Capítulo nueve.

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-¡HEY PERO QUÉ HACES!- me gritó Niall refregándose los ojos por el picor que le producía el aerosol.

-Pe-perdón- traté de disculparme- yo solo....-y me interrumpió.

-¡Ay mis ojos! ¡Me moriré! ¡Se me van a salir los ojos!- chillaba. Ugh, que intolerante.

-¡Qué culpa tengo yo si venías siguiéndome como un psicópata!- le grité. Mis pelos pronto se pondrían de punta por los nervios.

-¡Yo no venía siguiéndote!- se quejó y comenzó a parpadear con pesadez, tratando de enfocar el piso- Bueno, en teoría sí, ¡pero yo solo quería que te subieras al auto!- dijo irguiéndose y mirándome a los ojos.

-¿Al auto? ¡¿Para que querría yo subirme a tu aspestoso auto?!- le reproché.

Sabía que estaba mal reprocharle en esta situación, el me venía siguiendo y según su teoría quería llevarme a su casa en auto, y por encima de todo, yo le había rociado un aerosol pimienta... muy malo de mi parte. 

-¡Pues porque... porque tan solo quería llevarte a casa enana apestosa!- me gritó y se acercó a mí.

-Pues, gracias pero prefiero caminar...- contesté levantando una ceja y Niall me agarró de un brazo.

-¿Segura?- me analizó con la mirada y comenzó a reír- los autos te podrían pisar al no verte, enana.

-¡Suéltame!- me quejé y me solté de su agarre- ¡Nunca me subiré a tu auto!

Y al acabar la frase, como si fuese que Dios me odiara, desde el cielo se oyó un trueno tan grande que prontó el paisaje se tornó a una masa de nubes negras y cargadas de gotas.
¡Maldición! ¿Por qué ahora? ¡Caminaría igual! ¿O no? ¡Pero que estoy pensando! ¿Subirme al auto de Niall? ¿El auto que alguna vez había sido infectado por Marcie y unas cuantas chicas más? ¡Ni loca, borracha o drogada! 
Niall comenzó a reír cuando la primera gota inauguró una torrente de lluvia salvaje.

-¿Y ahora? ¿Vendrás o no?- preguntó orgulloso de sí mismo, ¿pero por qué? Habría jurado que hace una semana atrás si sucedía esto Niall ni siquiera se habría dignado a ofrecerme llevarme.-¡Decide rápido que nos mojamos y mi bebé también lo hace!- señaló a su auto con la mirada.

Contuve una risita cuando Niall se refirió a su auto de esa manera.

-Yo..... yo- lo pensé mejor, tal vez si yo aceptaba subir a su auto lo molestaría aún más-, vamos.

Se subió al auto y yo también lo hice. Ya estaba empapada, mojada completamente y comencé a tiritar de un momento a otro.

Niall puso en marcha el auto y me miró por encima del hombro, ¿cómo podía ser que él no se hubiera mojado? Al lado de él me sentía minúscula y avergonzada... ¿cómo se podía estar al lado de un chico tan guapo y popular siendo casi una "anti-social"? ¿Pero qué estoy pensando? ¿Guapo? Oh, la lluvia me ha dejado mal.

-¿Tienes frío?- me preguntó al instante en que prendía la calefacción.

No sabía que contestar, ¿Niall siendo pensando en cómo me sentía? ¿Dónde estaba el odioso?
Asentí.

-Menos mal que te subiste a mi auto, sino te hubieras empapado aún más y además de enana también serías moquienta... una enana moquienta.

Oh, ahí estaba el Niall odioso de nuevo.

Me amarré el pelo y miré hacia la ventanilla, el día estaba realmente feo y mis planes con Jany ya se habían ido por la borda. 
Aún así, todavía había una duda que rondaba por mi cabeza, ¿por qué Niall se había ofrecido a traerme tan repentinamente? ¿Y por qué no había asistido a clases?

-¿Por qué no fuiste a Biología?- pregunté de repente culpandome por sonar tan interesada en su accionar.

Niall me miró por arriba del hombro y sonrió de lado. ¡Joder! Como me gustaba cuando me sonreía así. Metió el auto en la cochera y antes de que nos bajáramos me dijo:

-¿Interesada en mí, enana?- me miró fijamente.

-Yo... yo- dije tartamudeando, oh mierda, invéntate una excusa Zoey, ¡rápido!-, necesitaba ayuda con el proyecto y adivina quién no apareció- parecía como si Niall se regocijara con mi excusa tonta y supiera que la estaba inventando- TÚ.

-¿Tanto me necesitabas?

Oh mierda. Santa mierda. ¿Por qué siempre hacía esas preguntas a las que no podía responder? Y para colmo se estaba acercando, y mucho, pasó un brazo por la cabezilla de mi asiento y comenzó a acercárseme aún más, mientras que yo retrocedía... ¿qué le sucedía? 

-Yo... yo no te necesitaba...- dije nerviosa.

-¿Ah, no?- dijo sonriéndome de lado y mirándome directamente a los ojos.

Mierda, ¿¡Por qué tenía que hacerme eso!?

Negué con la cabeza y se empezó a reír mientras se acercaba más y más y más...
Iba a acortar toda distancia posible que hubiera entre nuestras narices (que ya chocaban) cuando de pronto comienza a sonar su celular y salgo de mi trance rápidamente.
Niall se enderezó y atendió, mientras que yo aprovechaba para bajar del auto y entrar a la casa por la puerta de la cocina.

-¡¿QUÉ QUÉ?!- preguntó exaltada Janet a través de la línea- ¡¿Cómo que Niall-el-chico-más-guapo-del-universo te estaba por dar un beso y te alejaste corriendo?!
-¡Que no es así Janet!- exclamé una vez más tratando de que me escuche- A ver si me escuchas, Niall comenzó a acercarse y cuando estaba por..... pasar aquello, lo llamaron a su celular, ¡Y GRACIAS A DIOS!
-Y entonces tú entraste a la casa y comenzaste a deshacer las valijas en tu nuevo cuarto...- trató de recomponer los hechos-, si fuera por mí, ya lo hubiese besado.
Comencé a reír, Jany siempre tenía algo que decir.
-¡Cómo no! Pero conmigo es un gilipollas, y ni sueñes de que le dirija la palabra ésta noche- me quejé.
-¡Tal vez se arrepintió de lo que te hacía! Escuché que se han peleado con Marcie... y ésta vez es muy feo... al parecer se acabó la relación- me dijo eufórica y alcancé a oír un ¡Oh yeah! por parte suya.
-No me importa que se haya peleado con la arpía- dije encogiéndome de hombros-, en todo caso, es muchísimo mejor no tener que verle la cara todos los santos días.
-¡Ya lo creo!- dijo mi amiga riéndose y suspirando.
-Creo que te tengo que colgar- dije escuchando que el odioso de Niall gritaba mi nombre una, tres, cuatro, seis veces- Bye.

Me guardé el teléfono en el bolsillo y dejé de deshacer lo último que quedaba en mis valijas.

-Ugh, ya estoy aquí, ¿qué es lo que quieres?- dije al llegar a la sala y ver que estaba hecha un desastre- ¡Pero qué es este desastre Niall!- dije quejándome, había sábanas y almohadones por el piso. 

Niall se levantó del suelo y me tendió un jarro lleno de palomitas.

-Veremos una película. No te negarás.

Si tú lo dices ||n.h||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora