Chenle pestañeó varias veces incrédulo por lo que decía el texto, estaba completamente perplejo.
—¿Cómo que nunca le han gustado las chicas? Esto debe ser mentira. ¡Si a mí me tratan como una! ¿¡De qué va esta familia?! — Arrojó en peluche y lo tiró para atrás chocando con el armario. Por alguna razón este le dió pena y decidió ir a recogerlo.
—Perdón conejito, tú no tienes la culpa de vivir con estos niñatos insoportables.
Recogió el animal del suelo y fijó en el armario. Estaba a punto de explotar.
—Me gustaría saber por qué está tan lleno.
Lo abrió y resulta que habían un montón de ropa. Antes ya había sacado varios conjuntos, pero nunca vió todo el contenido.
—Qué pervertidos... ¿Cómo tienen todas estas cosas?
Habían trajes preciosos, le dió curiosidad y decidió probarse alguno.
Mientras tanto los demás estaban en sus cosas, Renjun estaba terminando el dibujo de Chenle, mientras Jeno regaba todas las plantas de la casa, Jisung y Mark dormían la siesta y Jaemin veía la televisión.
—Jisung, quítate de aquí que entre que mides casi 1.80 y no te paras de mover, me jodes la siesta.
El peliazul suspiró para levantarse del sofá. Decidió jugar un poco fuera para bajar la comida.
Jugó un poco al fútbol solo en la pequeña pista que había, pero se aburría. No le gustaba el fútbol, tampoco jugar solo. Se giró un momento, justo dió con la ventana de Chenle. Volvió a girar la cabeza al darse cuenta que Chenle estaba vestido de animadora.
Golpeó la ventana y su mayor se giró hacia él sorprendido, le habían pillado trasvistiéndose por gusto. Tomó los ponpones color crema y se tapó la cara con ellos por vergüenza.
El menor sonrió y abrió la ventana desde fuera.
—Salga, Hyung.
Obedeció y salió por esta.
—¿Qué pasa? —dijo todavía avergonzado por lo de antes.
—Te ves muy bien, Hyung.
Acorraló al mayor contra la pared y le empezó a tocar por el trozo de muslo que se encontraba al aire.
—P-para por favor...
—¿Y por qué debería hacerlo?
No paraba de mirar como sus piernas blancas como la leche estaban cubiertas por unas medias largas y una faldita rosa pastel.
Pasó su mano por el muslo del más bajo para luego pasar meterla descaradamente rozando su ropa interior.
—Eres un sucio, enséñame lo que escondes debajo.
—¡N-no! — Empujó al pequeño y se dirigió a volver a meterse en su cuarto. Pero algo le agarró de la mano y lo tumbó brutalmente hacia el césped-. ¡Eso duele!
No respondió y se colocó encima suya.
—Eres mi criado, ¿no es así?
Chenle no podía creerse lo mal que estaba su único menor. Apenas se llevaban un año, ¿por qué tenía esas ideas de la cabeza?
—Te equivocas... Yo-
Sintió algo húmedo recorrer su ropa interior, era los labios y lengua de Jisung.
—Nggh... Ji-sung...
Cogió del trasero al de cabellos claros y dirigió su entrada a la zona de su boca poniendo a Chenle boca abajo.
Su lengua se movía circularmente. Esta sensación lo torturaba quería más, pero no quería pedírselo. No quería perder lo que le quedaba de dignidad, pero recordó que la poca que le quedaba se perdió con el trato de Mark.
La saliva se escalaba de sus labios. Y tenía que morderlos para evitar aquello.
—Mientras chúpamela —ordenó.
Vió como el miembro del más alto crecía y crecía dentro de sus pantalones, parecía que estaba vivo, que iba a explotar. Le bajó los pantalones y se le hizo la boca agua verlo aprisionado en sus boxers.
Besó la punta para luego hacer los mismos movimientos con la lengua que le hacía el contrario.
—Me quieres provocar, ¿cierto?
Chenle sonrió y Jisung lo captó. El mayor notó que le apretaba de los glúteos para meter la lengua dentro y explorarle.
—A-ah... ¡Jisung, sé gentil! —gimió.
No quiso quedarse atrás y probó de una vez su miebro lamiéndolo de arriba a abajo. De vez en cuando dejaba un pequeño camino de besos para insertarlo todo en su garganta.
—Maldita sea, hyung. Eres tan caliente... —se quejó.
Dejó al chino en el suelo y descansaron un poco.
—¿Cómo me has visto?
—Pues estaba jugando solo al fútbol, me giré sin querer y ahí estabas...
Notó algo acariciar su miembro, era Chenle haciéndole una paja. Se sorprendió pero le gustó mucho la idea. Mirar esas manos blanquitas tocando de esa manera su pene sólo complementaba.
—Joder... Te pienso castigar por hacerme esto.
—Quiero verlo.
—Te vas a arrepentir de haber dicho eso.
Atacó sus labios mientras rozaba su entrada y metió su miembro entero.
Un grito se oyó de Chenle, aunque no muy bien ya que estaba siendo intertumpido por Jisung. Golpeaba su punto una y otra vez cob potencia. No iba a ser suave después de eso.
—Cómo se te ocurre provocarme... Ahora me las pagarás.
Agarró al porrista de las piernas levantandolas mientras sus caderas chocaban con el trasero del chino.
El nivel sólo subía y subía. Cada vez llegaba más ondo. Hasta que sintió un pequeño orgasmo indicando que iba a salir.
—Me voy a correr, Chenle. ¿De acuerdo?
—S-sí...
Notó sus entrañas llenarse de un líquido espeso, Jisung sacó su pene y el líquido hizo lo mismo lentamente.
El menor grabó a Chenle con los ojos llorosos, rostr color rosado jadeando en la postura en que lo dejó. Enfocó en su entrada admirando como salía el semen.
—Wow. Eres increíble, Hyung...
—Ummmm.... —balbuceaba el otro sin sentido mordiéndose el cuello de la camisa.
Continuará...
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🗝 𝐄𝐥 𝐒𝐢𝐫𝐯𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐋𝐨𝐬 𝐋𝐞𝐞 🗝 | ᴄʜᴇɴʟᴇ × ɴᴄᴛ ᴅʀᴇᴀᴍ
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