Un pacto con el tiempo

538 93 27
                                        

Cuando la sudadera de Helios se hizo cenizas finalmente volvimos, no tenía ganas de hacer otra cosa, sólo volver a mi cuarto y ya.

Me siento algo pesada y extraña a causa de que llevo sombras ahora. De repente es como si todo diera vueltas, luego está tan tranquilo, como un día cualquiera.

—No tienes idea del terrible lío en el que te acabas de meter —me dice cuando abre la puerta de mi cuarto, yo paso y me sigue, cierra la puerta trás él—. Es horrible pensar que hiciste un trato con Dorot, me da tanto pavor saber quién sabe cómo termine cobrándote esos favores.

Pongo mis ojos en blanco, porque sé muy bien que siempre hay una merma en este tipo de tratos, sin embargo, yo ahora soy poderosa, y quisiera experimentar un poco más para disfrutar el tiempo sobre este universo.

Ambos nos arrojamos a mi cama, tiramos nuestros calzados y nos recostamos uno a lado del otro.

—Lior, no sé si Dorot me engañe o no, pero sí estoy segura de algo, no estaba mintiendo cuando dijo que los híbridos y Astram desapareceremos del universo al acabar la batalla, y créeme, yo no tengo intenciones de desaparecer de este universo.

—¿Crees que es verdad?

Sus ojos se ponen sobre mí y acaricia mi cuello donde tengo la marca de las sombras.

—Sí...

—De ser así impediremos que la bóveda se abra —su petición revolucionó mi cerebro, no, no iba a dejar que él sacrifique sus deseos por mi existencia.

—Al contrario, esa es la razón por la que abriremos la bóveda —le aseguro colocando mi mano sobre su rostro, ahora estamos acostados uno frente a otro admirando la belleza— La abriremos, y tú ganarás esa batalla, y frustraremos esa apuesta, estaremos sobre todos, y tú permitirás que me quede sobre la tierra.

—¿Acaso dudas que ese es mi deseo? Yo no quiero que te vayas nunca Amit...—dice cerrando sus ojos, como si esa declaración le doliera.

Me muerdo el labio inferior, porque me gustaría entender qué es lo que pasa ahora mismo en su cabeza, ¿cómo un salvaje se termina domando a este nivel?

Definitivamente hay cosas que no comprenderé por más Astram que sea, por más que yo esté en medio de un gran Atlas en donde me describan lo que son todos ellos, los Nemosorum, los Dominis, hay demasiadas imprecisiones en nuestro andar, y por sobre todo, somos tan diferentes, tan desiguales, un día somos fuego al otro hielo y las cosas se reducen a la nada cuando la duda se instala a la mitad de nuestras cabezas, como si fueran semillas de un terrible mal.

La discusión de hace unas horas con Lior me hicieron ver que todo es más de lo que mi mente puede predecir. No importa cuanto diga que quiero borrar a Helios, una parte de mí llora el hecho de haberme deshecho de aquella sudadera, y la otra está feliz de haber dado un paso lejos de mi sentimiento de apego.

Si tan sólo pudiera trasmitir eso en más acciones, sin embargo, Lior tiene razón, yo aún no estoy lista para matar a Helios.

—¿Sabes cuál ha sido el error más grande que he cometido en mi vida? —pregunta Lior mientras sigue acariciándome el cuello, yo niego esperando la respuesta— Creer que podía con esto, creer que tú serías la que dependería de mí, y no al revés... mi gran error es que te quiero, y eso no debería ser así.

—Yo sólo debía ser tu ficha de cambio —digo cuando él niega— Sí, eso es lo que querías, y romper a Hugo, hacerlo sentir miserable, pero al final descubriste que eres tan humano como cualquiera y cometes errores.

>>Yo no sé si te quiera, pero sí me atraes.

—Sólo porque sientes cosas conmigo, eso cambiará con el trato con Dorot.

—¿Ese es el problema? —le susurro cuando cierra sus ojos— Tú y yo seguiremos teniendo un vínculo de muerte, pero no dependeré de ti para sentir cosas.

>>No me iré Lior, yo no te dejaré sólo.

Lior aprieta sus labios e intenta levantarse de la cama, pero lo sostengo.

—No te vayas... —suplico— Quédate a dormir esta noche conmigo...

—Amit... si yo hago eso, voy a ahondar en este error... —su voz sale con una profunda tristeza.

—Lior, quédate y dime que me ayudarás a encontrar esa medalla.

Él me miró, abrió sus brazos para que me acomode allí, por lo que no perdí tiempo y me acerqué en él, nunca antes había hecho algo así, y la verdad, se sentía muy bien, Lior huele delicioso.

—¿En verdad quieres que sea yo quien dirija el juicio, y me quede con este mundo Amit?

—No hay nadie mejor que tú, y sé que me dejarás vivir.

—No podría destruirte Amit.

Lior acaricia mi cabeza mientras escucho su corazón latir, y por momentos me hace sentir que estoy realmente viva y eso me gusta.

—¿Te acostarás con otras chicas mañana? —pregunto algo celosa.

—¿Quieres pedirme que no lo haga? —pregunta divertido.

—Quería pedirte que no sean otras, y ser yo.

Su caricia se detuvo de manera abrupta, parece que mi declaración fue muy sorprendente, pues queda callado por un buen tiempo.

—Las sombras están instalándose en ti, créeme hermosa que me encantaría, pero, no eres tú la que habla, son los pecados de esas cosas.

—¿No crees que sea yo realmente quién lo quiere?

—Tal vez, pero... para asegurarnos, esperaremos un poco...es sólo por precaución Amit.

—Ok —digo, pues realmente soy yo al 100% quien quería hacerlo y también quien no quiere que él vaya con otras chicas de nuevo.

—Amit —dice con la voz adormilada— Sólo quiero que recuerdes que ya no podrás hablar del tiempo si no cumples con él...

—Las sombras ya tomaron mi ser —digo cerrando mis ojos— Y es bueno saber que ya tengo un pacto con el tiempo, ahora sólo me resta esperar.

Y sin más, el sueño nos vino a llevar, los dos quedamos abrazados, yo sobre su pecho y él rodeando mi cuerpo con sus brazos. ¿Esto ya es algo? o seguimos jugando a la nada.

El Sol, el viento y la Oscuridad  [Libro 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora