Cenamos, hablamos con Kate, y después de afirmale que todo estaba bien por décima vez empezamos nuestra noche juntos.
Hicimos un trato para nuestra noche juntos: él elegía la primera película, y luego me tocaba elegir a mi, y así sucesivamente hasta que nos durmieramos. Primero vimos Mi Villano Favorito 3, y yo iba a elegir algo de Marvel, porque sí, me encanta, y también porque sé que a él le gusta, pero como al final de la primera película se quedó dormido, elegí La Última Canción... aaah, yo también quiero mi Liam Hemsworth y que cantemos juntos She Will Be Loved de Maroon 5 mientras vamos en auto en una tarde de verano... Qué cursi me pongo.
Pronto llega la madruga, y no puedo dormirme. La realidad es que me encantan las madrugadas, pensar, escribir, mirar series, películas, incluso limpiar. Soy una persona bastante nocturna, y mañanera también. Cosas difíciles de ser combinadas.
La cuestión es que, aunque quiera (y quiero), no puedo dormir. Me gustaría saber la causa de estar tan desvelada, es molesto querer dormir y no poder.
Miro a Chris dormir, tan tranquilo y relajado, tanta paz reflejada en su rostro y... eso es lo último que me acuerdo, evidentemente me dormí en algún momento. Lo que ahora me despierta es Ross sentado sobre mi y lamiendo mi cara, y Chris saltando en la cama:
-¡Quiero waffles, quiero waffles! - pide en tono cantarin.
-Ay, Chris, ¿te cargaste durante la noche? Tenes demasiada energía, ¿y encima queres waffles?
-¡Yeees!
-Está bien, pero te aviso que no me van a salir como los de tu mamá. Vamos, arriba, a lavarse los dientes.
Y sale corriendo cual Demonio de Taz-mania.
Acordamos salir a pasear, pero esta vez a una sala de juegos. Y así pasamos toda la tarde: autitos chocadores, juegos de encestar, tiro al blanco, autitos chocadores otra vez, ping-pong (en el cual descubrí que soy bastante mala), metegol, y más autitos chocadores.
Cerca de las 17 hs. ya es tiempo de llevar a Chris a su casa. Dejé todas sus cosas en el auto para ganar tiempo y no tener que volver a recogerlas en mi casa.
Nos subimos al auto y cinco minutos más tarde Chris está usando su mochila de almohada. No se despierta cuando Andrew lo baja del auto, así que lo beso en la frente, saludo a Kate y su panza, me despido de Drew y me vuelvo a subir al coche.
¿No les pasa que luego de tantas horas seguidas con una persona, cuando ya no están juntos el día les parece un domingo, vacío y solitario? Porque es lo que me pasa ahora, ni siquiera tengo ganas de volver a casa. En cambio, decido manejar sin rumbo por la ciudad, con la música alta. No tardo en llegar al río, ya que vivo como a hora y media, más o menos.
Si tengo que elegir un lugar donde pasar una tarde de verano, sin dudas elijo el río, justo en frente a la pista de despegue y aterrizaje del Aeroparque Jorge Newbery.
No sé porqué, pero me transmite paz y tranquilidad ver los aviones despegar con el cielo poniéndose anaranjado por el atardecer, provocando viento con mezcla de olor a río (aclaremos que no es el río más lindo ni cristalino del mundo, pero tampoco pienso meterme en el agua). En resumen, para mi es una tarde perfecta.
No tengo idea cuánto tiempo paso sentada en el pasto, mirando aviones y a los nenes jugando en la plazoleta que hay hasta que escucho una voz cconocida:
-¿Amelia?
Me doy la vuelta confundida, sin entender a quién me podría encontrar por acá. Y ahí está él, con Zoe haciendo burbujas, sentada en sus hombros. Me levanto rápidamente, lo que me hace marear y cierro los ojos un segundo.
-¿Estás bien?
Abro los ojos, ellos dos me están sonriendo.
-Sí...
-¡Hola! ¿Te gustan las burbujas?
-Hola, Zoe. Sí, si me gustan. Me recuerdan a Bob Esponja.
-¡Me gusta Bob Esponja!
-Qué coincidencia, ¿no? - dice Luca, refiriéndose a encontrarnos.
-Hmm, sí... ¿debería preocuparme? Es decir, no me estás siguiendo, ¿no?
Él pone cara de sorpresa.
-¡No! Para nada. Es toda una coincidencia, lo juramos por el meñique.
Y tanto él como Zoe levantan el dedo meñique. Por un momento en verdad creí que quizá fuese un psicópata o algo así, pero parece sincero.
-Disculpa, es que es tan... extraño.
-Sí, imagínate nuestra sorpresa cuando te vimos. ¿Vivís por acá?
-No, vivo cerca de la plaza en la que los encontramos ayer. Sólo vengo acá a pasar las tardes. - me encojo de hombros -¿Ustedes?
-También, más o menos cerca de ésa plaza. Parece que somos vecinos.
-¿Y qué hacen por acá?
-A Zoe le gustan los aviones, y se le ocurrió venir a verlos despegar. Un paseo espontáneo.
Asiento con la cabeza y sonrío. Sus ojos son de un azul extraño con la luz del sol al atardecer.
Miro a Zoe y noto que tienen el mismo color de ojos, también la misma forma y pestañas largas. Preciosos.
-¿Y Chris? ¿Está en su casa ya?
-Sí. Ya estoy extrañándolo.
-Y... entonces, ¿tomamos el helado que te prometí?
¿Helado? ¿Sin Chris? Creí que el helado era por Zoe y Chris...
-¡Sí, helado! - exclama Zoe.
-¿Ahora?
-Sí, si queres. Otro día invitamos a Chris.
-Hm, está bien. Pero el próximo lo invito yo.
-Trato.
La realidad es que no sé por qué fui tan impulsiva y acepté la invitación cuando a penas sé su nombre. Ni siquiera sé su edad. Algo cuando estoy a su alrededor me hace actuar impulsiva.
De todas maneras es muy probable que no haya ningún helado porque no econtramos una heladería.
-¿No es muy raro que no haya una heladería por acá?
-Sí, creo que sí. Sería buen negocio poner una acá. Por eso siempre pasa algún vendedor ambulante vendiendo helados de palito.
-Los compraría, pero no contaría como un helado digno de repetirse en otra ocasión.
Y se me encendió la lamparita.
-¡Cómo no se me ocurrió antes! Estamos a unas cuadras del aeropuerto, hay heladerías ahí.
-Aaah, tenes razón. Vamos, Zo.
Ella estaba jugando a explotar burbujas que Luca hacía. Viene ocurriendo hasta nosotros y en vez de darle la mano a su papá, me la da a mi y me sonríe. Luca me da una mirada, y le sonrío haciéndole saber que no tengo ningún problema. Él articula un gracias.
Creo que es extraño que siempre estén sólo ellos dos, y me parece bastante más extraño que Zoe sea tan dulce conmigo. Normalmente las pocas nenas que conozco suelen ponerse celosas de sus padres o hermanos, y eso que son mucho más grandes que Zoe.
Cuando llegamos al aeropuerto tardamos unos cinco minutos en encontrar una heladería, que también es cafetería y todos esos cafés, frappés y batidos me tientan más que un helado. Es que creo que ya me sale helado por las orejas de tanto que comí en el último mes.
-¿Te puedo cambiar el helado por un frappé?
-Por supuesto. ¿Vos, amor, qué vas a pedir?
¿Ya dije anteriormente que muero de ternura al verlo interactuar con su hija?
-¿Qué helado vas a tomar vos? -me pregunta a mi.
-Voy a tomar uno de esos. -le señalo en el menú el frappé que voy a pedir.
-Quiero ése, papi.
-Pero tiene café, Zoe.
-Tranquilo, seguro podes pedir descafeinado. No creo que eso cause problema, ¿o si?
-Hmm, no creo. Es que intento que tenga una alimentación sana, ni siquiera toma Coca-Cola. Y restringidos lo más posible azúcar y otras comidas...
-¿Come verduras y cosas como granola?
-Sí, soy un afortunado.
-Ya lo creo.
-Bueno, ya que las dos me abandonaron con el helado, voy a pedir lo mismo que ustedes.
Mientras tomamos nuestros frappés (que al final pedimos para llevar), conversamos animadamente al tiempo que hacemos nuestro camino hasta la plaza: Zoe está emocionada porque este año empieza el jardín de infantes; Luca no está tan emocionado de dejarla ir tan fácil.
Luca y yo nos quedamos apoyados en mi auto, mientras Zoe juega en los juegos de la placita.
-Es una nena muy divertida.
-Sí, me alegra que sea así. Se parece bastante a mí, pero con una energía multiplicada por 50, o algo así.
Me río de su broma.
-¿Te gustan los momentos a solas, no?
Lo miro fijo, trantando de descubrir cómo es que puede ver a través de mí.
-Si... siempre fui así. No es que no sepa socializar, ni que no disfrute de la compañía, pero es una necesidad. A veces.
-Claro, a parte si no supieras socializar no tendrías novio.
Mierda. Mierda. Mierda.
-En realidad... Gerónimo es un amigo.
-Ah, ¿son esas relaciones modernas?
-No, no. Sólo lo dijo en chiste... o algo así, pero sólo somos amigos.
-¿Es de esos amigos protectores?
-Se podría decir. Aunque no fue por eso que lo dijo... Es complicado. Él también lo es.
Su celular comienza a sonar con una melodía conocida que no logro descifrar.
-Hablando de personas complejas... - él niega con la cabeza y cuelga. Tengo que admitir que esa reacción me llenó de intrigas. Pero me las guardo, no quiero inmiscuirme.
Su teléfono vuelve a sonar, y se me ocurre pensar que quizá no quiere atender para no incomodarme.
-¿Necesitas que te deje un momento para que atiendas?
-No, no. Está bien, no voy a atenderla. Es la mamá de Zoe.
-Hmm... no quiero sonar entrometida, pero, ¿no querrá saber cómo están? -por un momento me da terror que sea de esos infieles sin corazón, hasta que dice:
-Ella no quiere saber cómo estamos. Quiere molestarme y pelear acerca de la custodia de Zoe.
Por favor, jamás en mi vida habría adivinado que él tiene esta vida. El aparentaba una familia feliz y perfecta y ¡bam! Ahí tenes.
ESTÁS LEYENDO
Antes del amor [en proceso]
Romance¿Alguna vez se preguntaron qué es el amor? Yo sí. ¿Se preguntaron cómo saber cuándo es amor? ¿Cuándo es el momento en que entregamos nuestro enamorado corazón? ¿Cuántos tipos de amor existen? ¿Se puede amar a dos personas a la vez? Bueno, también me...
![Antes del amor [en proceso]](https://img.wattpad.com/cover/148050869-64-k812273.jpg)