Al despertar me encontré cara a cara con John, su brazo estaba en mi cintura y nuestras piernas cruzadas, Emma estaba en medio de los dos con sus manos aferradas a mi camisa. Me alejé pero un quejido detrás de mi hizo que dejará de moverme, giré mi cabeza encontrándome con Brenda y Bob durmiendo en cucharita; me arrastré hasta salir de la cama, puse a Emma en la cuna y la cubrí con una cobija; me alisté y salí hacer el desayuno aprovechando ese tiempo de soledad. Sentí una manos en mi cintura que luego se desplazaban hasta mi abdomen, su cabeza estaba en el hueco entre mi cuello y hombro.
- Dormiste bien? - escuché la voz de John viciada por el sueño.
- Un poco apretada pero dormí muy bien ¿y tú? -
- sentí que me iba a caer varias veces - sentí su sonrisa en mi hombro, sonreí igual que él - ya vengo, voy a bañarme -
Asentí mientras seguía cocinando, agradecí mentalmente que no preguntara o tocara el tema. A los pocos minutos Brenda y Bob se levantaron, organicé la mesa y nos sentamos a comer, ninguno tocó el tema de mi padre, no es como si ignoraran lo sucedido solo esperaban que yo tocara el tema y en ese momento no quería hablar de eso, no cuando mi corazón estaba dolido, no cuando podría lastimar a Emma o alguno de ellos.
Bob recogió y lavó la loza, John cuidaba a Emma mientras Brenda me curaba las heridas, tenía roto el labio y un gran moretón al lado de mi nariz mientras que mi cuello aún seguía rojo y las manos de mi padre considerablemente marcadas. No sabía que decirle a César, seguramente se enojaría y esperaba que no fuera más allá de eso.
- Te ves como si fueras parte de una pandilla que le gusta pelear, con esos moretones - Brenda sonrió mientras me miraba.
- Puede ser, voy a decir que gané - sonreí con una mirada cómplice.
-Me pregunto qué diría tu madre al verte así - abrió sus ojos entendiendo sus propias palabras - perdón yo... -
- Seguramente me hubiera preguntado si gané o se burlaría de mí mientras me curaba -
Nos reímos al recordar a mi madre, era una mujer que sonreía cuando sufría o temía. Emma se acercó gateando se aferró a mi pierna mientras se ponía en pie por si sola, sonreí al saber que la niña que hace poco estaba en brazos ya podía estar en pie, ya podía hablar un poco, ya no era una bebé, se estaba convirtiendo en una niña.
En la tarde fuimos a la cafetería César se puso pálido al ver mi rostro, no dijo nada en todo el día, ni siquiera me miraba, me estaba ignorando. A diferencia de él muchos clientes preguntaban qué había pasado, solo respondía que tuve un percance; otros decían que me quedara en la cocina o en casa. Casi finalizado el día entró una mujer que ya había visto, no la podía olvidar, aunque solo la había visto una vez su rostro nunca saldría de mi mente. La madre de Emma estaba frente a mi. Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, un solo pensamiento estaba en mi cabeza, se llevará a Emma.
- Hola señorita, se acuerda de mí? -
- Sí, me acuerdo de usted - mi voz era un hilo, tenía un nudo en mi garganta - puede esperar unos minutos? Necesito hablar con mi jefe, tome asiento - ella asintió mientras yo caminaba hacia la oficina de César.
Entré a su oficina sudando, él se preocupó y empezó un sin fin de preguntas, le dije sobre la madre de Emma de inmediato calló y salió a encontrarse con ella, la llevó a la sala de empleados cruzando unas pocas palabras con ella. Se disculpó con ella y me llevó de vuelta a su oficina.
- ¿Qué está pasando Ariana? Estoy preocupado por ti, primero esos moretones y luego ésto, explícame - la dureza en su voz me sorprendió, en verdad estaba muy enojado.
- ¿Crees que es el momento de preguntar eso? - asintió dandole a entender que no saldríamos de la oficina hasta que le dé una respuesta que lo dejara satisfecho - Los moretones los hizo mi padre y no sé por qué ella está aquí, pero César, no es momento de hablar de eso - refiriéndome a los moretones.
- Tienes razón -
Salimos de la oficina llevando a Emma profundamente dormida, ella se sorprendió al verla, lloró cuando le entregué a Emma, mi corazón pesaba al dejarla en sus brazos.
- Está grande, ha crecido tanto en estos meses - su voz entrecortada por el llanto fue como una tortura para mí, deseaba tenerla como mi hija pero si ella quería tenerla de nuevo no podía negarme, por más egoísta que fuera no podría alejar a una niña de su madre - sabes? Muchas veces deseé venir pero el miedo no me dejó -
- Yo le dije que podía venir en cualquier momento - sonrió
- Sí, pero no podía perdonarme por abandonarla -
- Entonces ha vuelto para llevársela? - César preguntó sin saber que la respuesta que ella diera me rompería el corazón.
- Quisiera - mi corazón palpitaba de manera errática, sentía un nudo en mi garganta, mi cabeza daba vueltas, no quería escuchar a esa mujer - verás, yo encontré un buen hombre pero él no quiere que yo lleve a la niña, él quiere que salgamos del país y formar una familia; por eso traje los papeles de adopción. Ya firmé solo necesito que tú y tu pareja firmen -
- Por un hombre usted dejará a su hija atrás? - la pregunta salió de mi boca sin que me diera cuenta - va a volver a dejarla? -
- ¿Eh? - la perplejidad en su rostro fue muy evidente - lo siento, sé que soy una mala persona por esto pero amo a ese hombre - suspiré fastidiada, en verdad esa mujer no amaba a Emma de verdad.
- Firmaré los papeles, le prometí que la cuidaría y lo haré hasta el final -
- Sabía que podía confiar en ti, bueno me voy, gracias por todo - besó la frente de Emma mientras me la entregaba - adiós Emma, adiós señorita -
En menos de un minuto salió de la cafetería dejándonos con la palabra en la boca. César se enojó más de lo que ya estaba, empezamos a discutir sobre mí decisión y la actitud de esa mujer; él no estaba de acuerdo con la adopción por mi parte le dije que ya había dado mi palabra.
- No es tú responsabilidad, ella debe hacerse cargo, qué clase de madre abandona a su hija por un hombre -
- César por favor, sé que no es mi responsabilidad, también sé que esa actitud no es la correcta pero dime, qué hago si me enamoré de esa niña, amo a esa niña como mi hija y sería difícil alejarme de ella. Si ella no venía yo iría y le pediría su custodia -
- Ariana - suspiró - eres tan ingenua, lo que acaba de pasar no es correcto y lo sabes - lo miré dandole a entender que tenía razón - no te arrepientas a mitad de camino, me enfadare si lo haces -
- Gracias César, gracias - sonreí
- Te estoy mimando mucho tonta hermanita -
- Solo un poco - acarició mi cabeza.
- Qué es esto? - la voz de John nos sorprendió pero no tanto como verlo con el papel de adopción en su mano.
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UN DULCE ENCUENTRO
Novela JuvenilAriana cansada de ser despreciada por su padre decide vivir sola. Un día volviendo del trabajo encuentra un bebé abandonado en un parque... ¿Que hará Ariana con el bebé? ¿Lo dejará? ¿Lo adoptará? Esta es una historia en donde una elección puede ser...
