Hubo un largo silencio. Luke seguía rojo, tragando saliva, y asimilando lo que quizas iva a ocurrir. Estaba entrando la noche, la hora perfecta. Me separé de él para tener movilidad y mientras él me observava, como un niño pequeño observa sus dibujos preferidos, empezé a quitarme la sudadera, para acto seguido, quedar en una fina blusa, con el intento de desabrocharla sensualmente, botón a botón.
-A...Avery...-Dijo con la voz quebrada, seguramente por el calor que estaba empezando a arder en la habitación.
-Shh, calla-Le dije ya con la camisa completamente desabrochada y acercandome a él. Yo también estaba nerviosa. Nunca había estado en esa situación. Me senté encima de él, y noté el movimiento acelerado de su pecho. Empezé a juguetear con el cuello de su camisa, repartiendo suaves y tiernos besos por su cuello, mientras mi cabello castaño y ondulado caía por mi espalda desnuda.
-No...tienes...No tienes porqué...porqué hacerlo.-Estaba con los ojos cerrados. Ya lo tenía donde lo quería. Cuando un chico está en la posición en la que estaba Luke y comienza a hablar con esa voz ronca, suave, lenta y sexy, y cierra los ojos, no puedes escapar de que ocurra lo que yo iva buscando.
-¿Me quieres?-Pregunté mientras mi respiración se aceleraba. Aún estabamos sentados en el suelo, apoyandonos a los pies del sofá. La tenue luz de la chimenea y el fuego vivo y ardiente eran lo único que nos alumbraba en aquella noche. Noté que mi pecho se alzaba con irregularidad, esperando una respuesta para poder continuar. Luke desvió la mirada hacia mis pechos, observandolos por un par de segundos y ruborizandose enseguida y volviendo a cerrar los ojos. Hechó el cuello para atrás, lo que le hizo muy tentador, y sin moverse de su posición me contestó:
-Te quiero Avery, te quiero.-Suspiró-Pero ahora mismo te necesito.
Me miró a los ojos. Su mirada azul cielo, clara, tranquila y misteriosa se había convertido en un azul intenso y fogoso, que claramente dejaba notar su deseo. Se avalanzó de una manera rápida, pero suave, sobre mí, y ambos quedamos estirados en la vieja maqueta de color rojo que adornaba el parquet en frente de la chimenea. Yo debajo, y el encima, con sus piernas entre las mias.
Ahora era él, quien repartia suaves besos sobre mi caliente piel, recorriendo desde los labios, el cuello, el pecho, hasta el abdomen.
Noté que sus besos pararon y alzé la mirada para ver como se quitaba la camisa y el pantalon tejano y estrecho que llevaba. Sin exagerar, casi me quedo sin respiración. No podía creerme que un cuerpo como el suyo me estuviera tocando de la manera que él lo hacía. Era perfecto. Estaba muy ejercitado, y simplemente, vistiendo con aquella prenda interior negra, estaba tan apetecible que quería que se lo quitara ya.
Noté sus ardientes manos en mi cadera, desabrochando mi cinturon. Una especie de escalofrío recorrió mi cuerpo, pero era un agradable. Le miraba con lujuría, igual que él a mí. Me ponía ver como jugaba con sus labios y su lengua con su piercing labial mientras me desabrochaba el pantalon para quedarme al igual que él, en ropa interior.
Por suerte llevaba un conjunto negro de encaje, aunque dicen que los chicos no suelen fijarse en esas cosas.
Creí que iva a besarme, pero en vez de eso, continuó quitandome la ropa. Me sacó la parte inferior de la ropa interior de encaje. Me ruborizé nada más pensar que me estaba viendo mi parte más intíma. Pero supongo que a penas le dio tiempo contemplarla, ya que se quitó los calzonzillos y en un movimiento rápido, lo tenía otra vez encima de mí besandome los labios.
-¿Preparada?
-Preparada-Contesté.
-Te quiero-Y después de decirme esas dos palabras, noté que algo punzante entraba en mí. Me dolía, sinceramente no era agradable que algo tan grande estuviera moviendose dentro de mí, pero él no paraba. No podía quejarme, tenía sus labios pegados a los mios.
-Avisame si te hago daño-Dijo mirandome a los ojos.
Iva a protestar de dolor, cuando la sensación cambio a placer y comenzé a soltar pequeños gemidos. Sus manos recorrian mi cuerpo entero, hasta llegar a mi sujetador y desabrocharlo, para ver mi parte superior intima y acariciarla con las manos. Yo seguía soltando pequeños suspiros, y él comenzó más tarde. Mis dedos se enredaron en su cabello rubio.
El resto de la noche fué perfecta. Aquel lugar tan mágico había sido mi lugar desde el primer momento en el que lo pisé, y me alegraba que mi primera vez, hubiera sido en aquel lugar. Nos tapamos con la manta nuestros pequeños e indefensos cuerpos desnudos, y nos quedamos dormidos, hasta que la luz del Sol hizo presencia escabullendose por las ventanas.
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Espero que el capítulo no sea muy excesivo, yo solo quería escribir uno romantico y bueno, tarde o temprano tenia que pasar esto entre Avery y Luke JAJAJAJAJAJAJAJAJA ¡Espero que os haya gustado e intentare subir el próximo lo antes posible! Gracias a toda la gente que la lee, vota y comenta. Seguid haciendolo :)
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Claudia xx
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Avery {Luke Hemmings}
Fanfictionwhen I say "to be continued", I mean "to be continued"
