Nuevos misterios

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POV. Kiki

¡Whoa! Abrí mis ojos lentamente y mi cabeza estaba como ¡zum, zum, zum! ¡No entendía nada! ¿Dónde estaba? De repente, me encontraba en un templo brillante y decorado con un montón de blanco brillante por todas partes. Era como esos lugares épicos que salen en las películas que me mostro Seiya, con sus pilares enormes y dorados que le daban un toque de súper esplendor, era similar al santuario de Athena, con su arquitectura antigua y majestuosa. Los pilares eran enormes, adornados con detalles dorados que agregaban un toque de esplendor al ambiente, aunque jamás serian tan hermosos como el templo de aries se recalcó Kiki en su mente.

Aunque el lugar era imponente, me sentía desorientado. No lograba recordar cómo había llegado allí, ni qué había sucedido antes de despertar en esa cama, tenía la leve imagen de su maestro desesperado, pero se le hacía imposible su maestro jamás pondría un rostro tan triste. Las sábanas en las que reposaba eran de un dorado brillante, con bordados finos en plata que representaban árboles, identificados como robles y encinas. Me maravillé ante la exquisita artesanía de la ropa de cama intentando olvidar una mirada llena de dolor, el sentimiento de culpa que lo embargaba sin saber la razón.

Sin embargo, mi confusión y la necesidad de respuestas superaron mi admiración por la belleza del lugar. Decidí levantarme de la cama para buscar a mi maestro o alguna pista que pudiera darme una pista sobre mi paradero. Me sentía intranquilo.

A paso ligero, recorrí la habitación, tratando de asimilar mi entorno. Cada detalle del templo parecía llevarme a un pasado antiguo y misterioso. Los símbolos grabados en las paredes y los motivos dorados me intrigaban, pero no conseguía recordar si había visitado este lugar antes.

De repente, una voz resonó en el aire, como un susurro celestial que acariciaba mi oído. "Bienvenido, joven guerrero de aries, a nuestro sagrado templo". Me detuve en seco, sorprendido por la aparición de esta voz etérea y amable. Giré mi cabeza en todas direcciones, tratando de localizar al orador, pero no había nadie a mi alrededor.

"¿Hola? ¿Hay alguien ahí?", pregunté con cuidado, pero solo obtuve un eco que se desvaneció en el aire. Sentí como si alguien me estuviera espiando desde las sombras. ¡Eso me dio escalofríos!

Recorrí el templo con cautela, admirando cada detalle mientras avanzaba. Todo era tan grandioso y misterioso, ¡me hacía sentir pequeñito y súper insignificante! Pero eso no me detuvo. Seguí explorando como un súper detective en busca de respuestas.

Al doblar una esquina, me topé con una estatua impresionante. ¡Era un dios de mármol que parecía cobrar vida con su mirada fija y su pose desafiante! ¡Vaya, me hizo sentir como si ya lo conociera de antes! ¿Será que he estado aquí antes? ¿Por qué me resulta tan familiar su expresión? ¡Esto es súper emocionante y a la vez un misterio gigante! ¡Espero poder resolverlo pronto y encontrar a mi maestro! ¡Templo de aries, aquí voy!

Camino sin rumbo fijo por el templo buscando una salida o alguien que me orientara. ¡Wow, mira todas estas obras de arte en las paredes! Son como historias pintadas. Pero, ay, esa pintura de Chronos devorando a sus hijos me dio un escalofrío. Esos ojos dorados me dieron miedo, así que mejor me apresuré para alejarme de esa imagen.

De repente, llegué al centro del templo donde había una fuente con la estatua de un hombre joven con cabello largo sosteniendo un rayo. ¡Es Zeus, el dios de los truenos! Otro escalofrío me recorrió al reconocerlo. Me asusté y miré a mi alrededor buscando una salida. ¿Dioses y diosas por todas partes? ¡Estoy en territorio enemigo!, Por dios como pude olvidarme estábamos bajo ataque por las fuerzas de Zeus antes de que me desvaneciera dejando a mi maestro atrás.

Aura DivinaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora