de todo, él era el hombre que había estado con ella desde pequeña, pero la situación por la que los hermanos habían atravezado no era tan sencilla.
El mayor asiente, restregando sus manos en su pantalón a la vez que lo talla.
-Sí...- Dice en un suspiro- Dijo que nos vería en una cafetería,ya me ha dicho en cual, es algo lejos de aquí pues quiere que sea algo tranquilo, ya sabes. Así que es mejor que se arreglen es lo harán, porque nos vamos en una hora.
Karen asiente. Suspira al igual que su hermana de cabello rosado. Ambas chicas se dan una última mirada para después subir por las escaleras. Las pisadas de las menores hacen un ruido seco contra las escaleras de roble marrón, y Lesslie trata de darle una sonrisa en apoyo a la chica de piel caramelo.
(...)
Lesslie se acurruca contra el hombro de su hermana. Veinte minutos de camino y estaba comenzando a ponerse nerviosa, en especial porque no sabía cuál era la opinión de su padre, ni como seria su reacción.
Mira de reojo a los asientos delanteros. El chico por el cual estaría dispuesta a darlo todo tiene el mando del volante. Pequeñas gotas de agua se colan en el vidrio polarizado de la pequeña camioneta, y los parabrisas se mueven con rapidez de un lado a otro.
Centra ahora su mirada en el mayor; después de varios días, descubre un poco como se ha estado descuidando físicamente. Dos bolsas caen por debajo de su par de orbes mieles, sin duda no había dormido bien. Una pequeña barba se encuentra en su morena piel, y se da cuenta que lleva días sin rasurarse. Su cabello se encuentra desordenado, y los mechones azules y un poco verdosos van por sin ningún rumbo, ni siquiera se preocupa por ponerse gorra y ocultarlos un poco. Sin hablar de su atuendo, que sólo viste unos pants deportivos, una playera licra y unos simples tennis negros. Pasa saliva, en verdad le duele verle así.
Minutos después, el vehículo por fin se detiene, y la voz de Rafael la saca de sus pensamientos.
-Hemos llegado.
(...)
-Está tardando mucho, creo que no va a llegar.
Era la tercera vez que la pelimorada murmuraba, impaciente. Se suponía que su padre había tenido que llegar hacia veinte minutos, pero en esa abandonada cafetería no había rastros de él.
-Sí vendrá, Ana. Deja de decir eso- Rafael toma el mando, con voz autoritaria.
-Es la verda...
-He dicho que te calles- Interrumpe bruscamente, y la chica lo hace de inmediato, desconociendo a su hermano mayor por la manera tan hosca de hablarle.
(...)
-E-es él, Rafael. ¡Es él!- Los ojos de Lesslie se llenan de lágrimas de felicidad al ver al hombre mayor de edad entrar por la puerta principal. Rafael niega con la cebeza, ese no era su padre.
-No, Yadid. Él no es.
De pronto el hombre pasa su mirada por todo el establecimiento, como si sólo buscara a alguien en específico. Cuando sus ojos se centran en los cabellos azules, rosados y morados, sabe que son ellos, sus tres pequeños.
Lesslie no resiste más, y sin poder evitarlo se levanta de la mesa circular y corre a sus brazos, justo como en los viejos tiempos.
....
Espero estén bien, perdón por no subir antes, muchas tareas y exámenes; espero su comprensión.
Les agradecería si votaran y comentaran.☆
Hasta luego,
All the love.
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Nuestro mejor error; [Rasslie]
Fiksi UmumUn hermano, una hermana, y un amor prohibido. Cover by: @-Skean-
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