Le doy su medicamento a Frankie y se queda dormido. Aprovecho para prepararme algo de comer y me siento en la mesa.
Vuelvo a pensar en Camila y en la última vez que pasamos la noche juntos. Recuerdo la pelea de nuevo y sus palabras...
Ya no sé que hacer para que te sientas mejor...
Recuerdo también cuando perdí el trabajo, un mes antes.
Es como una explosión, explota algo y eso hace que explote otra cosa y otra cosa, así hasta hacerse enorme. Así fueron todos estos últimos meses, una cosa tras otra. Me despidieron porque habría cambio de personal en la galería y yo no tenía tanta experiencia como para permanecer ahí.
La verdad me gustaba trabajar en ese lugar, estaba en contacto con muchos artistas, con sus obras, me alentaba a pintar lo mío y soñar que algún día pudiera ser exhibido también. Otra cosa que se quedará en sueños.
Creo que el trabajo era mi soporte, me mantenía al menos al filo de la vida, me daba razones para levantarme cada día a la misma hora y hacer lo mismo que el día anterior. Y al perderlo, todo regresó.
Regresaron mis demonios pasados, aquello que estaba enterrado volvió a surgir. Los recuerdos vinieron de nuevo. Uno a uno, como balas. Ya no pude hacerlos a un lado y seguir, me consumieron por completo. Y se llevaron lo poco que quedaba, lo poco bueno, se la llevaron a ella.
Camila y yo no peleábamos mucho, en los casi cuatro años que estuvimos, las peleas fueron pocas. Creo que por eso en el ultimo mes, peleamos todo lo que no habíamos peleado antes. Y yo sabía que lo mejor era terminar, y así fue terminamos.
Pero yo en ese momento, ya era como si no estuviera, como si en verdad los recuerdos me hubieran consumido y se hubieran llevado mis emociones. Ya no sentía nada. Creo que Camila pensó que ya no la amaba, supongo que aún piensa eso y cualquiera lo pensaría. Pero no, la amo, la sigo amando como al principio. Pero no puedo hacerla feliz porque yo no lo soy.
Recuerdo cuando tuve mi primera novia, en el colegio, casi al final, teníamos 17 años y me costó mucho trabajo pedirle que lo fuera. Después de fracturarme la pierna, o mejor dicho de que me la fracturaran, Regina lo fue. Estuvo conmigo cada día hasta que estuve bien que fueron bastantes meses.
Siempre les dije a todos que un auto me había golpeado al atravesar la calle. Pero no, fue Jack y sus amigos, me estaban persiguiendo y yo huía de ellos cuando caí y caí jodidamente mal que mi pierna se quebró.
Aún recuerdo ese dolor, no el inmediato cuando caí, porque ese no lo recuerdo, recuerdo el dolor cuando los paramédicos me acomodaron el hueso roto, como lo escuché tronar. Recuerdo el dolor al ponerme el yeso. Uno de los peores dolores de mi vida.
Creo que esa edad, los 17 años, marcó mi vida para siempre. El colegio, la fractura, y todo lo que sucedió después...
Recuerdo a Regina, era hermosa, y por alguna razón estaba loca por mí. Y loca no de la buena manera. Al principio sí, pero después se convirtió en algo enfermizo. Se ponía celosa de cada chica que se me acercaba, me llamaba todo el tiempo. Cuando acabamos el colegio y me fui a la Universidad, yo sabía que ya no íbamos a funcionar, todo lo que había pasado, yo ya no era el mismo, y estaríamos lejos, nos podríamos ver cada semana si bien nos iba y eso iba a empeorar todo. Pero ella no lo entendió y estuvo meses obsesionada conmigo.
Después conocí a otras chicas en la Universidad, pero no llegaba a nada con ellas. Si antes era tímido, lo era aún más después de... Después de aquello que ocurrió y que me hizo tener esta cicatriz en la nariz. Cada que pienso en eso, siento un horrible escalofrío en mi cuerpo...
Trago saliva y sigo comiendo, no sé porque me siento tan cansado, los últimos dos días he dormido bien dentro de todo, pero el cansancio no se va.
Frankie despierta y se intenta bajar del sofá pero esta vez no puede, así que me acercó y lo ayudo a bajar. Pienso que tal vez quiera ir al baño y abro la puerta y salgo con él, lo llevo al pequeño jardín que está a lado de mi casa y comienza a hacer del baño. Estoy seguro que Frankie quisiera correr y jugar y le digo que pronto va a poder hacerlo.
Pronto estará muy bien y será feliz.
Lo sé.
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Frankie y yo
Ficțiune generalăHay momentos en la vida donde parece que no hay nada más, que no vale la pena seguir intentándolo si a final de cuentas, nada resulta como quieres. Bennet está en este momento, dándose por vencido, parado en el puente más alto de su ciudad, a punto...
