Capitulo 31

7 0 0
                                    

El peli-cenizo abrio la puerta,la cual daba entrada hacia su inmensa mansión.

Fue recibido por guardias exaltados,murmurando entre ellos, como señoras en una plaza.

-Mi señor,estan dentro de esa puerta-dijo un joven guardia,señalando una habitación oscura.

Que misterioso.

El mayor entro en esta encontrandose con dos cuerpos amordasados en el suelo,un saco cubria sus rostros y una soga estaba amarrada a su cuello.

En su escritorio estaba la oji-violeta,moviendo sus pies arritmicamente.

Parecia una niña pequeña y despiadada.

-Oh,ya llegaste-hablo la menor dejando un lapicero en la mesa.

-¿Ellos son quienes han entrado a robarme?-pregunto mirando a aquellos seres.

-Si,¿quiéres saber quienes son?-dijo tocando la cabeza del mayor.

Hoy no es tú dia de suerte.

*~*

La rubia corría todo lo que podía por aquel palacio,tratando de encontrar la sala de juntas.

Debia informar esto al padre del castaño.

Cuando la encontro,abrio la puerta abruptamente sorprendiendo a los angeles que allí estaban.

-¡Mi señor!,lamento tal interrupción pero es importante-hablo agachando la cabeza,por respeto y por cansancio.

-Habla-dijo caminando hacia la rubia.

-Sobre el principe,él esta en el reino de las tinieblas,como prisionero-dijo levantando la mirada.

-¿Cómo pudo pasar esto?-pregunto mirando a la comandante sentada tras él.

-Yo,no lo se,mi señor-exclamo temerosa.

-Debemos ir por él-dijo saliendo de la sala.

*~*

La azabache se encontraba en hora de descanso o receso,se negó a salir del salón pero al final la secretaria,prácticamente le cargo fuera del aula.

-Debes salir del salón de clases cuando el timbre suena,puedes comprar comida o hablar con otras princesas-hablaba la mayor insistiendo en que la menor se levantara del suelo.

-Mmm,esta bien-dijo ya cansada de escuchar a la mayor.

-De acuerdo,la cafeteria esta en el patio,por sí quieres comer algo-dijo para por fin dejar a la azabache sola.

Ella comenzó a caminar hacia el lugar señalado,desearía el estar en casa,no tendría la necesidad de ir por su alimento,tenia asistentes que lo harían por ella.

La cafeteria estaba repleta,las bancas llenas de estudiantes,algunos comiendo,otros hablando e incluso haciendo las dos cosas.

En un momento pensó en retirarse de ese lugar e ir a sentarse fuera del salón y esperar a que dieran el timbre nuevamente,pero su estomago le exigia comida.

Quiero Estar ContigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora