Ahora dormiría con su fragancia impregnada en mi piel, aroma de una flor desfallecida en el otoño.
¿Madeline sabrá de esto?, será una pregunta que tendré en mi cabeza al menos durante estas horas.
Pero lo importante es disfrutar el momento, y dormir tranquilo.
Soy víctima de mi propia anfetamina
Hojas perennes de mi corazón cerámico.
«¡Deja de alimentar lo que no puedes controlar!»
Llegó el día siguiente, traté de disimular lo suficiente para no delatarme yo solo. Si lograba descifrar lo que había pasado sin la necesidad de hacerme hablar, enredaría aún más mi cabeza pero al menos seguiría sosteniendo mi hipótesis sobre todos sus acertijos.
Caminé en la misma dirección pero hoy veía con otros ojos la ciudad. Hoy podía entender un poco mejor lo que significaba la alegría y sentirme identificado con las personas que de igual manera reflejaban su ostensible regocijo.
—Buen día, Madeline.
—Buen día chico, ¿podrías abrir el local mientras yo acomodo estas últimas tazas?
—Seguro.
Mientras caminaba hacia la puerta para poner el cartel "abierto", me preguntaba:
«Es raro que no me haya dicho nada, cuando suelo llegar me recibe con alguna noticia o entusiasmada por saber algo sobre mí con esa chica».
—Listo.
—Muy bien, ahora sólo nos queda esperar a que empiecen a llegar.
Me senté cerca de ella en una de las sillas, y al parecer no tenía idea de nada, pues no me hacía un solo un comentario al respecto, ni una pregunta.
Dócilmente esperaba la llegada de alguien por atender, recargada en la barra como si estuviera completamente sola en el local.
¿Será posible que entonces sólo haya sido un invento mío?
Liliana llegó a la cafetería, esta vez más temprano que de costumbre. Sonriéndome al entrar y saludándome con su mano mientras pedía su café. Pero Madeline no parecía saber nada, como si hubiera estado planeando su postura desde el principio.
Lentamente entró a la bodega por su café, y en lo que esperaba, Liliana se acercó a mí y dulcemente tomó mi mano y me sonrió, yo pensé que me saludaría pero directamente preguntó:
—¿Por qué me besaste?
Me tomó por sorpresa, no había preparado algún monólogo romántico o algún verso para responder lo que quizá a ella le gustaría escuchar, y por mis prisas de pensar en algo, todas las ideas posibles se iban de mi mente.
—Pues, es que, se notaba que tú querías.
—¿Ehhh?
—Sí, tú querías, ¿no?
—Sí, pero no me refería a eso.
—¿Por qué?
—Dejemos un poco de lado que yo quería besarte, pero tú... ¿Querías besarme?
«Maldita sea, piensa en algo, inútil, ¿realmente estás seguro de lo que hiciste?».
La activación sexual de las personas se produce por el desesperado apetito de vaciar su enérgico orgasmo en el cuerpo de alguien más, no importa si se conocen sólo de manera superficial.
Y no es necesariamente malo, simplemente quiero decir que hay una enorme distancia entre el orgasmo propio y el verdadero éxtasis de la conexión entre ambos cuerpos, llevando el sexo a lugares más inimaginables del que puedes creer que con sólo escuchar un gemido o sentir una erección.
Pero su punto clave empieza desde el primer beso, el primer acercamiento para saber si ambas partes pueden compaginar en algo más que una amistad.
Y el problema empieza cuando la misma ansiedad de querer más y más hace que te olvides de los principios básicos de una relación y el amor propio, trayendo como consecuencia el fracaso del amor externo cuando buscas formalizar tus proyectos en pareja.
«¿Qué sentiste, atracción sexual, o algo más?»
Creo que necesito pensar bien las cosas.
«Pero estabas tan contento por la mañana, ¿qué es lo que te hace replentear tus emociones?»
—Pues, por algo lo hice, ¿no crees?
—Oh, jaja, claro. Sólo quería darte las gracias por la noche de ayer, me sentí muy cómoda estando contigo.
—No hay de qué.
—Ahh, ¿no dirás nada más?
—¿Nada de qué?
—Olvídalo, tengo que irme, pero luego nos vemos, ¿vale?
—Sí.
Ella trató de ignorar mi comportamiento cortante, tal vez pensó que sólo estaba nervioso y se despidió con un pequeño beso en mi mejilla derecha mientras acariciaba la izquierda suavemente con las yemas de sus dedos.
Me soltó y empezó a caminar hacia la salida.
—Creo que la pasaste muy bien anoche —dijo Madeline.
«Esta vez no podía ser nada raro, seguramente nos acaba de ver y con eso le bastó»
—Pues, supongo que sí.
—Pero te viste muy seco, ella es realmente dulce contigo, ¿sucede algo?
—No... No.
—No es la palabra que respondería si me preguntas si te creo.
—...
—¿Qué pasa?
—Nada.
—No te ves muy convencido.
—No, no es nada, además ya llegaron más personas, les tomaré la orden.
Pensé que sería una buena opción distraerme el resto del día trabajando para no saturar mi cabeza con mis confusiones.
Pasaba uno tras otro, y los diálogos eran los mismos. No tenía mucho chiste, temporalmente me convertía en una grabadora con el mismo saludo y la misma despedida para diferentes personas, lentamente mientras caía la noche, y el último se fue.
—Me tengo que ir.
—¿Tan rápido?
—S... Sí, ¿necesitas algo?
—No, sólo me gustaría que me dijeras porqué te estás comportando tan extraño.
—No es nada, sólo no tuve un gran día.
—¿Acaso no te la pasaste bien con Liliana?
—Sí, es sólo que...
—...
—No estoy seguro de lo que siento.
—Oh, creo que entiendo, te sientes confundido, te sientes entre el calor y el amor. No sabes qué camino estás tomando y avanzas a ciegas sin saber el resultado final.
—Wow, creo que eso lo define bastante bien.
—Sí, lo supuse, mira, sé que siempre pasas por alto todo lo que te digo pero...
—Déjame adivinar, es una frase más, ¿no?, ya es suficiente.
¿Sabes qué?, realmente me tengo que ir, cada vez me aturdes más, no consigo ninguna explicación y seguramente me enredaste en esto intencionalmente sólo para fastidiarme y por eso es que no tienes problema en que no haya trabajado lo suficiente. Me largo.
Ahora, furiosamente tomé mi chaqueta y me salí del lugar, necesitaba bañarme con agua totalmente fría para tratar de calmarme. Me sentía engañado.
—Pedro 4:8: "Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados" —Fue la exclamación de Madeline a solas.
Ella en el fondo sabía lo que pensaba, pero no podía involucrarse directamente en lo que yo sentía, sólo miraba con decepción.
Llegué a mi casa, arrojé mis cosas al piso y prendí la regadera con el agua helada, así podría pensar más tranquilo.
Las últimas gotas de amor caen al vacío cuando se construye la mentira del apego insustancial que se deforma y se alimenta de la plasticidad de las palabras vacías.
El perfume es temporal y cuando la fragancia se esfuma yace la pútrida pestilencia de las ilusiones desleales tratando de engañar a tu corazón.
Un corazón ennegrecido, aquel que cobra vida propia y se transforma en el artista que dibuja las sonrisas en tu rostro con la sangre espesa de tu cuerpo.
No hay sentimiento que dure eternamente y el comprendimiento de su concepto suele disolverse en lagunas profundas que los dormidos siempre intentan aludir con discursos estupefactos sin credibilidad, solamente para evadir su propia verdad de no saber nadar.
¿Por qué tendría que sentir algo diferente?, nuestras vidas se resumen en momentos y al igual que ella, terminan siendo efímeros para quedar solamente como eso, recuerdos.
No es amor lo que siento.
Las palabras falsas de Madeline, sus malditas frases y pensamientos que confundieron mi mente y me hicieron involucrarme en una broma de mal gusto, pero ya no más.
No es un momento de molestia, simplemente es la cruda realidad del porqué los soñadores se limitan a solamente ser eso, pues no asimilan la verdad de las energías que mueven este mundo.
No tengo porque seguir jugando. Se acabó.
Bien lo había dicho: La felicidad es simplemente un momento, un momento. Y amor no es lo que hay dentro de mí.
«Se está adueñando de ti, estás cayendo en su trampa»
¡No te dejes manipular!
—No dejes de respirar las pociones tóxicas, no sabes lo que es la profundidad aunque tomes el rol intelectual de tu propia historia.
¿Quién eres?
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Liliana
LosoweEn la deriva de alguna estrella fallecida, se escribe la última carta con lágrimas de esperanza de volver a lo que alguna vez fui. Luzbel me arrebató lo único que tenía, mi castigo es una eternidad de reflexión y asumiré toda la culpa. «Te extraño t...
