(2 de Mayo)
Apenas salí del cuarto de mantenimiento, pude notar que las rejas de seguridad de la Universidad Metroca, estaban cayendo. Un buen número de infectados estaba intentado tumbarla. Una vez lo consiguieran, irían hasta la puerta principal. El resto, ya sabremos que terminará de manera sangrienta.
Mis armas. Me habían quitado la .45, perdí la 9mm y mi maletín no estaba conmigo. Pero estaba vivo, podía acabar con ellos. Así fuera con mis propias manos. Me digné a buscar en la oscuridad, una manera de subir al segundo piso, habían unos guardias cubriendo cada escalera. Revisé el primer piso. Nada anormal, unos lockers sin nada importante, poca iluminación y un ambiente de muerte. Como siempre.
Fue ahí cuando un guardia me observó y vino a revisar. Aproveché la ocasión para darle un golpe directo en la cara. Cogí su arma y le di en la sien de la cabeza. Estará inconsciente por un rato. O puede que esté muerto. Moví el cuerpo y lo metí en el cuarto de mantenimiento. Cerré la puerta de nuevo. Tenía que salir vivo de aquí cueste lo que cueste.
Poco después, cogí su arma, era más o menos una Glock, había visto alguna de esas en videojuegos o películas de acción y ésta era idéntica. La guardé, me digné a subir por el segundo piso sin que me vieran. Al subir, pude ver que había alguna especie de oficina central del lugar. ¿Quizás ahí estaban mis armas? No perdía nada con ver.
Estuve casi todo mi camino hacia la oficina agachado. Los guardias no podían verme desde esa postura. Pero yo tampoco a ellos, en los lados del pasillo había otros, pero estaban dormidos. Debía amanecer pronto. Estaba muy oscuro como para ser de noche. Todavía.
Llegué a la oficina. Milagrosamente, la puerta estaba abierta. Así que la abrí en silencio, era más o menos mediana la oficina, podía ver un montón de cosas, libros, papeles, impresoras, lo normal para un gerente. Pero había alguien detrás de la silla del escritorio. Cerré la puerta, me equipé la Glock y le puse seguro a la puerta. El sonido despertó a un hombre, o al menos, hizo que se volteara y me mirara. Creo que era el mismo hombre que mencionó mi nombre el otro día.
Le apunté, pero no podía distinguir su cara. La lámpara estaba en frente de él y la luz no me dejaba ver claramente. Era potente, era el único recurso de luz en la habitación.
Empezó a hablar: "Wolf... ¿Parece que un ingeniero de verdad si busca la solución a todo no?"
-¿Cómo dices?-respondí yo.
-Ah. Veo que no me recuerdas. Verás, éramos amigos de la Universidad que queda cerca del norte. Yo por desgracia, no pude soportar la presión.
-¿Quién eres?-le respondí apuntando el arma cerca de su cabeza.-¿Qué quieres de mí?
-Este sistema no se construyó solo. Me imagino que tuviste que acabar con algunas personas para poder llegar a aquí. Debiste haber entrado por la puerta del parqueadero del tercer piso. Estabas perdido. Y no te diste cuenta que este lugar ya estaba tomado.
-¡Basta! No me interesa como llegaron ni nada, solo quiero mis cosas, no quiero problemas y me largo.
-¿Viste las rejas de afuera? Cada día se ponen más frágiles y parece que hoy o mañana podrían caer. Los encargados de ella, murieron.
-¿Así de simple lo dices? Se ve que tu pequeño pueblo recibe órdenes de un idiota.
-Jajajaja, me haces reír. Pues yo fui el que los salvó y los traje aquí. De hecho, yo fui el que propuso que te curaran. Si no fuera por mí, estarías muerto o infectado por la bala en la espalda.
(Miré hacia el suelo, como una manera de decir que era cierto)
-Te agradezco por eso. Pero eso no perdona a mi encierro en la sala de mantenimiento. Ni me importa, ¡quiero mis cosas y las quiero ahora!-apunté de nuevo hacia la cabeza y me acerqué un poco.
-Vale. Tus cosas... están ahí.-señaló un armario, me acerqué con cautela, lo abrí, ahí estaban. La mochila y la .45. La 9mm seguía desaparecida. Un soldado, o una persona comenzó a tocar la puerta, estaba gritando. Llamó al hombre por su nombre: Andrew. Fue ahí cuando me acordé de él. No éramos tan amigos, yo lo ayudaba algunas veces y él a mí. Pero nunca lo consideré como un amigo cercano. El soldado rompió la puerta, le apunté en la cabeza. Enseguida, alzó sus brazos, Andrew, le dijo que se explicara sobre sus gritos.
-¡La barricada, las rejas, están cediendo!-me asomé por la ventanilla y vi que era cierto. Un poco de peso en la parte delantera y los infectados entrarían.
-Bueno, aquí empieza. Oye Wolf, ¿te gustaría ayudarnos?-dijo Andrew.
-¿Pero qué dices? Primero me disparan, me encierran y ahora piden mi asistencia. Prefiero que los maten.
-No lo tomes a mal, pero te curamos.-replicó Andrew.
El soldado, sacó su pistola y casi me dispara no sin antes, yo disparé 3 balas. 2 le dieron. Una en el cuello y la otra en la cabeza. En ese momento Andrew, me agarró el brazo, intentó quitarme mi arma, pero yo lo evité, cuando estuvo otra vez quieto. Presionó un botón. Estaba detrás de su escritorio. Se iluminaron los pasillos. Pude escuchar grandes pisadas. Venían a por mí.
Le di un golpe con la Glock a Andrew en la mandíbula, se la descuadré. Lo cogí como rehén. Y salí del cuarto. Apenas salí, tenía un grupo grande armado viéndome.
-Un solo movimiento y este idiota vuela hacia el infierno.-dije yo.
-Cálmense, él no haría eso.-dijo Andrew casi llorando.
Miré alrededor, los infectados solo necesitaban un poco de esfuerzo y la reja de venía abajo. Me acerqué hacia las escaleras. Un soldado disparó justo al lado de mi hombro. Tenía buena puntería. Volví a mirar a los muertos. Estaban un poco cerca de tumbar la reja. Los distraje por otro momento, a los soldados, había hombres y mujeres, pero yo no formaba parte de ellos.
Me acordé del auto del garaje.
-¿Dónde están las llaves? ¿Dónde están?-dije apuntando a Andrew.
-No sabemos.-dijeron algunos de los soldados, esta vez me apuntaban más a la cara. Podía sentir la presión del gatillo.
-Aquí la tengo. Por favor no les hagas nada a ellos.-dijo Andrew, dándome las llaves del vehículo.
-¡Libera a Andrew cabrón!-gritaban los soldados.
Revisé de nuevo las rejas. Un acto fuerte de los infectados hizo que se viniera abajo. Era mi oportunidad para escapar de este desastre.
"Aquí llegan los muertos" grité y aprovechando sus caras de horror y distrayéndolos. Alejé a Andrew y le di un cachazo con la arma en la cabeza. Le rompí media corteza o el cráneo. No iba a desperdiciar una bala en ese idiota. Cayó al suelo, no distinguí si estaba vivo o no. Apenas le pegué, me vieron y comenzaron a disparar. Me tiré por las escaleras.Evité las balas.
Corrí hasta la entrada principal y rompí las trancas que tenían las puertas. Las abrí. Y me alejé. Los muertos, infectados, estaban entrando. Los soldados comenzaron a disparar. Querían salvar su territorio. Yo debía huir. Ya era muy horrible el desastre.
Corrí hacia el parqueadero, subí rápidamente las 2 rampas y encontré el vehículo. Antes de montarme, cerré la puerta por donde había entrado. Pude ver que algunos intentaban escapar. Pero no podían. Pude ver tambíen que los infectados habían alcanzado a algunos de los soldados. Les destripaban.
El vehículo encendió. Rápidamente manejé hacia el piso uno. Rompí la puerta y escapé de esa universidad...
Dejé que los muertos entraran. Acabé con sus esperanzas. Eran un grupo grande de infectados, y seguían entrando. Había herido o matado a su líder...
¿En qué me estoy convirtiendo?
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La última oportunidad (The Last Stand)
HororUn ingeniero se ve sumido en un mundo apocalíptico donde una enfermedad desconocida convierte a los seres en infectados que arrasan con todo lo que encuentren. La humanidad está en sus últimos días esperando que algo pase o sientan el fin del mundo...