Epílogo

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10 Años después...

A lo lejos se escuchaba las risas de varios niños jugando, mientras nosotros, los adultos los veíamos jugar; corrían de un lado a otro, saltaban a la piscina o lanzaban la pelota entre ellos. Entre esos niños estaban mis hijos, verlos a esa edad me hacían recordar todo lo que había pasado desde la muerte de mi madre, Emma ya tenía 15 años, se había convertido en una gran jovencita, hermosa, amable con todos y siempre con una sonrisa radiante, mi segundo hijo Thomas, se parecía bastante a Jhon, con tan solo 7 años era muy lindo, por supuesto era muy apegado a su papá, él  estaba jugando con los hijos de César y Bob.

Jhon y yo nos habíamos casado dos años después de que volviera al país, esos dos años fueron difíciles, él y yo teníamos mucho trabajo, él, al intentar poner entre las mejores empresas de arquitectura y yo como novata en el buffet de abogados, éramos muy jóvenes e ingenuos pero de alguna manera sacamos adelante nuestra relación y a Emma. El verlo sentado junto a Bob y César recordé el día que me pidió matrimonio. Entre todos nos pusimos de acuerdo para ir al mar por unos días, César llevó a su esposa y su hija un poco mayor que Emma, Bob y Brenda se habían ido una semana antes, querían recuperar tiempo como pareja. Durante esos días hicimos turismo entre otras cosas, Emma estaba muy contenta nos llevaba de un lado a otro. En la  última noche Brenda se llevó a Emma a un parque mientras Jhon y yo  nos quedamos a la orilla del mar viendo las estrellas.

Flashback

"- Ariana, en este tiempo que he pasado contigo he experimentado muchas cosas, sentimientos y emociones. Todo gracias a ti, dejé mi pensamiento inmaduro y pude ver que no todo es fácil y que puedo perder y mejorar gracias a eso; me enseñaste a ser un mejor hombre, un mejor padre para Emma. Por eso quiero que sigas a mi lado para siempre, quiero que sigas enseñándome a ser hombre, quiero que seas la madre de mis hijos, quiero que estés a mi lado cuando algo salga mal o esté enfermo, quiero verte sonreír y llorar a mi lado, así como eres importante para mi, quiero ser aquel en el puedas apoyarte cuando algo no salga bien en el trabajo o cuando pase algo malo con nuestros hijos, quiero que tus ojos solo me miren a mi con amor, quiero ser el hombre que más ames - su rostro enrojecido junto a sus manos temblorosas hicieron que también me pusiera nerviosa - ¿Quieres casarte conmigo? - de su bolsillo sacó una cajita de madera en forma circular, encima tenía incrustado un corazón de metal, en medio de este tenía un árbol  y en algunas de sus ramas tenía unas piedras pequeñas pero brillaban hermosamente."

Fin de flashback

Al abrir la caja dentro había un anillo delgado de oro rosa con un pequeño zafiro azul en forma circular, era hermoso, mi sorpresa fue más grande al ver como unas luces con la pregunta "¿Quieres casarte conmigo?" se encendía a un lado de él, después de que abriera la caja empezó a sonar una hermosa canción, marry you de Bruno Mars, era como una balada, lenta y hermosa.

Los músicos se acercaban junto a Emma y los demás, estaba sorprendida no esperaba nada de eso, no esperaba una sorpresa tan grande, Jhon estuvo de pie frente a mi durante toda la canción, sus manos aún temblaban, su brazo derecho estaba estirado hacia mi mostrando el anillo; luego que acabara le escuché decir: "entonces ¿Qué dices? ¿Aceptas? En ese momento solo pude responder sin pensar en nada más. Me lancé a sus brazos después de tomar la cajita, lo besé varias veces mientras le susurraba varios 'Sí' entre cada beso, puso sus manos en mi cintura y me alzó dando vueltas, gritó un "¡dijo sí!" apretándome más a él. Esa noche disfrutamos de la serenata y bailamos, hasta la madrugada; unas horas más tarde estábamos en el aeropuerto con unas ojeras terribles pero sonriendo. 

El día de nuestro matrimonio Jhon lloró al ver mi vestido de color blanco ceñido al cuerpo hasta un poco más arriba de las rodillas, el resto era suelto, en la parte de atrás era un poco más largo haciendo que lo arrastrara al caminar, tenía bordados en el pecho hasta la cintura, en la falda, la espalda y las mangas; el vestido era hermoso, Brenda me había ayudado a escogerlo. Caminar hacia el altar hacía latir mi corazón, estaba nerviosa, temía enredar los tacones con el vestido y caerme, la hija de César hacia un camino de pétalos frente a mi, seguida de ella estaba Emma, su vestido color palo de rosa era hermoso, tenía el cabello largo y un peinado hermoso, en medio de su cabello tenía pequeñas flores al igual que yo. Emma caminaba con una sonrisa de oreja a oreja, llevaba una caja de madera delgada, estaba abierta, dentro había una almohadilla delgada color blanco, encima de esa estaban dos corazones, en uno estaba la inicial de mi nombre, en el otro estaba la de Jhon; en la punta de los corazones habían unos cordones que se unían con un nudo y en medio de ese nudo estaban los dos anillos.  Habíamos alquilado un lugar campestre, los arboles y arbustos tenían luces, todo el lugar estaba decorado cuidadosamente, Brenda y la esposa de César, Ema, se habían esforzado en ayudarme a que todo quedara perfecto. Ese día mi padre junto a su pareja asistieron a la boda, la madre de Jhon también e incluso su padre, claro que no se quedó mucho tiempo.

Mientras estaba preparando las bebidas y los bocadillos, Jhon empezó a jugar con Thomas, el verlos reír y jugar me hizo recordar cuando nació. Jhon estuvo en todo el parto a mi lado, su mano y brazo sufrieron un montón con mis apretones y rasguños, el embarazo fue complicado, tuve mucha anemia y problemas con el útero, Jhon sufrió bastante, tenía miedo que sufriera un aborto espontáneo, durante toda la gestación estuvo pendiente de que nada me hiciera sufrir más. El día del parto ambos estábamos nerviosos, el doctor nos alertó que si había alguna complicación tendríamos que escoger entre salvar mi vida y la del niño; afortunadamente nada malo pasó. Al escuchar el llanto de nuestro hijo mi corazón saltó de alegría, lloré de felicidad, Jhon estaba asombrado cuando lo pusieron en mi pecho, me enamoré de él, estaba hinchado e inflamado pero a mis ojos era lo más hermoso que había visto, después de nueve meses por fin conocí a otro de mis más grandes tesoros. Jhon estaba nervioso cuando la enfermera se lo entregó, luego de unos segundos sonrió como un niño a la vez que lloraba.

¡Ah! Definitivamente fue hermoso, recordar esos días me hacían feliz, recordar todo lo que pasó durante estos años me hacían dar cuenta que era feliz, soy feliz incluso ahora, no cambiaría nada de lo que tengo y lo que hecho; cada momento de felicidad y de tristeza son unos recuerdos valiosos que nunca voy cambiar...

UN DULCE ENCUENTRODonde viven las historias. Descúbrelo ahora