eighteen [extra].

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n/a: este capítulo enseña cuando jack y finn se conocieron por primera vez cuando eran pequeños.

a jack le gustaba estar solo en el colegio, le divertía estar en su mundo, con sus amigos imaginarios, que para él, obviamente, eran reales.

al de cabello castaño no le gustaba cuando un chico o una chica se le acercaba, le daba miedo, estos a veces le llamaban cosas que a él no le gustaba, como enfermo o loco.

aquel día, la profesora de su clase avisó de lo que solía avisar todos los días, su espacio libre, en el cual podían hacer lo que quisiesen, dentro de un límite, claramente.

cada vez que la profesora decía aquellas dos palabras el corazón de jack se detenía por unos segundos, ya que este tiempo les servía a los chicos para pegar, acosar, abusar y degradar al pequeño.

jack se levantó de su mesa, saliendo cabizbajo de su clase, tratando de pasar desapercibido entre sus compañeros, lo cual a veces le costaba demasiado.

por suerte para él, había una mesa sola justo al final del patio, a la cual rápidamente corrió sin mirar hacia atrás.

se sentó allí, sonriendo ampliamente, balanceando sus piernas, ya que aunque tenía once años era un poco más bajo que el resto de sus compañeros de clase.

jack miró a sus amigos imaginarios, saludandolos a todos uno por uno, riendo tiernamente al ver como todos saludaban.

- ¡hola a todos chicos! - gritó jack más alto de lo debido, ya que se ganó varias miradas de odio por parte de chicos del recreo, y por desgracia, un par de ellos no se quedarían a gusto solo mirándole con rabia.

aquellos chicos se acercaron a jack con malicia resaltando en sus rostros, a lo que jack alzó la mirada con felicidad, pensando que tal vez querían jugar con él.

- ¡oh, hola a vosotros también! ¿queréis jugar conmigo? - preguntó el pequeño sonriendo con amplitud, observando como los chicos se miraban sonrientes para luego volver a mirarle a él.

- claro que que queremos jugar, pero con tu cara. - murmuró el que parecía el cabecilla, a lo que jack frunció el ceño.

- no sé a qué te refieres, pero val... - antes de que jack acabase la frase una mano impactó contra su mejilla derecha, haciéndole caer de la silla.

rápidamente, el mismo que le había soltado el golpe lo agarró de la camiseta, lanzándole contra el suelo.

- ¡n-no me gusta este juego, p-para! - gritó jack tratando de zafarse del agarre del chico.

- ¡pues a mi me encanta! - gritó el contrario apretando la boca de jack con su mano, viendo como las lágrimas de este comenzaban a salir.

en un momento estaban siendo rodeados por la mayoría de los compañeros del colegio, y en vez de intentar separarlos solo observaban con lascivia.

jack a este punto ya estaba cansado, con lágrimas corriendo por sus mejillas, era inútil intentar hacerle parar ya que sabía que no lo iba a hacer.

pero cuando jack se rindió, finn, un niño de trece años alzó la mirada de su libro al ver la multitud de gente, y como la curiosidad le pudo se levantó y corrió hacia allí.

lo que presenció aquel día era una de las imágenes más tristes que vería, aquel pequeño niño de once años en el suelo llorando, mientras un impresentable le golpeaba entre risas.

finn corrió hacia ellos, separandoles y colocando al menor tras su espalda.

- ¡m-mira no sé por qué le estás pegando pero por favor para! - gritó finn notando como aquel niño se agarraba a él soltando leves lloriqueos.

el chico gruñó, pero era más pequeño que finn, así que sin decir una palabra se fue de allí, para que luego la gente abucheara a finn por acabar con aquel espectáculo.

el pequeño se sentó en la silla tembloroso, a lo que finn acercó otra de las sillas hacia él, sentándose junto a jack.

el menor le miraba con confusión, ya que no estaba acostumbrado a que alguien que no fuese un profesor le defendiese.

- h-hola... - susurró jack limpiando sus lágrimas con su mano, a lo que finn sonrió con tristeza.

- hola, tú eres el especial, ¿verdad? - preguntó finn y jack asintió levemente, mirando al suelo, los profesores le denominaban así para diferenciarlo.

- ¿por qué me has defendido? - susurró jack y finn suspiró pesadamente.

- no sé, me veía en la necesidad, supongo. - ambos se encogieron de hombros mientras finn observaba como la pierna de jack subía y bajaba.

en un momento ambos se sumergieron en un silencio profundo, que finn terminó agarrando la mano del menor.

- ¿dónde vamos? - dijo jack levantándose también, confuso.

- a lavarte la cara, tienes tierra en la mejilla. - contestó finn riendo y jack se sonrojó, caminando con rapidez al baño.

cuando llegaron finn metió su mano bajo el agua, frotando la tierra de la cara de jack con su pulgar.

- ¿ya? - dijo el pequeño tras unos segundos y finn asintió.

- listo. - respondió finn y justo después la campana del regreso a clases sonó.

jack se bajó del lavabo y caminó hacia clase, pero justo en la puerta se detuvo.

- ¡adiós! - se despidió con una sonrisa, a lo que finn sonrió despidiéndose con su mano.

- ¡adiós! - dijo finn casi con el mismo tono de voz que el pequeño, observando a este marcharse.

jack entró a clase con una cara de felicidad extrema, cosa que no era normal en él, levantando dudas en sus compañeros.

- ¡me gusta el chico de secundaria! - gritó jack por toda la clase y todos fruncieron el ceño.

una chica que pasaba por allí se rió en su cara, cruzándose de brazos.

- enfermo y gay, tendrás contenta a tu madre. - volvió a reír la chica con sarcasmo, provocando risas por parte de todos.

- ¡c-cállate zorra! - gritó jack, inmediatamente tapándose la boca, viendo como la chica se colocaba una mano en el pecho, fingiendo estar dolida.

uno de los amigos de la chica se acercó a él, tirándole del pelo al pequeño, advirtiendo que si se volvía a meter con ella lo mataría.

pero jack lo ignoró, recordando aquel momento que tuvo con el chico ese, el cual no le dijo su nombre, pero al menos podría contarle una historia bonita a su madre, al fin.

 silence ; fack au #O1Where stories live. Discover now