Miré a mi alrededor buscando si estaba la madre de la bebé y vi una sombra. Caminé hasta ella y encontré a una mujer de no más de 20 años recostada en un árbol, al lado de ella había una pañalera.
- ¿Eres la madre de esta bebé? - pregunté acercándome desde atrás.
La mujer grito al escucharme hablar.
- ¿Podría salir? Por favor. - dije con seriedad.
- Por favor, cuide de ella y-yo yo no puedo... -
- ¿La acaba de dejar en ese arbusto? - pregunté interrumpiéndola.
- SÍ - respondió con nerviosismo.
- Por favor salga -
Ella salió cargando la pañalera y llorando. Estaba enojada, con esa mujer. No podía creer que abandonara a su hija en un parque, en medio de la noche.
- Yo no puedo seguir cuidando de ella. - dijo mirando al suelo.
- ¿Puedo saber por qué? -
- Porque mi situación económica no es la mejor, hice lo que pude para mantenerla hasta ahora; pero...
- ¿No es mejor llevarla a un orfanato? - pregunté interrumpiéndola.
- !NO! -exclamó sorprendiéndome - yo crecí en uno de esos lugares, tratan mal a los niños, es horrible.
- Entiendo, pero yo no puedo cuidarla; soy menor de edad, me es imposible - dije mirándola con tristeza.
- No puede ser - dijo sentándose en el suelo - ¿Qué hago ahora?.
- ¿Ella ya esta registrada como tu hija?
- No, no tenía tiempo ni dinero para hacerlo -
- Que complicado - dije mirando a la bebé.
Me dolía la cabeza por esta situación, no sabía que hacer. Ella no parecía mentirme respecto a sus problemas, pero yo no podía encargarme de la bebé; por alguna razón me hacia recordar mi pasado.
Miré el rostro de la pequeña, ella estaba llorando, por instinto traté de calmarla, la pequeña me miró y empezó a sonreír. Al verla sonreír me sorprendí mucho; su sonrisa me hacía sentir el deseo de protegerla.
- Bien, yo me haré cargo de la niña - dije suspirando.
-¡¿Qué?! Pero tu no puedes -
- No importa, algo haré - dije mirándola con firmeza - por favor confíe en mí.
- Yo.. ¿Enserio puedo dejarla a tu cuidado? -
- Sí -
- Perdón por esto, perdón por los problemas que te estoy causando, perdóname Emma por dejarte de esta manera, por no cuidar bien de ti, por no ser capaz de ser tu madre. - dijo llorando mirando a su hija.
- Levántate por favor. Coge a la niña y dile todo lo que le tengas que decir. Si la quieres visitar yo trabajo en la cafetería the hills que queda a unas cuadras de este parque, estoy todas las tardes entre semana y en las mañanas los fines de semana - dije entregándole a Emma.
- No sabría como agradecerte lo que haces por Emma. -
- No te preocupes - sonreí.
- Entonces, aquí tienes - dijo entregándome a Emma - yo tengo que irme ya -
- Cuidaré a Emma como si fuera mi propia hija - la miré con determinación.
- Si eres tú se que me podré ir tranquila, gracias jovencita - dijo sonriendo.
Me despedí de ella, cogí a Emma y la pañalera para irme a la casa. Caminé lo más rápido que pude hasta llegar a mi casa. Cuando llegue a la casa la niña ya estaba dormida, caminé hasta mi habitación, dejé a la niña en el centro de la cama y acomodé las almohadas en los bordes para que no se cayera mientras me cambiaba para dormir.
Me cambié lo más rápido que pude y me acosté al lado de la niña.
No sabía que hacer, por impulso dije que me haría cargo de ella pero ¿Cómo? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué hacen las madres para cuidar a sus bebés? No tenía idea de eso ni siquiera sabía por donde empezar.
- ¿Cómo será criar a un bebé? - pregunté al silencio.
Me quedé dormida mientras miraba a la pequeña.
Desperté al escuchar el llanto de Emma, me levanté; le cambié el pañal, luego la llevé hasta la cocina para prepararle el biberón lo cual no fue nada fácil. Busqué en Internet todo lo referente al cuidado de un bebé. Emma me hacía más difícil el trabajo, estaba muy inquieta.
La deje en el suelo mientras calentaba la leche, al momento empezó a gatear por toda la cocina pasando alrededor de mis piernas haciéndome cosquillas.
Terminé de llenar el biberón, cogí a Emma para jugar un rato mientras se enfriaba la leche. Pasaron 15 minutos y la leche estaba en la temperatura correcta para Emma; le di la leche y se quedó dormida.
Aproveché para dejarla en la cama e irme a bañar lo más rápido que podía; me arreglé, recogí mis cosas y las cosas de Emma, luego la alcé envuelta en una manta y salí para el trabajo.
Miré la hora; faltaban 15 para las siete de la mañana, era el tiempo suficiente para llegar a la cafetería y encontrarme con César. Él siempre llega una hora antes de abrir el local.
Ya estaba cerca de la cafetería y miré a César, camine más rápido hasta quedar detrás de él.
- César - dije tocándole el hombro.
Cuando me miró se quedó estático sin decir ni una sola palabra, bajo su mirada hasta la niña y luego volvió a mirarme.
- Qué demonios -
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UN DULCE ENCUENTRO
Ficção AdolescenteAriana cansada de ser despreciada por su padre decide vivir sola. Un día volviendo del trabajo encuentra un bebé abandonado en un parque... ¿Que hará Ariana con el bebé? ¿Lo dejará? ¿Lo adoptará? Esta es una historia en donde una elección puede ser...
