Capítulo diecisiete.

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Comimos en silencio, luego Niall se encargó de pagar las cuentas mientras yo me dirigía al carro. Estaba muerta de cansancio, no importaba dónde fuese que durmiera, de todos modos me vendría genial. 
Al abrir la puerta y adentrarme en el vehículo, me senté y masajeé mis dolorosas sienes con los índices. 
De un momento al otro, por mi mente, pasaron las miles de cosas que habían sucedido en aquel corto tiempo. Luke declarándoseme, Janet borracha, Niall pegándole a mi amigo. La cabeza me punzaba cada vez más al pensar en la sangre que había perdido Luke y el dolor que había sentido. ¿Por qué Niall lo había hecho? ¿Por qué, simplemente, no acepté irme del lugar con él? ¡Siempre tenía que ser tan tonta! Ahora mi mejor amigo estaba todo lastimado y dolorido por mí culpa... 
Se me cruzó la frase que me había dicho antes de que Horan apareciera. "Quiero hacerte felíz, estoy enamorado de tí". Aquella frase me retumbaba en la cabeza, parecía cientos de cuchillos clavándoseme en el corazón. No me gustaba Luke, no estaba enamorada de él... tal vez no fuera mi tipo, pero entonces... ¿cuál lo era?
La confusión me atormentaba. Quería tenerlo como amigo, pero no quería herir sus sentimientos, no quería que nuestra amistad se fuera por la borda. ¿Qué tenía que hacer? 

Me sobresalté al escuchar como la puerta del conductor se cerraba de un golpe seco, pero suave. Todavía tenía la cara entre mis manos, y no necesité mirar para saber que ese perfume pertenecía a Niall. Era el mismo aroma que tenía mi padre. El mismo perfume, su mismo olor. 
Noté, como si tuviera un par de ojos en la espalda, que Niall me miraba con el ceño fruncido, dudoso, mientras se preparaba para arrancar el auto.

-¿Estás bien?- dijo con tono de preocupación.

Me erguí y me acomodé el cabello. Le sonreí de costado, ¿tenía mi sonrisa el mismo efecto que la suya? 

Asentí.

-No vomitarás dentro de mi bebé- dijo soltando una risita.

Antes, aquello me habría sacado de casillas, no habría permitido que me hable así. Pero había algo en su voz... una especie de, ¿dulzura? 

Reí con él.

-No, estoy bien, solo estaba pensando, ya sabes...

Niall puso el auto en marcha y salimos del estacionamiento del restaurante hacia la carretera que nos llevaba a la mansión del rubio.

-Mmmmh hmm- dijo mientras repiqueteaba los dedos en el volante, al ritmo de la música que pasaba en el radio-. Debe de haber sido algo muy intenso para que estés así de pálida.

Me encogí de hombros y observé cada parte de su auto. Todo brillaba completamente, todo estaba pulcro y correcto. Divisé unos cuantos CD's en la volantera y tomé uno. 
Quedé anonadada cuando ví que se titulaba Oh, what a Life y era edición limitada. ¡Quería ese álbum desde hace cinco meses! Y sí. Me encantaba American Authors. Para qué negarlo.

Narra Niall.

-¡Te gusta American Authors!- dijo Zo, un poco impresionadada, otro poco anonadada y sorprendida. Aquello no había sido una pregunta, había sido una afirmación por parte suya.

Tampoco lo iba a negar, porque, en realidad, aquella banda me encantaba. 

-¡Y tienes edición limitada! ¿Cómo lo conseguiste?- exclamó, mientras miraba el disco con cierta admiración y deseo.

-Pues...

-¡Es tan hermoso!- dijo suspirando.

Me habría cabreado en otro instante por sus constantes interrupciones, pero ahora, solamente podía reír de su actitud. Se notaba que no tenía aquel disco y que lo quería desde hace tiempo.
Sonreí de lado y miré hacia la carretera, solo faltaban unas pocas cuadras...

Si tú lo dices ||n.h||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora