Capítulo 1

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Como ya se me es de costumbre, estoy atrasada. Hailee está en su casa, a unas cuatro de distancia de la mía, me está esperando hace demasiado tiempo y si no agarro mi mochila ahora mismo, no llegaré a tiempo.

Metí mi sándwich en mi mochila como pude y corrí, despidiéndome de Mamá y de mi hermana. Prácticamente corrí unos cuantos metros, hasta que llegué donde mi castaña favorita.

—¡Perdónporlademoraeshoradeirnos!

—¡Lanaaa! La puta madre.

La jalé fuertemente del brazo y corrí con ella detrás. La escuela tampoco estaba lejos, así que en menos de dos minutos ya estábamos allí; Shawn nos esperaba algo impaciente, aún sin darse cuenta de que habíamos llegado. Ya teníamos cuatro minutos de retraso. Mi mejor amigo estaba de espaldas, mirando su reloj y haciendo un movimiento repetitivo con su pie izquierdo. Llevé mis manos a sus pectorales e hice unas pequeñas cosquillas, logrando carcajadas y un delicado sobresalto.

—Joder, Lannie... Me asustaste.

—No hay tiempo para quejarse, Shawnie. ¡Debemos correr para matemáticas!

—Eres la única persona en este mundo que corre para llegar a la clase de matemáticas.

—No me interesa.

Los tres caminamos lo más rápido que el frío de noviembre nos permitía. Al llegar al aula, notamos que la maestra no había llegado todavía. Suspiré de alivio. Un retraso equivalía a una décima menos de algún exámen próximo a realizarse.

—Esperen, hoy es martes, ¿cierto?—el chico a mi lado y yo asentimos.—Yo ahora tengo artes.

Mi corazón se aceleró. Una hora y media sola con Shawn... Por eso amo los martes.

—Supongo que nos veremos en el receso de las diez. ¿Entramos, Lana?

-Nos vemos, Hails.

Mientras entrábamos, Shawn pasó su brazo por mi hombro. Al medio del salón, se encontraba Niall. Nos sentamos cerca de él, para luego saludarlo.

—¿Qué me cuentas, bebé mío?—le preguntó Shawn.

—No mucho, mi vida. Mi madre me ha obligado a limpiar la habitación de Greg porque le "robé" cinco malditos dólares, que en realidad era un préstamo que luego devolvería.

Reí.

—¿Y cuándo lo harías, Niall?

—Cuando tuviera dinero.

—¿Y eso sería...?

—¡Diablos, chicos! ¡No les tengo que contar toda mi vida!

Explotamos en carcajadas. Me fijé en el suéter de Shawn. Era de una tela muy suave, por lo que alcancé a tocar cuando lo sorprendí al llegar, y era de color beige. Se veía extremadamente precioso.

—¿Tengo excremento en la cara o algo?—rió.—Tierra llamando a Lani Banani.

—Eres un maldito. Te he dicho miles de veces que no me llames así. Y no, no tienes excremento, aunque te lo merezcas. Es sólo que me gusta tu suéter. Deberías usar ese color más seguido.

Shawn revolvió mi cabello de una manera brutal. Estaba frito.

—¿Ups? Creo que me equivoqué...

—Ja, ja, ja. No te preocupes, la torpeza se hereda.

Mi mejor amigo me miró sorprendido.

—¿Estás llamando a mis padres torpes? Después de todas esas veces en las que te acogieron humildemente en nuestra casa... Una verdadera desgracia tu actitud.

—Sí, los llamo torpes por el único hecho de que te hayan tenido.

Fingí hacer unos cálculos en mi cuaderno, el cual había sacado hacía unos pocos segundos atrás. De repente, vi el puño de Nial frente a mí.

—Buena esa.

—¡Niall!

—¿Qué? Tiene razón.

Saqué la hoja y la arrugué hasta crear una bola de papel.

—Ahora si me disculpan, iré a botar esta hoja. ¿Me acompañas Niall?

—Supongo que sí.

Fuimos hasta el final del salón, donde se encontraba el papelero. Lancé la hoja y suspiré felizmente.

Niall me miró confundido.

—¿Para qué querías que viniera?

—Necesito cobrar venganza. Me ayudarás a botar a Shawn de su silla. Nos acercaremos lentamente hacia él por atrás y jalaremos su asiento con fuerza.

Mi amigo celebró en silencio. Le hice una señal y comenzamos a avanzar con sigilo. Justo cuando Shawn estuvo a punto de voltear su cuerpo, tiramos de la silla, ocasionando un estruendo y que el joven Mendes terminara en el suelo. Choqué los cinco con Horan mientras reíamos.

No es sólo mi cabello, es mi vida.

—Muy graciosa... Normalmente, te diría que esto es guerra, pero mi nuevo estado zen, me lo impide. Así que estamos a la mano.

Asentí mientras veía como la maestra Kelly entraba en el aula, con su cabello algo alborotado y jadeando.

—Lo siento mucho, chicos, por la demora. Ya saben, mal día.

Suspiré. Durante la clase, me obligaba mentalmente a no mirar a Shawn y enforcarme en el tipo de ecuaciones que la maestra nos estaba enseñando. Pero es que el salón estaba demasiado iluminado, tenía un perfil perfecto y aquel color hacía juego con sus ojos y cabello.

Shawn era mi mejor amigo, nada más que eso. Quería convencerme de eso. Cada día al despertarme, me lo decía. Pero todo parecía estar en mi contra.

Quería ser algo más, pero aquello no era posible.

A veces, deseaba que las cosas fueran como cuando éramos pequeños y no nos fijábamos en éste tipo de cosas. Ambos vivíamos pacíficamente jugando a diferentes cosas, a veces juntos y a veces separados. Pero todo tenía que cambiar hasta la adolescencia.

Trataba de poner celoso a Shawn al decirle que me había besado con tal y tal chico, pero lo único que lograba, era una felicitación de su parte.

Me enfurecía cada día más.

—¡LANNIE! Dios, ¿qué pasa contigo hoy, amiga? No escuchas cuando te hablan.

—¿Qué? Sí, lo siento... Me voy muy seguido en mis pensamientos de vez en cuando, ¿qué decías?

—Que vamos al receso, todos se han ido.

Miré a mi alrededor, y era cierto, era la única que quedaba dentro de la sala. Pero es que aquel rostro angelical que tenía que ver todos los días me distraía demasiado.

Quería ser la novia de mi mejor amigo Shawn y nada me lo impediría.

Better Off; Shawn MendesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora