El canto de las aves y el húmedo césped dejando manchas de rocío en mi camiseta.
El sol abriéndose paso por el este, dando vida a un nuevo amanecer en el campo de su padre.
Andar a caballo, abrazados.
Nadar en ropa interior en el río.
Perseguirla mientras corría alrededor de su enorme casa en Edale, dónde solíamos asistir cada vez que necesitábamos alejarnos del ruido de la ciudad.
Largas noches de karaoke y veladas románticas.
Campeonatos de polo, exclusivos para nosotros dos. Carreras en moto, prácticas de esgrima y otro sin fin de cosas que no volvería a repetir.
Extrañaba a Margot, su aroma, su cabello, el sentir su cuerpo junto al mío...
Su época en el hospital psiquiátrico y aquella estadía en el penal la habían alejado de mí dos años. Aunque no podía emitir queja alguna, aquélla había sido mi culpa.
Llevaba tres años sin compartir con ella, sin escuchar su tierna voz llamándome "Eddie", sin verla sonreír. Y por mucho que me pesaba, aquello no volvería a suceder.
Nunca más.
Porque jamás fui el "Eddie" del que se enamoró.
Jamás fui aquella persona que la hacía feliz, ni el muchacho por el cual sonreía mientras sus ojos brillaban y se llenaban de alegría.
Siempre fui Harry Styles.
Un muchacho frío y sin corazón, sin ninguna otra meta más que destruirla, rasgar su corazón en pedazos y hacerla sufrir. El maldito que arruinó su vida, y de cierta forma provocó su muerte.
Recordar aquel día, el día de su muerte, generaba en mi interior un torbellino emocional, sacudía mi corazón y golpeaba mí estómago. La culpa y el dolor acababan conmigo.
365 días sin ella.
365 días sin su presencia en la tierra.
365 días preguntándome acerca de su paradero.
365 días que pasé extrañando su presencia, llorando cada noche, arrepentido... Aceptando aquel amor tan profundo que sentía por ella, a pesar de que era demasiado tarde.
365 días tarde.
365 días desde Margot acabó con su vida.
No había visto a Kara desde entonces, ni oído nada sobre ella. Estaba completamente seguro que la muerte de la castaña le había resultado tan placentera como ir de compras a París.
La noticia de una masacre acompañada de un suicidio en el penal de Londres no había causado el escándalo que merecía. Los Muttone, tan poco mediáticos, se encargaron de mantener todo a espaldas de la prensa. Tal vez para mantener su posición en la Elite, o evitar ser parte del ojo de la tormenta una vez más por otra inesperada muerte entre sus miembros más jóvenes.
Margot no tuvo un funeral, las cenizas de su cuerpo fueron esparcidas en las Maldivas, un paraíso con el que siempre soñó conocer.
Lo cerca que había logrado estar de los Muttone, sin ser considerado un sospechoso o llamar la atención, me permitió observar que la familia se encontraba totalmente destruida.
Morrison abandonó el país y sus padres no tenían idea sobre su paradero.
Las empresas de Memphis se le fueron de las manos, y alguien más se hizo cargo de sacar a flote sus negocios, sin revelar su identidad.
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FOUND | H.S |
Fanfiction-Bebé, nunca me iré si continuas sosteniéndome de esa forma... Portada by @nellyandharry
