Estaba recostada en la camilla. Le dije a la enfermera si podía quedarme ahí en vez de ir a mi cuadra. Me encontraba mirando hacia el techo con una cara de "puta vida". Me sentía bastante mal considerando que tenía un ego bastante especial. No era perfecta; lo sabía. Pero quería saber por qué el mundo se empecinaba en dejarme en vergüenza en delante de todos.
El techo era bonito, no tenía ninguna mancha y el ambiente era tranquilo. La enfermera me dejó sola en la habitación lo que me hizo relajarme aun más, hasta que una idea brillante paso por mi mente; quizás esa era mi oportunidad de recuperar las fuerzas perdidas debido a la misión.
¡Eso era!
Dios me había dado una oportunidad de descanso.
¿Cómo había sido tan tonta?
Sonreí para mi y procedí a cerrar los ojos dispuesta a dormir...
O eso intenté.
Hasta ahí llego mi disposición cuando la puerta corrediza se abrió fuertemente y entraron Natan y Exequiel; del primero me espere la visita pero del segundo debía admitir que no.
-¿Estas bien, Ness? - Preguntó Natan evidentemente preocupado. Le sonreí para calmarlo, y sirvió ya que su rostro se relajo.
-Si. Sólo un pequeño esguince grado I. Sólo debo descansar hoy. - Exequiel O'Connor no había emitido ningún sonido en ningún momento, solo estaba atento a nuestra conversación. No sabía si había sido mi imaginación la que estaba jugando con mi frágil mente, pero puedo jurar que aun así los rasgos de O'Connor se relajaron.
-Me preocupé bastante - Dijo Natan y yo asentí. - Me escapé del entrenamiento, si necesitas algo no dudes en decirme. Por cierto, Amalia quería venir pero solo pude escaparme yo.
-Dile que la quiero y que este tranquila. - Respondí. Natan sonrió y posteriormente miró a Exequiel.
-Me adelantaré-Dijo mi ex compañero a O'Connor, este solo asintió mientras permanecía de pie mirándome con sus brazos cruzados y su bello rostro implacable.
-¿Segura que estás bien? - Preguntó, me quede en silencio los primeros segundos. Me encontraba analizando su rostro, estaba preocupado... ¡Se le notaba! Y no podía evitar sentirme la estúpida más feliz del mundo.
-Estoy bien, solo necesito descansar - Y me encantaría que fueras mi medico personal. Pensé. Era imposible no dejar mis malditos pensamientos impuros. ¿Cuando habían comenzado a aparecer?
-Bien, entonces te dejaré descansar. - ¡No te vayas! Tenía ganas de decirle, aunque no lo admitiera, me agradaba su compañía.
-Muchas gracias por preocuparte. - Le dije sonriendo.
-Adiós. - Dijo volteándose y saliendo por la puerta para posteriormente cerrarla.
-Adiós-Susurré como tonta, y de un momento a otro la puerta corrediza se abrió de golpe dejando a mi vista al guapo moreno una vez más.
-¡Ness! ¿Quieres salir a dar un paseo mañana? - La rapidez con que hizo esa pregunta me hizo abrir los ojos y luego soltar una fuerte carcajada. El chico se rascó la nuca y miro al techo avergonzado.
-Si, claro. - Respondí. Ni que fuera a negarme. Eso sería una real estupidez. Cuando Exequiel escuchó mi respuesta sonrió mostrando sus perfectos dientes y ese único hoyuelo en su mejilla que le daba un toque tierno.
-Adiós - Dijo riendo como niño chiquito hasta que finalmente salió.
Mire al cielo y me cubrí la boca evitando gritar.
ESTÁS LEYENDO
Just Shoot
RomanceNess Earhart inspirada por las historias que le contaba su abuelo, decide ingresar a la escuela militar. Como todo inicio, a pesar de lo complejo que se le hace, logra avanzar paso a paso. Pero nada sera igual cuando descubra el amor y más aun cu...
