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Pasaron unos días desde que Adam decidió alejarse para intentar tener una "relación" con Marcela.

"Intentar tener una relación" la insípida oración resonó en mi cabeza, dando vueltas como un niño en un parque de juegos, que estupidez, pensé, yo presente a los dos ingratos y así me pagan... y dicen que la egoísta, narcisista soy yo... puff.

Era viernes, por la tarde y ya el lunes entraría a la escuela, estaba más que feliz por eso, pero tenía bastantes trabajos y tareas pendientes y los días en casa me dediqué a trabajan en ellos.

No tenía noticias de Bruno desde el día que salimos, ni un mensaje, ni una llamada, ni nada, una parte de mí se decepciono. Quizá la escena que armó Adam lo incomodó:

ALEXIS: - El infeliz me deja sin galán y se va con la novia...

Dije en voz alta, cerré el libro con el que estaba trabajando y me dispuse a descansar un rato, ya que no me podía concentrar del todo.

Avance con las muletas hasta la cocina y me preparé un sándwich. Cuando de repente escuché mi celular:

ALEXIS: - Demonios...

Mustie, ya que mi teléfono estaba en mi habitación, empecé a avanzar hacia ella, me moví la más rápido que pude, pero la muleta izquierda se resbaló y caí duramente al suelo, solté un quejido al chocar contra el suelo, me quedé unos segundos inmóvil en el suelo esperando a que el dolor disminuya, el teléfono sonó otra vez, tome aire y lo exhale ruidosamente con la boca, en cuanto terminaba el tono de llamada volvía a empezar, alguien me llamaba con insistencia, solté un chillido al tratar de levantarme, pero fue inútil, de repente escuché que tocaron la puerta:

ALEXIS: - ¿Quién?

Grité con la voz quebrada desde donde estaba, pero al parecer no me escucharon y tocaron otra vez, trate de ponerme de pie, me sujete de una mesita de noche que estaba en la sala, pero al parecer la mesita no resistió mi peso y se rompió, provocando que el jarrón que sostenía se cayera y rompiera ruidosamente y grité por reflejo, esquivando las partes rotas y cortantes del jarrón, cuando de un momento a otro escuche la puerta abrirse y pude ver como alguien se acercaba a mí y me auxiliaba:

ADAM: - Que demonios...

Exclamó levantándome en sus brazos y llevándome al sillón, mire mi brazo y me había incrustados un pedazo de cerámica:

ADAM: - Te juro que no era mi intención entrar, es solo que escuche ruidos y pensé que paso algo malo.

Dijo bastante apenado y asustado a la vez, yo asentí sin decir nada, miré que traía puesto su uniforme de enfermero:

ALEXIS: - Pues no te equivocaste...

Dije intentando sonreír, apreté mi brazo ya que dolía bastante y pequeñas gotas de sangre estaban cayendo en mi pijama:

ADAM: - Déjame ayudarte, ¿Dónde esta el botiquín?

Preguntó, señale de inmediato su ubicación, y mi mente se empezó a cuestionar ¿que hacía en mi casa?:

ALEXIS: - Hay uno en ese cajón...

Dije, señalando el estante donde se encontraba, al ver que no lo encontraba y de inmediato el chico con suma rapidez reviso y encontró el maletín de emergencias, se acercó a mí y vertió alcohol en una gasa:

ADAM: - Escucha, quitaré el pedazo de vidrio y pondré el alcohol, quiero que trates de relajarte...

Dijo y yo tomé un cojín del sofá y lo mordí cerrando los ojos para que él hiciera lo dicho, cuando un dolor agudo se sintió en mi brazo ahogue un grito y apreté mis puños con fuerza al sentir el alcohol en la herida, rápidamente limpio todo, coloco una gasa y una venda alrededor de mi brazo.

La Excepción.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora