CAPITULO 38. "Tu y yo contra el mundo".

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LITTLE THINGS (Capitulo 38).

Después de un viaje que pareció ser mas largo de lo que realmente fue, llegamos al aeropuerto de Madrid. Para mi resultaba muy raro estar allí después de tanto tiempo. Hacía mas de cinco años que no íbamos a Madrid. A España si, a visitar a mi familia de Santander y a la tía de mi madre que vivía en Cádiz, pero poco mas. Pero bueno, yo quería dedicarme a ver a mi abuela y a estar con ella, no me importaba nada mas.

Llegamos a la calle donde estaba situada nuestra antigua casa, que había estado los últimos cuatro años alquilada a unos amigos de mis padres. Era un piso bastante grande para estar en la zona donde estaba, al lado de la calle Gran Vía. Entramos por la puerta de la casa y todo estaba al igual que lo recordaba. Llegué a mi habitacion y para mi fue como volver cinco años atrás. Tenía un color diferente, un olor diferente y una decoración diferente, pero yo la veía con el mismo aspecto de cuando tenía doce años. De pronto recordé que había un par de cajas que decidí no llevarme a Londres y que había guardado en el armario. Los amigos de mis padres me prometieron dejarlas ahí. Abrí el armario en su busca.

Aquí están. Mis cajas.

Abrí la primera sin saber muy bien que me encontraría. Lo primero que vi fue una foto con Nerea, mi mejor amiga de entonces. Me dio un vuelco al corazón. Habíamos sido amigas desde los 6 años, desde que empezamos primaria. Los primeros días que estuve en Londres discutimos y ya no habia vuelto a hablar con ella. ¿Que habrá sido de esta chica? ¿Seguirá viviendo en el mismo sitio?¿Como le irá con los estudios? ¿Tendrá novio? De pronto un montón de preguntas inundaron mi cabeza, pero una voz que venía del salón me interrumpió.

__: ¡Hija, vamos a ir al hospital. Luego terminamos de recoger las cosas!

-P: Vale mamá, ya voy.

Guardé la caja en mi mochila y fuí hacia el salon. Ya estaban los tres preparados y dispuestos a irse.

-M: Que de recuerdos me trae esta casa.

-P: Si mamá, a mi tambien.

Montamos en un taxi y en menos de cinco minutos habíamos llegado al hospital donde estaba mi abuela. Subimos a la habitacion. "315, en la planta tres, el segundo pasillo a la derecha" (dijo la chica de la recepción).

Subimos a la planta tres como habia dicho la muchacha. Como odio los hospitales. Llegamos a la habitacion 315 y no fui capaz de entrar. Mi hermano entró seguido de mis padres, pero yo me quedé en la puerta. El corazón me latía muy fuerte. Un par de minutos mas tarde...entré decidida.

__: ¿Y mi niña bonita donde está?

-P: Estoy aqui abuela (dije intentando sonreír lo máximo posible).

__: Que guapa esta mi niña.

-P: Abuela, pero si no hace tanto que me has visto.

__: Pero cada día estás mas guapa. ¿No vas a darle un abrazo a tu abuela Julia?

-P: Claro que si abuela. Te he echado de menos.

-J: Yo si que os he echado de menos. Aquí no me dejan comer nada. La comida de los hospitales es un asco. Estoy deseando poder tomarme una paella.

Que graciosa era, siempre quejandose. Era una persona increíble, era una de las mejores personas que conocía, y no porque fuera mi abuela, pero lo era. Lo que no te esperabas de una persona como ella era que estuviera todo el día quejándose.

-P: Claro que si abuela, en cuanto salgas de aqui nos comemos una paella.

__: ¡Cotorras! (Nos interrumpió mi madre). Vamos a ir a hablar con el médico un momento, y no tardaremos en irnos a casa, que hay que recoger las maletas. Mañana pasaremos el día con tu abuela.

-P: Mamá, yo me quedo.

-M: Vale, pero baja en diez minutos cuando acabemos de hablar con el médico.

-P: No no, yo me quedo. Duermo aquí con la abuela.

-M: ¿Segura?

-P: Si mamá, no te preocupes.

-J: Déjala que duerma aquí conmigo, me vendrá bien un poco de compañía.

-M: Pero Patricia, tu abuela tiene que descansar.

-P: Cuando sea su hora de dormir, la dejaré que descanse. Mamá, vamos a estar bien.

Salieron de la habitacion dejándonos a las dos solas. Siempre que nos juntábamos, conseguíamos lo que queríamos, desde que yo era bien pequeña. Teníamos un codigo secreto, o eso era lo que me decia mi abuela cuando yo era una niña. "Tu y yo contra el mundo". Así éramos.

Siempre que alguna de las dos estaba triste, o cuando yo estaba enfadada, le pedía a mi madre que me llevara a su casa, un par de calles mas abajo de donde vivíamos. Me pasaba la tarde con ella, nosotras dos contra el mundo, y se pasaban todas mis preocupaciones.

De lo que tenía miedo en ese momento era de que el "tu y yo contra el mundo" no fuera a durar mucho mas tiempo.

LITTLE THINGS. [EDITANDO].Donde viven las historias. Descúbrelo ahora