Invitación

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"Yo soy la vida que ya tengo y tu eres la vida que me falta"


— Yo.... sentí frío así que quise usar tu chaqueta — respondo tontamente mientras me coloco su chaqueta y le sonrió. Alan me queda mirando confuso un rato y luego se me acerca cuidadosamente, sentí como todo mi cuerpo se tensó por la cercanía de mi novio, Alan lo único que hizo fue sacar su teléfono del bolsillo.

— Olvidé esto  — comenta mientras lo guarda en el bolsillo de su pantalón sin mirar la pantalla, yo solo le sonreí nerviosa

— Realmente tenía frío — vuelvo a mentir mientras me cubro con su chaqueta y me siento en mi puesto nuevamente.

— Ya veo... — me mira pensativo mientras se sienta lentamente pero luego cambia su cara por una más relajada — Elegí un vino que se ve muy bueno, espero que te guste.

—¿Y donde esta? — pregunto ya que él no traía nada en sus manos

— Se lo llevó el camarero, fue por las copas y el saca corchos — se encoge de hombros mientras se acomoda en su silla

— Genial, me muero de ganas por probarlo — finjo estar ansiosa pero en verdad aún estaba muy tensa por lo qué pudo pasar.

Estuvimos conversando toda la noche, aunque me hubiera gustado poder disfrutar más nuestra cena no pude, ya que estuve pensando en Clarissa la mayoría del tiempo. Tal vez estoy muy equivocada con respecto a ella...después de esos mensajes me quedó claro que Alan no la ama como yo creía, tal vez solo la ve como la mujer con la que se revuelca y nada más, así que si Alan la busca por diversión y no por amor puede que nuestra relación aún no este tan perdida como creía, simplemente debo de arreglar las cosas, ser mas como Clarissa Stevens, divertida, espontánea, atrevida....
Pero aunque que fuese así, no sé si debo aceptar todo esto... ¿debería de importarme menos esta situación, por el simple hecho de que él no esté enamorado de ella? De todas formas aunque no lo estuviera, aún sigue siendo un infiel.

                  

— Charlie, despierta — Siento la voz de Alan, así que abro un poco los ojos para ver qué sucede — Ningún taxi contesta, necesito que me lleves al aeropuerto

— Claro — digo ya abriendo más los ojos y volviendo a la realidad, mientras me levanto noto que Alan llevaba puesto un traje color azul marino, camisa blanca y corbata gris después dirijo mi mirada al despertador 4:50 am, con razón estoy muerta del sueño.

— Espero que lleguemos a tiempo — me dice preocupado mi novio mientras toma su maleta y bolso de mano

— Tranquilo, llegaremos — respondo aún cansada y recogiendo mi cartera junto con las llaves de mi auto

Mientras íbamos camino al aeropuerto, Alan iba en silencio a la misma vez que revisaba su teléfono, de seguro viendo su itinerario o mails del trabajo o simplemente conversando con Clarissa. En realidad no estaba muy interesada en lo que estuviera haciendo, pues mi pensamiento primordial era mi cama, estaba exhausta ya que luego de la cena, con Alan tuvimos una noche romántica de despedida, que termino como a las 1:30 de la madrugada.

Ya eran las 5:30 am y aún quedaban diez minutos para llegar al aeropuerto, realmente cuando uno está demasiado cansado todo se le hace extremadamente eterno.

— Te voy a extrañar demasiado ¿lo sabes, cierto? — comenta mi novio mientras me observa

— Por supuesto, yo igual te extrañaré mucho — lo miro y le sonrío rápidamente volviendo la vista al camino

— Estaré contando las horas para que sea lunes de nuevo y volverte a ver — dice mientras pone su mano en mi rodilla y la verdad es que ese gesto no causó nada en mi porque en esos precisos segundos lo único que me importaba era poder llegar a mi cama lo antes posible y dormir una hora por lo menos.

Su otra mujer Donde viven las historias. Descúbrelo ahora