Capítulo treinta y cuatro.

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-¿Qué quieres?- pregunté sentándome en mi cama, hecha una bolita, con los brazos rodeando mis piernas flexionadas contra mi pecho. Sentí como mis ojos comenzaban a escocer. No podía permitirme llorar frente a él. 

Él se sentó en la punta de la cama. Bastante alejado de mí para ser sincera. Recordé cuando hace dos días estábamos acostados en la misma cama, abrazados, besándonos y una puntada me recorrió el pecho.

-¿Has venido para quedarte callado?- le reproché cuando noté que había un silencio muy grande entre nosotros.

-No pensé que me invitaras a pasar- dijo en un susurro, con la mirada perdida. Sus ojos celestes parecían el mar revuelto en medio de una tormenta, de un azul muy oscuro, que si no fuera porque estaba tranquilo, me hubiese dado miedo.

-Pues, para tu información, aún existe la gente con buena educación.

Me revolví más contra la pared cuando noté que suspiró y escondió la cara entre sus manos.

-Zoey, lo has malinterpretado todo... ¡yo no la besé!- dijo y me miró a los ojos. Su mirada estaba más brillosa que nunca, sus pupilas dilatadas y parecía como si se largara a llorar en cualquier instante.

-¿Y qué es esta jodida mierda?- le pregunté, tirando mi celular a sus manos para que el viera la foto que me había mandado hace unos momentos Louis. 

-Yo te puedo explicar, si me escuchas...

-¿Qué me puedes explicar?- dije ya con los ojos inundados de lágrimas y lanzando una risa ahogada-, ¿y qué me vas a explicar? ¿Qué la pelirroja te sedujo y no te resististe? ¿Que no querías hacerlo?

Niall se acercó a mí y yo me pegué aún más a la pared, ¡maldición! No quería estar cerca de él, y la pared me obstaculizaba que me fuera más allá.

-¡Escúchame! ¡Por favor!- dijo soltando las lágrimas que había estado conteniendo. Niall, ¿llorando? No lo podía creer.

Me quedé callada, y el prosiguió con su cháchara.

-Esa era la prima de Louis, yo estaba en el café con él, y pues habíamos discutido, porque... a principios de año hicimos una apuesta, cuando corté con Marcie, ¿te acuerdas?- preguntó y posó una de sus manos en uno de mis pies, yo contraje mis dedos y no le contesté-, bueno eso supongo. Louis es el mejor amigo de Marcie, y cuando me separé de ella, él se molestó mucho. Me retó a hacer algo en estos tres meses que mi madre se iba. A enamorarte. Me dijo que si yo me enamoraba se iba a terminar mi fama, y me iban a echar de la banda. Lo acepté. 

Contraje la cara y comencé a ponerme furiosa, cuando le iba a decir unas cuantas chorradas de cosas, el me interrumpió.

-No sabía que ibas a ser una chica muy importante. Zoey, no sé qué sientes por mí, pero sin embargo, yo pensaba que no me iba a enamorar ni loco, y... verás, nadie me ha hecho sentir lo que tú me haces sentir. Ninguna chica. Ninguna me había conquistado de ésta forma, y llegaste tú. Entonces, ésta mañana fui a hablar con Louis. Ya no podíamos seguir con la apuesta, yo ya había caído a tus pies, era inútil. Traté de pedirle que me dé otras opciones, lavar sus autos todos los días, ser su esclavo... no lo sé. Todo y con tal de no ser tú. Y me dijo que tenía que andar con su prima, me negué rotundamente y le dije que nunca querría romperte el corazón-, lo interrumpí.

-¿Te crees que me lo voy a tragar? ¿y por qué besaste a esa pelirroja?

-¿Me podrías escuchar?- dijo irritado-, lo dije en serio. No lo hubiera dicho si no hubiera estado enamorado, ¿crees que quería perder mi puesto en la banda? ¿Qué quería desaprovechar la oportunidad de cantar y más adelante ser conocido y grabar un demo? No, pero tú te me cruzaste en medio y las ideas se me cambiaron. Prefiero perder todo eso a perderte a ti- dijo alargando su brazo y posando su mano en mi rodilla. Cuando vió que no quise correr su mano a otro lugar comenzó a acariciarme-. Entonces, después de decirle unas cuantas barbaridades a Louis, me fui del café, pero antes de que salga por la puerta yo tropecé con la pelirroj...

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