-Mira, no importa si me dices que no, porque si realmente quieres a alguien, lo único que quieres para esa persona es su felicidad, incluso si tú no se la puedes dar, y yo quiero que seas felíz- me dijo mientras estiraba su mano hasta mis mejillas y comenzaba a acariciarme.
Estaba por volver a hablar cuando el teléfono de Luke comienza a sonar.
-¿Me disculpas?- dijo sacando el celular de su bolsillo.
Asentí con la cabeza y el se llevó el auricular del teléfono al oído. Después de un par de "sí" y "claro, como no", cortó y me volvió a mirar, pero ésta vez con una sonrisa de culpabilidad.
-Zo... me tengo que ir, no quería que nos interrumpieran, pero mi madre me necesita, y ya sabes...- dijo con una mueca.
-Claro, no hay problema- dije sintiendo un alivio extraño para mi suerte-, yo me voy caminando...
-¡No! ¡Ni lo pienses! Vamos que te llevo.
-Pero...
Luke me miró serio y supe que si no iba con él, tampoco se iría del lugar sin mí.
Asentí y fuimos hasta su auto juntos. Me abrió la puerta, como todo caballero, me adentré y luego se subió él.
-¿Te dejo en tu casa?
-Ajá- dije, pensando en que no le había contado nada sobre que me había tomado unos días-, por ahora no estoy más en lo de Horan...
-¡Súper!- exclamó, a lo que yo lo miré con reproche-, ¿qué? Ya sabes que no me gusta que estés en esa casa...
-Sí... ya sé.
-Entonces... ¿me puedes dar una pista si al menos vamos a estar juntos?
Miré por la ventanilla, ya habíamos llegado a casa, me quería bajar cuanto antes, para no tener que decir lo que no quería decir. Pero si no lo hacía ahora, nunca me olvidaría de Niall.
-Sí.
-¿Qué significa?
-Lo dejo a tu criterio, me voy, ¡adiós!- dije saliendo del auto rapidamente.
Escuché un "¡Mierda!" ni bien cerré la puerta del auto y luego me adentré tranquilamente a la casa.
Narra Janet.
-¡Joder Zoey! ¿Dónde carajos estás?- le grité al contestador. Ésta era la décimo-cuarta vez que no me había contestado, y ya me estaba preocupando... demasiado.
Caminé de un lado a otro por la casa, agarrándome de la cabeza. Decidí que era momento de calmarme, no tenía por qué desesperarme así. Subí corriendo hacia mi habitación. Iba a empujar mi puerta cuando siento que alguien me detiene.
-¿Podemos jugar a la consola en tu alcoba?- escuché la voz del insoportable de mi hermano menor, Philip, y bajé la mirada al instante. Estaba parado en el medio de mi puerta con su típica sonrisita insolente. Solía jugar a los video-juegos en mi alcoba ya que mi televisor era mucho más grande que el suyo.
-¡No, salte ya mocoso repugnante! ¡Fuera, vete!- le grité señalando al pasillo.
Tenía 14 años el idiota y todavía luchaba por que me deje tranquila.
-Bueno...- dijo tranquilo... algo se traía entre manos-, si quieres que le muestre ésto y ésto a mamá- dijo tomando un par de paquetes de condones con su mano izquierda y otro artilugio en su mano derecha que cuando logré distinguir lo que era me puse roja de la vergüenza y lo agarré rápidamente, junto con los condones.
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Si tú lo dices ||n.h||
Hayran KurguZoey se sentó en su vieja cama rechinadora con lágrimas en los ojos. ¿Por qué siempre tenía que ser tan estúpida? ¿Por qué siempre terminaba con el chico equivocado? ¿Qué había hecho mal en la vida para que le tocara ese destino? Las lágrimas corri...