«Robin.»
Con mucho esfuerzo, al fin pude lograr abrir los ojos.
Todo era blanco y brillante, mis ojos lagrimearon un poco por ello.
¿Acaso este es el cielo?.
—Escucha mis instrucciones Robin, inhala y exhala, respira lento.—La joven, también vestida de blanco, tomó mi mano y intente obedecer sus órdenes.
¿Ella es algún ángel de aquí?.
Yo quiero a mi ángel...
¿Donde estás Bella?.
«Arabella.»
—Señorita Arabella, Robin despertó—La enfermera llegó corriendo hacia la cabina, casi tiré al piso el té que me habían dado las otras dos chicas y me levanté de golpe.
—Necesito verlo.—hice el ademán de salir pero la mujer me detuvo.
—El doctor está revisándolo, cuando él termine podrá determinar si es apto que pase o aún no es lo mejor, ¿qué tal si mientras va por cosas para el paciente?—Asentí y deje la taza en la mesa, una de ellas me entregó una lista de elementos básicos que Robin necesitaría mientras está interno, no lo dude más y salí a paso rápido de allí.
Aquí a la vuelta hay una tienda, espero encontrar todo allí, tampoco quiero tardar demasiado.
Mientras caminaba, y después de todo este tiempo, al fin tome en cuenta mi teléfono.
Trece llamadas perdidas de Jack, otras cinco de Emily y ocho de Mike, que lindo.
Decidí que lo mejor sería llamar a Jack, el es el más histérico de todos.
Presione su contacto y el no tardó más de cinco segundos en responder.
—Ho-.—
—¡¿donde mierda estás Arabella Rogers?!—Se escucho bastante enojado, pero también preocupado, Jack es como mamá.
—Jack, Rob tuvo un accidente.—escuché cómo alguien le quitó el teléfono y un silencio sepulcral en la línea.
—¿Rob?, ¿nuestro Rob?—Ahora Emily fue quien preguntó, y se escuchaba bastante extrañada.
—Si, estoy en el hospital con él, bueno, ahora no, lo está revisando el doctor y vine a comprar unas cosas para él.—no bastó más para escuchar un "Vamos para allá" y la llamada llegó a su fin.
[...]
—Bien, serían cincuenta dólares con treinta y cinco centavos.—Le entregue el dinero al chico que atendía y el me dio el cambio con una sonrisa.—Aquí tienes, ¡vuelve pronto!—
Le devolví la sonrisa y salí con las cosas dirigiéndome de vuelta al hospital.
Antes de entrar, guardé todo en mi mochila para pasar más desapercibida y subí al tercer piso.
—Señorita, llegaron unos chicos diciendo que son amigos del joven Skinner—La enfermera, que al fin pude leer en su placa se llama Eleanor, se acercó a mi. Asentí y ella me guió con nuestros otros tres amigos.
[...]
—Entonces, ¿estás aqui desde hace seis horas?.—Jack, para variar, estaba alterado, pero la enfermera lo hizo callar.
—Si, hace un rato las enfermeras me dieron un té y galletas, pero no tengo hambre—Emily golpeo su frente con su mano y revolvió su cabello rubio mirándome con su clásico "en enserio?".
—Señorita, el joven Skinner pidió verla—Todos nos levantamos de golpe y yo, dándole las gracias a la enfermera, corrí hacia la habitación donde estaba Robbie.
Mi Robbie.