DURANTE - 8 ; Madness

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Luego de una gran tormenta, el sol siempre vuelve a brillar.

-Llevo seis años encerrada en este lugar y jamás nadie me ha dado la oportunidad de salir-Habló una interna llevando una cucharada de su almuerzo a su boca.

Aquella vez, por ser mi última noche en el hospital, me permitieron cenar junto a las otras internas como recompensa por mi buen comportamiento durante el último tiempo.

-Porque estás loca-Bromeó otra de las internas mientras jugueteaba con su cabello.

Una pequeña risita se me escapó ante aquel comentario, el cual no le agradó en lo absoluto a la atacada.

-¡No te rías perra!-Gritó saltando hacia mi con un tenedor.

Me puse de pié e inmediatamente me hice hacia atrás, quedando fuera de su rango de alcance. La interna comenzó a carcajear y regresó a su lugar mientras me señalaba con su dedo y emitía comentarios burlones acerca de mi expresión ante tal susto.

-Tal vez si estoy loca-Soltó tomando asiento.

Emití los comentarios y procuré no hacer ninguna clase de gesto que llegase a ofender a alguna de la innumerable cantidad de mujeres en aquel lugar, todas y cada una de ellas diagnosticadas con alguna clase de patología psicológica.

-¿Por qué estás aquí?-Preguntó una señora mayor, sentada a dos sillas frente a mí-Jamás te había visto.

-Jamás había salido-Confesé-Me encontraba en cuidados intensivos.

-No pareces estar tan mal-Se rió.

-Me diagnosticaron trastornos post-traumático, de ansiedad y psicóticos.

-¡Es una maldita perra loca!-Exclamó una mujer en mi mesa.

-¡Todas lo somos!-Gritó la muchacha del tenedor.

La mesa estalló en risas, aquellas mujeres no parecían encontrarse lo suficientemente mal como para estar internas en aquel lugar. Algunas daban terror, si, pero la mayoría resultaban ser notablemente simpáticas.

De repente todas hicieron silencio y regresaron su vista hacia su cena. No comprendí aquello, pero preferí mantenerme al margen de dicha situación.

-Miren quien está de vuelta-Murmuró una muchacha rubia junto a mi-Es Witney.

Cautelosamente una por una las internas dirigieron su vista hacia una muchacha que se adentró al lugar simultáneamente a que se produjera dicho silencio en nuestra mesa.
La tal Witney tomó asiento en una mesa vacía, llevaba su cabello pelirrojo hecho un desastre y a lo lejos podían distinguirse ciertos cortes en su rostro. Me le quedé mirando durante un largo rato, algo en ella me resultaba llamativamente familiar.

-Deja de observarla así-Ordenó la muchacha de cabello rubio.

-¿Quién es?-Pregunté.

-Witney Young, lleva aquí tres años-Habló otra de las mujeres-Pasó toda su estadía en cuidados especiales, los doctores cuentan que el aislamiento la volvió inclusive más loca de lo que se encuentra.

-Ni hablar que es la interna más peligrosas del lugar-Intervino otra de ellas.

-¡Lo es!-Chilló la rubia-Ni los guardias, mucho menos los doctores pueden controlarla. Witney se escapa de su habitación por la noche y se adentra a la de otras internas. Ha acabado con la vida de cuatro en lo que va de su estadía aquí.

Un escalofrío recorrió mi cuerpos de sólo pensar en Witney escabullirse de noche en mi habitación y atacarme. Agradecí a todos los santos el que aquella fuese mi última noche allí.

FOUND | H.S |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora