Helado de Coco

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—Feliz cumpleaños —dice Lior mientras me abraza y da un beso en la frente— ¿Dormiste bien hermosa? —él acomoda de nuevo mi cabello y me mira tan deseoso, tan feliz, y para ser sincera me gusta que me quiera.

—Sí, pero tuve un sueño —digo mientras él se acerca más a mí y acomoda la sábana sobre mi hombro— Que iba con Andree y con Gizah a la heladería de siempre a tomar un helado de coco.

—¿Era una tradición de cumpleaños? —dice riéndose de mí, lo que me da una pizca de alegría, porque en verdad siempre fui una ñoña. Pero en esa época era lo más divertido para mí.

Lior me vuelve a besar la frente y me lleva hasta su torso desnudo, haciéndome sentir su cálida piel. Cuando ante nosotros se materializa Ader, quien con un toque de ironía en sus labios y de furia en su rostro mira a mi ahora novio.

—Hace media hora debías estar en tu puesto Lior —arremete con enojo— Y Amit, debería estar ensuciando almas.

Ader en verdad está enojada, y hubo un tiempo en el que su enojo me hacía temblar, ahora, ella se convirtió en alguien más.

—Hoy Lior y yo nos tomaremos la mañana libre, como hoy es mi cumpleaños, iré a tomar un helado, es lo único que quiero de regalo, luego... cada uno de nosotros irá a su puesto.

—Lo olvidé —la voz de Ader suena a arrepentimiento y quizás algo de dolor, pero a mí no me molesta. Hasta que hago las cuentas, ella no felicitó a Alexandra... en definitiva es una mala madre.

Ella camina hasta nosotros, como si fuera un gato a punto de atacar a su presa.

—Con que te llegues a embarazar... —amenaza y yo no puedo evitar reír, ¿ella dándome lecciones de moral? Ader, la dueña de la oscuridad, ¡claro! totalmente de acuerdo. La mujer está muy mal de su cabeza para decirme esas cosas y más frente a Lior.

—Si eso llegara a pasar —me siento y aprieto la sábana contra mi pecho para no ser tan exhibicionista— Tú serías abuela, y Lior tu yerno, de hecho ya lo es. Pero no te preocupes Madre, las cosas están bajo control.

—Eso espero.

Con estas palabras Ader se marchó, y yo me arrojé de nuevo sobre el colchón, a lado de Lior, quien se mataba de la risa por lo ocurrido.

—Te ves sexy cuando eres irreverente —se muerde el labio y acaricia mi cuello— ¡Me encantas! pero ahora Amit, debes prepararte, que iremos por tu preciado helado.

—¿En verdad?

—¡Claro! Sería un terrible novio de no hacerlo, y teniendo en cuenta que es mi primera vez en este papel, supongo que haré lo correcto.

No puedo evitar sentirme conmovida por las palabras de Lior, que simplemente salto sobre su cuello y lo abrazo con emoción, como si yo fuera una niña de 5 años.

Sin rodeos salto de la cama, cojo mi toalla y voy bajo la ducha cuando él me grita desde la cama.

—Nos vemos en la sala, iré a darme también una ducha.

—Okay —respondo cuando enciendo la regadera.

Bien, así me siento, bien, después de todo, no está mal, quiero a Lior, y me cuida. Si no fuera por él, quizás yo estaría al borde del precipicio.

Sonrío como tonta bajo la ducha, nunca había estado así. Sí, quizás para muchos esté mal, muy mal que esté con Lior cuando muero al ver a Helios, pero a Helios lo quiero borrar, y a Lior tatuar en mi piel.

Quien hubiera imaginado que terminaría en los brazos de un mujeriego, de un niño tan malvado y pecador. Pero no tengo ni una gota de arrepentimiento. Me gusta el rumbo que ha tomado esto, es justo el cambio que quería para mi mente.

Ni Hugo, ni Helios, ser libre, libre en mis acciones, hacer y decir lo que mi corazón quiere, lo que mi cuerpo pide. Y vaya que Lior sabe hacer que quiera más.

Salgo del baño, para ver sobre mi cama un vestido muy acorde a este clima, hace tanto que no uso algo así, en realidad siempre preferí la ropa de niño, pero, como que ahora me siento un poco más mujer para usar eso con libertad.

Me acerco al vestido y veo una pequeña nota.

Feliz cumpleaños Amit, espero que te guste este pequeño regalo. A pesar de que casi ya no hablemos, quiero que sepas que te quiero un montón.

Dana

¡Wow! Me encanta, es decir, ella tiene razón hace tanto que no hablamos, pero, ha acertado con el regalo. Se lo agradeceré cuando la vea.

Ya no puedo esperar más así que me preparo, ni bien estoy lista, salgo de la habitación y para desgracia de todos los presentes me choco contra Hugo, quien venía acompañado de Ian, Rossana y Paulina.

—Deberías atender más tu camino —bufa Paulina mirándome con odio.

—Sí, debería —respondo mientras Hugo me sigue con los ojos cargados de tristeza, es más que obvio que sabe lo que ha ocurrido entre Lior y yo, no hace falta leer la mente para saber esas cosas.

—Feliz cumpleaños —musita él mientras se aparta de mí.

¿Cómo hubiese sido este día si no hubiéramos roto? ¿cómo estaríamos hablando hoy? ¿qué regalo me iba a preparar?, él que siempre fue de hacer regalos fuera de este mundo.

—Gracias —respondo y al fin decido apartar todo de mi cabeza, seguir caminado.

—¿Vas a salir? —pregunta cuando ya estoy a mitad del pasillo, yo solo muevo mi cabeza para darle una respuesta— Genial, que lo pases bien.

Algo no encaja, porqué a Ader le fastidia que salga, y a Hugo le da igual. ¿Acaso es el dolor y la resignación quién habla por él? ¿O hay algo más? Quizás y sólo es paranoia.

Él y su séquito se retiran, continuando una conversación llena de planes, parecen apurados, como si lo que harán será grande. De nuevo, no sé nada, y sin darme cuenta, me convertí en un peón más.

¿A dónde se está yendo mi historia? ¿Siempre fue más importante para mí lo que siento? Siempre fui una egoísta.

Con los labios apretados llego a la sala, en donde mi novio me espera con una flor en mano, de pronto la duda se va de mi ser por completo. Y ya no me importa que Hugo planee cosas y yo no lo sepa, simplemente ahora me da igual.

—Vamos, pero en auto, como la primera vez que te llevé a tu casa.

—¿Yo me sentaré atrás y me cantarás todo el camino? —pregunto riendo.

—¡Jamás! tú te sientas a mi lado —se acerca más a mí— Yo pondré una mano sobre tu regazo y te cantaré, esa música que aquella vez llevó el rojo carmesí a tus mejillas.

—¿Cómo puedes ser tierno, romántico y pervertido a la vez?

—Es un don —me estira y da un beso en la boca, pero fugaz, corto, dulce— Ahora señorita Amit, vamos por su helado de coco —sigue burlándose de mi tradición, pero creo que me gusta que de todas formas me lleve un año más a hacer lo que siempre he hecho en mi cumpleaños.

Tomo su mano y vamos caminando hasta el auto, él me abre la puerta como todo un caballero, luego se gira para subirse a mi lado.

Enciende el reproductor y comienzo a temblar, pues esa música conectó algo en mi interior, algo extraño, como la sensación de un recuerdo agridulce, Lior, Helios y Hugo. ¿Quién era mi verdadero enemigo cundo eso? ¿Quién es mi verdadero enemigo ahora?

Todo da vueltas, hasta que la mano de Lior se posa sobre mi rodilla, esfumando toda incomodidad, es la segunda vez en el día que él se convierte en mi anestesia.

El Sol, el viento y la Oscuridad  [Libro 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora