Lior

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—¿Sabes qué significa mi nombre? —me acomodo en la cama y tiro un pie al costado, la mujer que tengo a mi lado definitivamente es una delicia.

—No ... —ríe tontamente y aquí es cuando extraño a Alexandra, odio las risitas tontas— Sólo sé que te llamas Lior, y es un nombre muy raro —vuelve a reír.

—Mmmmhum —me levanto para vestirme rápidamente, la diversión acabó— Soy una especie en peligro de extinción, lo sé cariño...

—¿Ya te vas? —pregunta acomodándose entre las sábanas, no puedo tan siquiera negar que su cuerpo es maravilloso, y ese cabello rizado justo hasta la cadera, encantador.

—Sip —respondo cerrando mi campera de cuero— ya he logrado mi cometido hermosa.

Ella me mira extrañada, pero nada ofendida, creo que sus neuronas están tardando en procesar la información, su rostro comienza a cambiar de alegre a enojado y ahora se produce el in side, en 3,2,1...

—¿Sólo me usaste?

Río encantado, amo cuando llegan a la respuesta y parecen ofendidas, los humanos son tan vulnerables y tan fáciles.

Tirar la piedra al otro, no reconocer su error, lujuria, engañar a su novio, mentir a sus padres por una noche, salir con un chico con el que se cruzó en un bar. Nada de eso se ve en esta conversación, sólo salta mi acción, orgullo, otro pecado para su alma.

Con un chasquido lanzó energía a su cuerpo desnudo, ella queda quieta, sin conciencia, aunque a decir verdad, parece que nunca la tuvo.

—Demasiado linda, demasiado tonta —suspiro a la par que la puerta de mi habitación se abre, Ámbar entra con su tambor en mano y sin más lo abre.

Debo admitir que prefiero soltarlos para que vayan a ensuciar más su alma, pero las últimas órdenes han sido muy claras. Y Ámbar ama esto.

El alma lila se desprendió del cuerpo de la mujer, haciendo que este se desplome sobre la cama. Ámbar cierra su tambor y parece estar disfrutandolo.

—Lior, significa «tengo luz» —dice ella triunfante y me lanza una mirada seductora, ¡que mujer más sexy!— A ver cuándo me lo preguntas a mí en esas mismas condiciones.

—¿Me estás haciendo una invitación? —digo gozoso, Ámbar en verdad se ve deliciosa, y quisiera probarla— Nunca había tenido tanta formalidad.

Ella sale de la habitación, sigo sus pasos, y antes de retirarme por completo cierro la puerta, no sin antes mirar el cuerpo tirado de la joven sobre la cama.

—Era muy hermosa —digo en voz alta.

—Pero no aportaba nada al mundo, era una plástica, shoppings, bar, sexo con desconocidos... uhhh su mejor noche fue contigo, algún instrumento mágico tendrás. Pensaba dejar a su novio por ti, tonta —lanza una risada fuera de lo común, inundándome de un poco de ¿culpa? pues nunca nadie leyó los pensamientos de mis víctimas.

—¿No me ves enamorado? —pregunto un poco serio, medio en broma— Mejor no respondas.

—Anda guapo, que no está mal ser un libidinoso.

Recorre los pasillos del hotel con su tambor abierto en busca de almas cansadas, y alguna que otra salta a ella. La mayoría es negra o lila, y cuando tocan el borde del tambor se oscurecen tanto que parecieran desprender ondas.

—Vamos a llamar mucha atención así —Ámbar dice eso tan feliz— ¿Sabes qué es lo mejor?

Se frena de golpe en el pasillo, cierra el tambor y me deja ver el tatuaje de su espalda cuando acomoda su cabello. Me está seduciendo y vaya que no necesita hacer nada, para llamar mi atención más que hablarme. Es demasiado hermosa y su cuerpo roza la locura de cualquier hombre, hasta el más casto y puro caería a sus pies si ella lo desease y de hecho, que son sus favoritos.

—¿Qué? —pregunto pasando mi dedo sobre su espalda descubierta, la blusa que trae es muy provocativa para un lunes de mañana.

—Que los Dominis saldrán de su escondite y vendrán por nosotros —su voz es tan sexy.

—La parte que más te gusta es que verás a Helios ¿verdad?

Le susurro al oído cuando se derrite por completo, ella podrá ser peligrosa para otros, pero el fuego sobre el fuego, sólo acrecienta la llama, ella me calienta, pero soy demasiado inteligente como para darme cuenta que está usando su energía para seducirme.

—No desperdicies ni un poco de tus poderes en mí, yo no necesito que me atajes con tus artilugios, yo caigo igual.

Ámbar se gira y me aprisiona en sus labios, gustoso continúo el beso mientras mis manos se mueven sobre su espalda. Lentamente voy bajándolas hasta sus glúteos cuando el aire crujiente nos separa. En realidad es ella la que se aleja de mí.

—¿Ya se están conociendo? —la voz de Rossana suena divertida.

Yo me giro para verla y dar mi respuesta triunfal, pero verla con el escote más provocador de la historia me llevó a dar otro discurso.

—Sólo demostraba un poco de mi hospitalidad, y si quieres también puedo mostrártela a ti. — digo sin despegar mis ojos su escote— Vaya sorpresa.

—No eres el único que usa el sexo para corromper almas Lior. En fin, Hugo nos llama, es hora de enviar los otros mensajes a nuestros amigos.

—Hugo... —en qué momento él se convirtió en mi superior, nosotros compartíamos un rango y ahora debo obedecer ¿por qué?— ¿qué quiere el niño mimado? —pregunto sin poder evitar sentir repudio.

—El único malcriado aquí eres tú... —Rossana sonríe y da el salto sin ningún previo aviso.

Miro a Ámbar quien se encoge de hombros y me da una sonrisa, a continuación se lleva el tambor a la altura de su pecho.

—¡Vamos que el jefe nos espera! —ríe de forma burlona— Quizás luego nos de tiempo de terminar nuestro trabajo.

Sin más, termina saltando, yo no puedo evitar poner en blanco los ojos. Hugo se en la piedra de mi zapato, antes era yo quien lo fastidiaba a más no poder, ahora es él el que me saca de casillas.

Definitivamente tener la piedra le ha dado tantos puntos que no lo ha convertido en el favorito de Ader. Pero no dejaré que eso siga siendo así, voy a conseguir algo mucho, pero mucho mejor que la piedra.

Golpeo la pared del pasillo dejando en él una pequeña grieta, acto seguido, mil sombras se liberan. Se dispersan en todos los sentidos, van a buscar más almas.

En fin, no me queda de otra que realizar el salto. Y esperar que los Dominis salgan de su escondite, como dice Ámbar, esa es la parte más divertida.

Quizás podría provocar una gresca entre Helios y Hugo, eso sería bien divertido por el momento, vaya que sí puedo.

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El Sol, el viento y la Oscuridad  [Libro 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora