Han pasado ya varios días en los que no he comido absolutamente nada, la ayuna me está traicionando y me siento demasiado débil y cansado incluso al despertar.
La nevera está vacía, ya no tengo agua caliente y mi estómago me ha estado molestando durante todos estos días.
Apenas y he tenido energía para bañarme.
Quizá las cosas ya se hayan tranquilizado, y la verdad es que no quiero, pero con sólo verme al espejo sé que no puedo seguir así, pero con qué ojos volveré a ver a Madeline, e incluso dudo mucho que me vuelva a aceptar, pero no tengo nada que perder. Seguramente podremos dialogar y arreglar nuestros desacuerdos.
Pero ya no tengo monedas, tendré que ir a pie pero no tengo fuerza como para entablar tres pasos seguidos o ligar aunque sea tres frases. Maldición.
Salí de casa y con mis propias limitantes me las arreglaba como podía para caminar.
Sentía un terrible aliento aunque tuviera la boca cerrada, tenía dificultades para mantener mis ojos abiertos y las ojeras dejaban en evidencia como el tiempo me estaba consumiendo.
Oh quizá es algo más
Mientras más avanzaba, más ahuyentaba a cualquiera que pasara al lado mío con mi simple amargura, había controlado un poco a mi estómago, pero tenía un nuevo problema: Mi cabeza empezaba a dolerme, y me dolía intensamente, era un dolor molesto y me sentía cansado ahora sólo con caminar, realmente me encontraba en muy mal estado y cualquiera que no me conociera seguramente pensaría que ni siquiera tengo dónde vivir.
No tengo ni la mejor idea de cómo saldrá esto, pero después de lo acontecido, nada puede ser peor.
Finalmente llegué, a duras penas con mis piernas temblorosas y mi cabeza agobiada por el malestar, pero desde la ventana noté que no había absolutamente nadie dentro.
Entré como si nada y no veía a Madeline por ningún lado, lo cual me confundió un poco y me hizo pensar que entonces habrían robado la cafetería y por eso estaba abierta.
Pero una vez dentro, tazas en la repisa, las sillas, las mesas, todo sigue exactamente igual, entonces ¿qué habrá pasado?
Seguí caminando y a unos cuantos metros escuché un sutil llanto, seguramente era ella.
Dí unos pocos pasos más y en la bodega fue donde encontré a Madeline, y exactamente como lo había pensado, muy mal.
Simplemente tumbada en el piso, llorando desconsoladamente con su cabeza recargada en la puerta y temblorosa como si hubiera visto alguna escena de horror frente a sus ojos.
—Madeline, ¿estás bien?
Lentamente volteó hacia arriba, y al verme trató de levantarse
—¿Qué haces aquí?
—Eso no es lo importante, ¿por qué estás así?, mírate, no puedes ni levantarte.
Tomé sus manos y se sentían totalmente heladas, era lamentable ver a Madeline así, algo terrible le había sucedido.
—¿Qué pasa?
—Lo logró...
—¿Lo logró?
—Ahora está con él.
—Ven, levántate y cuéntame qué pasó.
—Primero cierra la cafetería.
—Está bien.
Fui y ahora cambié el letrero de abierto por cerrado, recogí algunas sillas y solamente dejé dos en el piso para que Madeline me explicara porqué estaba tan deprimida.
—Luzbel, Luzbel se la llevó.
—¿Quién?
—Es Luzbel.
—¿Luzbel es...?
—Es de quien te advertí.
—¿Advertir?
—Tenías razón, todo este tiempo tuviste razón.
—¿De qué hablas?
—Las cosas no son como parecen.
—Creo que es hora de que me cuentes lo que eres en realidad.
Todos conocemos la existencia de los pecados, todas las sentencias que están estrictamente dictaminadas en lo que no debes hacer, no por el simple hecho de seguir las reglas, sino porque al romperlas, las consecuencias que se encuentran detrás de ellas te hacen arrepentirte.
Dios, como muchos lo consideran ser supremo y divino, creó al hombre y a la mujer en base a su prototipo ideal después de sus previos intentos fallidos. Estableció las reglas de la vida y las clasificó de acuerdo a su criterio, pero con su propia ventaja de no tener que dar explicaciones al respecto.
Pero muy pocos conocen realmente el origen del pecado.
Existen muchas versiones con respecto a Dios, si es lo que realmente creemos o sólo es una historia manipulada a conveniencia propia por aquellos que son ciegos creyentes del dolor que tanto aman.
El primer pecado se cometió en el génesis, al creerle Adán y Eva a la serpiente que Dios era un ser mentiroso y que sólo les había tomado el pelo.
Al comer del árbol del conocimiento del bien, la serpiente les entregó la razón y su propia inteligencia.
Acto que tenían estrictamente restringido, y como consecuencia, ambos fueron castigados y perdieron el derecho a la vida eterna.
Sin embargo, no puedo asegurar que sea cierto, aunque alguna vez escuché: "La serpiente no es enemigo del hombre, sino de aquél que pretende esclavizarlo".
Lucifer era uno de los ángeles preferidos por Dios en el cielo, sino es que el único.
Aunque si es muy atrevido afirmar que era el auténtico predilecto incluso por encima del arcángel Miguel, no es ningún disparate contar que era muy querido por Dios.
Aunque de igual manera, su historia ha sido manipulada con distintos fines.
Antes de su exilio, quienes fueron dichosos en ese momento de conocer a Lucifer podían darse cuenta de que era hermoso, y es más que obvio, pues estamos hablando de un ángel. Incluso podría verse como te ves tú mismo al espejo en los momentos en que te sientes más glamoroso.
Pero su propia ira y su eufórica rabia comenzaron a atormentarlo día tras día, convirtiéndose así sus voces en delatores, de tal manera que enloqueció al tratar de revelarse ante Dios y se convirtió en el cántico de bienvenida al verdadero diablo que siempre está presente entre nosotros.
Más allá del temible monstruo rojo capaz de adoptar cualquier tipo de disfraz, el diablo presente en este mundo no es más que el reflejo de las voces en tu cabeza que te hacen hacer cosas malas sin remordimiento.
El nacimiento de Leviatán y rey de las tinieblas vive en el interior de todos nosotros.
Somos partícipes y responsables de nuestros actos más crueles y despiadados, es natural la malicia que yace desde las profundidades de lo que llamamos amor, depende de cada quien cuál es la voz que preferimos escuchar.
Su mirada llena de iracunda, fobia y rencor por la humillación recibida entre los ángeles fue tal que se convirtió en la causa principal de la vergüenza interior que inundó hasta las entrañas de su ser.
Una vez convirtiéndose en el máximo demonio, en el relato de esta historia. Se ha dedicado a recolectar almas inocentes que sus trajineros llevan para él. Una vez reuniendo la energía suficiente, lo primero que tiene en mente es volver y proclamar lo que para él es el trono que nunca debió perder, incluso antes de poder ganarlo.
—¿Cómo sabes todo eso?
—Porque en tu mundo distópico, Gabriel y yo tenemos cierta relación con nuestros propósitos y nuestras tareas. Desde un principio tenía que advertirte de lo que Luzbel tenía planeado, pero no podía hacerlo directamente porque rompería los lazos de 'paz' y él tendría todo el derecho de hacer lo que quisiera y como quisiera.
Las referencias tenían su razón, así como los acertijos, lo único que quería era que entendieras que hay cosas más allá de lo creíble, solamente tienes que creer en lo increíble.
—¿Cuántas almas le faltan a Luzbel?
—Una.
—Y esa una...
—Sí.
—¿Cómo es que tienes datos tan precisos?
—Porque yo soy una trajinera más.
«No es cierto»
—¿De dónde vienes?
—De otro mundo, allá arriba donde alguna vez dijiste que no encontrarías las respuestas.
Si lo que quieres escuchar es que tenías razón todo este tiempo, la respuesta es sí.
Todo este tiempo tuviste razón, y disculpa por no haber sido precisa, si lo hacía, todo habría terminado hace mucho tiempo.
«Vaya lío en el que me había metido, suena tan ilógico y al mismo tiempo tan real»
—¿Dónde está Liliana?
—Se la llevó, allá abajo.
—¿Abajo?
Problemas mentales, una noble mujer traicionada por los ángeles
—Está en el infierno.
«No puede ser, Liliana, qué he hecho»
—¿y... qué haremos al respecto?
—¿Tú qué piensas?, no importa que no estés listo, tenemos que movernos rápido.
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Liliana
RandomEn la deriva de alguna estrella fallecida, se escribe la última carta con lágrimas de esperanza de volver a lo que alguna vez fui. Luzbel me arrebató lo único que tenía, mi castigo es una eternidad de reflexión y asumiré toda la culpa. «Te extraño t...
