Entre sueños y juicios

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Después de un lindo sueño, desperté en un nuevo día, y no hace falta explicar qué tanto hice, sin ningún propósito regresé, con los mismos pasos rudimentarios cada vez que despierto.

—Buen día, Madeline.
—Hola, oye siento lo de ayer, quizá fue un poco raro para ti.
—Sí, pero no pasa nada.

«Son sólo alucinaciones tuyas» pensé.

Ahora mi nueva rutina de trabajo se basaba en acomodar tazas, sillas y atender clientes, y también, ver una linda flor crecer por ahí.
Si lo lees a la primera no suena muy alentador, pero al menos servía para comer.

—Oye, ¿tú no sales?
—¿A qué te refieres?
—Salir, a tomar un paseo, un respiro, ver las estrellas, o sentir un poco de calor allá afuera, debe de haber algo que te guste.
—En realidad no lo sé.
—¡Hombre!, ¿Cómo no vas a saberlo?
—Lo digo en serio.
—Tengo muy poco de conocerte, prácticamente nada, y con esto ya me es suficiente para sentir que tus pasiones son nulas, y tus días desapercibidos como si nada en tu vida tuviera trascendencia. Debes intentar conocer gente nueva, encontrar alguna pasión.
—Pero lo acabas de decir, apenas me conoces.
—Bueno, tienes razón, entonces quizás sea mejor que me cuentes tú, ¿qué es lo que más te apasiona en esta vida?

«Oh, mierda, caí»

—¿Por qué tanto interés?
—Es sólo que me impacienta un poco verte así.
—Pero apenas empecé a trabajar ayer.
—Sí, pero no necesito ver más para saber lo que ya hay en ti.
—Ajá, y ¿es bueno?
—No pienso decirte.

«El tiempo vuela, y vuela rápido. Los días pasan como simples gotas de agua que caen de la llave, los años avanzan fugazmente y las arrugas cada vez están más cerca de salir, es como si te quedaras dormido cuando eres niño y despiertas siendo viejo.
Pero por mi parte, nací con mentalidad de anciano y nunca he sentido las emociones que un niño normal acostumbra, lo cual me ha ayudado a comprender mejor aspectos que la mayoría de las veces captas a través de las caídas, pero realmente no tienes noción real de todo lo que vives en el momento. Vivimos aferrados al pasado y preocupados por el futuro sin vivir el presente, vaya
estupidez».

—Y el pecado más grande en el libro de Lucifer, es la estupidez —volvió a
exclamar Madeline.

«¡¿Qué mierda?!»

—¿Por... Por qué dijiste eso?
—Oh, ¿adiviné lo que estabas pensando?
—¿Quién diablos eres?
—Lo mismo que dijiste tú
—¿Eh?
—"¿Por qué tanto interés?"
—Bueno, pues acabas de leer mis pensamientos, y ayer también adivinaste las palabras que había pensado. ¿Cómo no quieres que pregunte al respecto?
—¿Ah, lo dices en serio?, ¡Qué maravilla!

«Hay algo raro en ti. Tú no eres...»

—No te asustes, no hay nada de trascendente en esto. Anda, ve a atender a los clientes.
—No, no no no. ¿Piensas que deje pasar esto como si no significara nada?, ¿por qué parece que ocultas mensajes y lees mis pensamientos?
—Qué estrés, hombre, simplemente es suerte, no puedo ni pienso decir nada más.

Maldita sea, hay algo sumamente raro en Madeline, no puedo comprender qué es lo que pasa por su cabeza, es indescifrable, difícil de entender.
Pero tengo pavor de pensar incluso ahora, podría estar escuchándome.

Solamente salí a vigilar la puerta, con el corazón un poco acelerado por la desesperación del momento, pero poco a poco comencé a calmarme, aunque no del todo, debo confesar.
«¿Qué pensarías tú al respecto?»
El poder de leer mentes es algo inalcanzable hasta el día de hoy si en la lógica nos basamos, puedes intuir ciertas actitudes o acciones dependiendo del lenguaje y lo predecible que sea la persona a quien analizas, pero hay algo más en todo esto.
No puede ser, lo que me faltaba.

Apenas logré controlarme por completo, y desde la distancia vi como se acercaba la misma chica de ayer, y sí, por si se lo preguntan, tenía la misma timidez que sí era bastante predecible en su lenguaje, desde la forma de caminar hasta su tono de voz cuando hablaba.
—Ho, hola.
—Buen día, adelante.

Como el día de ayer, solamente entraría por su café y se iría, no duraría más de cinco minutos, pero ahora tengo suerte de estar en la puerta para no sentirme tan incómodo, será más fácil de digerir así.
Pidió su café, y cuando se sentó a esperar. Yo pensé que se sentaría en la misma silla de ayer, pero cambió de lugar, en donde pudiera verme directamente desde la esquina contraria.
Y aunque tratara de cambiarme de lugar, estaba totalmente expuesto a esos ojos sutilmente tímidos.

«Hay algo extraño en la mirada de esa chica, cuando estoy lejos me observa
demasiado, pero cuando está cerca cambia la forma en que ve, es un poco molesto».

Pero hizo lo mismo que ayer, tal como lo había pensado, nada del otro mundo, como hace unos momentos.
Tengo que admitir que aunque no permanece mucho tiempo en la cafetería, mientras está, todo el lugar se siente diferente.

La vibración natural de nuestra dimensión se siente de manera intermedia, es decir; no estamos tan perdidos en el laberinto de la soledad ubicado en los niveles más lejanos de la realidad absoluta, pero si queremos avanzar hacia algo más lúcido y auténtico, es evidente que aún nos faltan cinco o seis escalones más.
A no ser que alguien en algún lugar que no creemos real esté experimentando con nosotros, con el principal objetivo de impedirnos avanzar.

Pero esta chica parece detener esa vibración, es como si a pesar de su timidez en el fondo guardara la valentía para retar al tiempo y safarse de esta pequeña matrix.
Se siente todo con tranquilidad, de manera más aguda y los sentidos se vuelven más sensibles. No sé porqué me suele invadir un pequeño sentimiento de melancolía.

De la misma forma fugaz, tal como llegó se fue.
Y tan pronto se fue, Madaline volvió conmigo.
—¿Por qué no te acercas con ella?, Se ve que es una chica linda.
—¿Por qué sigues haciendo cierta clase de acertijos mentales?
—Disculpe genio, sólo digo que deberías acercarte.
—No pienso hacerlo, no sé su nombre, ni siquiera me atrae.
—Recuerda, Proverbios 10:12 "El odio despierta rencillas, pero el amor cubrirá todas las faltas".
—Juro que si vuelves a decir una cosa más de esas me largo.
—¡Vaya!, Te desesperas con facilidad. Tranquilo, sí te pagaré.
—Por cierto, ayer me advertirte sobre alguien que me haría arrepentirme... ¿A quién te refieres?
—Nada en especial. No estamos hablando de eso ahora
—Ya es suficiente.
—Mira, ve a descansar por hoy si quieres, regresa mañana cuando estés más tranquilo.

Sin estar seguro de sus palabras le hice caso, por alguna extraña razón
confiaba en que me recibiría al día siguiente.
Tomé mi chaqueta y salí de allí, despidiéndome con mi mano antes de salir.
No noté ninguna señal de molestía en ella, y si lo pensamos desde la óptica contraria, me trataba como a un niño pequeño.

¿Qué quiere decir todo lo que dice?
Suenan a frases ilógicas y guajiras, pero presiento que hay algo dentro de ellas, ¿qué estará tratando de decir?, ¿Por qué a mí, si apenas nos
conocemos?, ¿o soy yo quien se sugestiona por sí mismo?
Hay algo subliminal entre las líneas que Madeline enuncia, parece que juega con tus pensamientos, enredandolos con sus acertijos y su buen juego de palabras, pero es algo que parece ir más a fondo, y sé que las respuestas no estarán allá arriba en el cielo.

LilianaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora