Una apuesta desesperada

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Mi hermana me estaba relatando cómo fue que Zafiro y Ámbar terminaron en medio de una terrible batalla, pero lo peor del caso es que me quedo en el aire cuando ella me dice que Helios se encontraba con ellas.

—¿Y dónde está Lior? ¿por qué fue ella sola? —pregunto dando una profunda calada a mi cigarrillo.

—Cuando llegué junto a Zafiro, Lior se alejaba de ella, creo que discutieron, no sé, sólo los vi furiosos, Lior la dejó, y no podía ir tras él, Zafiro en verdad quería que le diera la ubicación de Ámbar y yo...

—Se la diste porque odias a Ámbar...

—Hugo...

—¡Basta Dana! no soy tonto, pero me preocupa que Lior no haya llegado aún.

Levanto la cabeza para ver que por la gran puerta entraba Zafiro, Dana corrió hasta ella cuando vio que se secaba lágrimas, y parecía que no iba a parar de llover en sus ojos, mi corazón se hizo pedazos, porque hasta donde sé, el último sentimiento que quede instalado en ella es el que tendrá hasta que Lior regrese, y la verdad es que, me entristece verla sufrir.

—Amit —la llamo cuando se arroja en mis brazos, quise hacerme del duro, quise quedarme quieto y no responder, pero cuando su soyozo se intensificó no pude evitar caer de nuevo, cerré mis ojos con fuerza y la rodeé con mis brazos.

—Ámbar acaba de llegar con las otras Nemosorum —anuncia mi hermana.

—Busca a Ader y a Alex, que las lleven al gimnasio —pido mientras suelto un suspiro y sostengo con fuerza la cabeza de mi niña— Que no se muevan, y luego vas en busca de Lior, ¿Entendido?

—Sí —Dana se va corriendo dejándonos a Zafiro y a mí.

Con el peso de mi corazón roto, me recuesto contra la mesa de acrílico mientras Zafiro lloraba amargamente, como si su alma entera se rompiera y doliera, y sé bien que tiene que ver en parte por el sello que lleva en el cuello.

—¿Quieres hablarlo? —pregunto cuando ella me aprieta con mayor fuerza y niega— ¿Cómo quedaste con este sentimiento si Lior no estaba contigo? ¿Acaso su pelea fue muy grande?

Ella vuelve a negar y coloca su cabeza con mayor comodidad en medio de mi pecho, como si buscara allí en medio una anestesia, algo que la reconforte, un poco de paz, como si yo fuera su anestesia, y por todos los cielos, en verdad quisiera ser todo eso para ella.

—Helios... —mi corazón se hizo pedazos— No se lo digas a Lior... —me suplica entre sollozos— No quiero ser débil, no quiero serlo otra vez.

—Shhhh —digo cuando ella se separa de mí y de la nada salta hasta mis labios.

No me dejé llevar por la sorpresa, simplemente la tomé entre mis brazos de nuevo y la besé, ella parecía desesperada, parecía hambrienta, como esperando algo más. Yo estaba loco, embriagado, seducido. La tomé de la cintura cuando ella rodeó mi cuello, y un pequeño gemido se escapó de ella, eso me tumbó por completo.

Mi ser entero parecía ser de fuego, cuando ella metió su mano bajo mi remera, y yo bajé mis manos de su espalda. Tanto esperé por tenerla, tanto quise besarla, y ahora no puedo soltarla.

Me sacó la remera, y yo se lo permití, yo dejé que hiciera eso, la alcé y subí sobre la mesa de acrílico, pues las cosas realmente se pusieron acaloradas entre los dos, ella me superaba en todos los sentidos.

La besaba desesperadamente, miesntras sus manos se movían en mi espalda, bajé hasta su cuello, cuando ella lanzó un gran suspiro, besé su clavícula, hasta que llegué a su hombro, estaba seguro que nada podría detenerme de amar a Zafiro, hasta que comencé a bajar la cinta de su top y mis ojos dieron con el sello.

Rápidamente me separé, cerré mis ojos con fuerza, no hacía falta pensar ni un poco más. Ella estaba siendo consumida por las sombras, y sólo había dos razones por la que esto se dió, una, el pecado la hace sentir cosas y dos, quería borrar a Helios.

Y no, lo peor es que no me siento usado, o enojado por lo que acaba de pasar, yo simplemente quisiera continuar besándola, y quizás algo más. Esto está muy mal, muy mal, pero en verdad quisiera hacerlo.

Ella me mira, con los ojos de nuevo tristes, el sentimiento que Helios dejó en ella volvió. Yo apreté mis labios, recogí mi camisa y me la apreté en mi mano.

—No te imaginas las veces que en mis sueños te besaba, y te daba lo mejor de mí —le digo algo dolido— Pero en verdad, quisiera que esto fuera real.

—Me he convertido en una cualquiera —dice con una sonrisa de dolor, cuando yo río y niego con la cabeza.

—¿Tienes un compromiso con alguien? Digo ¿Tú y Lior son novios? —pregunto cuando ella niega con la cabeza— Tú y Helios —vuelve a negar— ¿Tú y yo? —mi alma duele, pues vuelve a negar— Entonces no has hecho nada mal, sólo, intentas vivir, sentir la sangre en tu cuerpo, sentirte normal, y borrar a Helios de tu mente.

—No...

—Shhhh, no soy estúpido, algo pasó entre ustedes amor, y quieres eliminar de tu ser eso, y creéme, odio eso, pero no siento ni una gota de arrepentimiento por lo que acabo de hacer.

>>Mis noches eras sólo tú, imaginaba cómo te tomaba en mis brazos y te daba un beso tierno, y cálido, y hoy recibo un beso fuerte, y apasionado, por lo que me será más difícil verte con Lior y no estallar.

Ella se encoge de hombros, pues no entiende por lo que yo estoy pasando, para ella esto fue como una simple dosis de droga, algo que la vuelve a la vida.

—No niegues lo innegable —le digo cuando me vuelvo a acercar hasta la mesa y acomodo la cinta de su top y acaricio su piel— Helios aún puede contigo, y es porque lo amas, y aunque la vida sea injusta conmigo, agradezco esa desgracia entre ustedes, pues ese es el motivo por el que al fin probé tus labios.

—¿No me odias? —pregunta cuando en verdad aprovecho nuestra cercanía y la vuelvo a besar y esta vez como siempre quise, suavemente.

Todo mi ser sucumbe ante ella, mi alma, mi cuerpo, mi mente, pero la solté, me alejé lentamente cuando ella puso su mano sobre el tatuaje que le había hecho en su honor.

—¿Me quieres en verdad? —pregunta mientras me coloco la camisa y la vuelvo a besar rápidamente, es como una droga.

—Hasta me ofende que me hagas esa pregunta —río y comienzo a alejarme, o juro que volveré a besarla— Pero, así como nunca hablaremos frente a Lior de lo que pasó entre tú y Helios, nunca volveremos a hablar de esto, no voy a decirte que no volveré a caer ante ti, porque sería mentir, pero, hay cosas que debemos sacrificar, para obtener algo mejor.

Ella no entendió lo que le dije, pero para mí estaba más que claro. Zafiro no pertenecía a este mundo, ella debe volver con Helios, y simplemente lo sé, porque el hombre no necesitó más que medio segundo para romperle el corazón.

Lior me jodió la existencia, y convirtió a Zafiro en una mujer despiadada que sólo se guía por sus impulsos, y yo no voy a permitir que ella sufra, no dejaré que ni Ámbar, ni Dara, ni Dorot y mucho menos Lior la sigan lastimando.

Sería como alojar una bala en mi cabeza, es verdad, pero prefiero a Zafiro llena de su ser, de su alma, que una chica que sólo busca llenar sus vacíos, aunque pueda llegar a tomar algo de ello.

Es hora de hacer una apuesta desesperada, sin comprometer el triunfo de los Nemosorum ante los Dominis, es hora de sacrificar a mi dama.

El Sol, el viento y la Oscuridad  [Libro 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora