Cada día la fiesta del día del estudiante se acercaba más, y las conversaciones en cualquier círculo de chicas era acerca de qué se pondrían en el evento. Ahora se lo preguntaban más que nunca, tomando en cuenta que siempre, desde que inicio el ciclo escolar se lo habían preguntado. Incluso mis amigas se preguntaban lo mismo. Era un total martirio.
Y sumándole que los exámenes estaban cada día más cerca mis dolores de cabeza aumentaban.
Con lo poco que alcanzaba a escuchar, Mariana, Carolina y Paulina, discutían de cómo Carolina iba a ir a la fiesta con muletas, y que vestido se pondría para que con alguna razón no se viera mal con su yeso. Prácticamente estaban buscando un vestido que combinara con su yeso… O eso es lo que la mente de un hombre pudo procesar al escuchar su conversación.
Después escuché que alguien me llamó pero no puse atención.
—¡Santiago!
Reaccioné de golpe tratando de encontrar a la persona de la cual había salido ese ligero grito. Me di cuenta que fue de Carolina, que estaba sentada en su silla justo en frente de mí.
Analicé el salón, eran las 7:15 de la mañana y el profesor aún no llegaba.
—¿Qué sucede?
—Que si qué te pondrás en la fiesta.
Lo pensé y levanté las cejas. Por lo visto era una pregunta en serio.
—No lo sé —Respondí— Un traje tal vez. ¿Ustedes qué se podrán?
—Yo todavía no lo sé —Me dijo Carolina.
Paulina encogió los hombros en señal de que tampoco sabía. Mariana, por su parte, había ido de compras para ver varios vestidos pero aún no se decidía.
Después de un día cansado y aburrido regresé a casa. Me hubiera gustado poder acompañar de nuevo a Mariana pero como mi madre no estaba muy bien de salud tenía que regresar lo más pronto posible. Cuando llegué, ella se encontraba en la cocina haciendo la comida. Se veía agotada pero mucho mejor que el día anterior.
—Mamá, ya llegué.
—Muy bien, hijo.
Le había dicho antes de irme a la escuela que no saliera de su habitación si estaba cansada o algo por el estilo, sin embargo cuando se lo dije lo único que obtuve por respuesta fue.
—Lo sé, pero como tú me hiciste la cena ayer pensé que ahora me tocaba hacerte la comida.
—Pero siempre me haces la comida, deberías dejar que yo la prepara al menos una vez.
Me miró seriamente.
—Santiago, estaré un poco mal de salud pero ni loca dejaría que tú prepares la comida.
—¿Ah, no? Pero te encantó la cena que te hice ayer —Dije sarcásticamente.
—Lo sé, pero tal vez porque estaba enferma.
Esbozó una sonrisa que yo le devolví. Iba a subir a mi habitación cuando regresé.
—Oye má... —Dije. Ella me miró como siempre lo hacía, dejando ver que ya sabía a dónde iba todo— Em... ¿Puedo salir esta noche?
—¿A dónde? —Preguntó mientras acomodaba algunas cosas.
—Es un secreto —Me miró— Mamá, soy adolescente me gusta salir... Pero te aseguro que es algo para bien. En cuanto vuelva te diré a donde fui.
—Mmh... ¿Y qué tan tarde volverás?
—No lo sé... Una y media, ¿Te parece bien?
Me miró con una cara de desaprobación.
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ENTRE LA NUBE Y LAS ESTRELLAS
Teen FictionSantiago Sachs es un simple adolescente tratando de cursar su primer año de bachillerato. Su vida no es la mejor que todas o, como él la describe, somos simples manchas más en el universo. Pero todo eso está a punto de cambiar cuando conozca a Maria...
