¡Está aquí!

5 0 0
                                        

No hace falta mencionar más para deducir que ya no podía ver más.
Tenía náuseas al más no poder, los pasillos tenían pestilencia del vómito recién expulsado.
Mi vista se nublaba, el calor de allí dentro hacia mi cuerpo arder completamente, me sentía apenas consciente y podía sentir como el sudor caía lentamente desde mi frente hasta mis labios resecos.
Quería desmayarme, no podía tolerar ni un poco más.
Ver tanto sufrimiento en un mismo lugar es verdaderamente horrible, sin querer terminas llorando, a pesar de que continúes caminando.
No había visto nunca una obra tan maléfica perfectamente dividida en paradigmas de melancolía.

«Sólo quiero ver a mi Liliana, quiero volver a sentirla, necesito volver a hablarle y escuchar su voz».
Estoy rompiendo las normas de la tierra, e incluso me atrevo a retar a quienes están por encima de todo. El origen del mundo se encuentra dentro de sus raíces debajo de él.
¿Quién es el que ha manipulado la historia?
¿A quién le debo mi creencia?
No es tan banal como para adjudicarse la existencia de Dios.

Avanzamos lentamente unos pasos más, y Madeline también se mostraba aterrada, pero no tanto como yo lo estaba, ella aún no había perdido la cordura.
Yo, por mi parte, ya había muerto.

«¿A qué te refieres con eso?»
¿En qué momento?
Acabo de desobedecerlo, y mi castigo es...

Aunque de un momento a otro, Madeline se detuvo repentinamente para decirme unas últimas palabras
-Es aquí, hemos pasado desapercibidos pero es ahora cuando tenemos que ser perfectos, si hacemos algo mal, no quiero ni pensar lo que nos pasará.
-¿Aquí está Liliana?
-Esta es la jauría donde Luzbel acumula todas sus almas, tenemos que encontrar el alma de Liliana y ahí te diré qué hacer.
Traté de armarme con un poco de valentía, que solamente estaba fingiendo tener, todo mi cuerpo temblaba a tal punto que tenía problemas para caminar, y la pútrida fragancia del vómito sólo adormecía mi sentido de moderación, pero no había marcha atrás, y no podía fallar.

Una vez que entramos
Lo único que se presenciaba en ese espacio era un conjunto total de las almas que Luzbel ha estado recolectando junto a sus trajineros durante todos estos años.
Eran innumerables
De forma esférica una sobre otra como simples destellos de luz.
-¿Cómo se supone que encontraremos a Liliana en este lugar?
-Toma mi mano, y no mires abajo.

Vaya estupidez, siempre que te dicen no pensar en algo, es lo primero que haces

«Oh mierda, ¿Por qué diablos no tienes piernas»

-Silencio, no hagas ningún ruido, Liliana está allá arriba

Empezamos a desprendernos del piso lentamente, y me era inevitable no ver hacia mis costados todas las almas que no tenían la dicha de poder descansar tranquilas.
Parecían infinitas, pues era todo un manicomio en el que apenas cabían de manera uniforme.

No, no puede ser cierto...
Sobre el lienzo en el que yacía profundamente dormida, como un lirio sobre su tumba, soñando con el amor que nunca pudo tener.
Enloquecí, enardeciendo la furia dentro de mí que estaba a punto de estallar.
Esta es la razón por la que tanto me he estado lamentando
Ella es la única capaz de darle sentido a mi vida.
Ella es la razón por la que más de un año de mi vida se lo haya dedicado y que aún no sea suficiente para sentirme tranquilo.
El inicio y el fin es aquí.
No hay ninguna otra manera de terminar.

-¡LILIANA!, ¡Oh no!, ¡Eres tú!, ¡Ahora entiendo todo!
La nefasta imagen de mi amada, reposando con su piel tersa que se siente como la nieve virgen.
Algunos dicen que los sueños son mensajes más profundos de lo que creemos, que son gritos de nuestro subconsciente
Y si eso es real, me siento obligado a relatarle esto a mi amada...
Un lamento lunático dentro de un corazón delator que suspira por la salvación.
-Y esto es sólo el comienzo -aclamó una voz desde lo lejos.

No puede ser, algo no está bien, algo acecha, algo se esconde,
cada vez más cerca, cada vez más cerca. Te sacaré de aquí antes de
que sea demasiado tarde...

¡Está aquí!

Escucha sus pasos
Su imponente presencia
Aparece y haz el inframundo temblar
Reluce tu verdadera forma
Enséñame lo que es el horror
Si crees que tengo que parar
No importa si estoy condenado a morir.
Abre tus alas, vuela sobre mí y hazte ver.
Puedo sentir la presión y la fuerza con su simple presencia
Es increíble pero mi respiración se alenta conforme esa criatura se acerca.
El calor me perfora los pulmones, no siento mi cuerpo.

Y en medio de un aullido, la exclamación del rey del terror acapara toda la
atención
¡No esperen más!, Lucifer llegó.
Maldecida majestad, está por fin aquí, ¡Rindan reverencia!
El peor de los males te hará sufrir.

El sudor recae por todo mi cuerpo
Quiero alzar los brazos

«Mierda»

¿Por qué no puedo?
No, no, ¡NO!
No puedo moverme
No puedo... estar de pie
Y en un patético intento
Termino inmóvil en un piso ardiente que abrasa mi cuerpo. Pero en cuanto él llegó, me sujetó del cuello, levantándome poco a poco y destilando una sutil y sarcástica sonrisa reluciente así los colmillos bañados de sangre.
La sangre de Liliana

-No tuviste que haber venido.
-...
-Contempla el paraíso, tu hermosa mujer duerme conmigo mientras tu conciencia se retuerce en la perdición.

Ni siquiera puedo responder, siento una abrumadora fuerza que oprime mi cuerpo y un miedo aterrador.
Demonio pérfido y ladino.
Cubierto de pelaje maloliente por todo su cuerpo,
Prominentes pechos de piedra que resbalan sangre y saliva desde su boca y nadando por todo su cuerpo, con un aliento putrefacto, poseedor de una larga y
prominente cola que es capaz de meter a su boca.
Tiene más de cuatro ojos, dos narices
¡Es horrible!
Esto no puede ser real.
Capaz de adoptar cualquier tipo de disfraz.
Pero su verdadera forma, es algo que incluso va mucho más allá de lo aborrecible y repugnante.
-Pareces muy valiente, ojalá fuera una realidad.
La existencia de los débiles es simplemente la justificación para el poder de los fuertes.

¡Ustedes dos!
Trágicos amantes, abrazados fuera de sus cuerpos
Cambiando a la velocidad de la luz hacia una batalla que nunca podrán ganar
Tu mujer no es ninguna dama.
-Te sacaré de aquí... Liliana.
«No te olvides, quién es él realmente»

Mientras tanto, el alma de mi amada continúa dentro de ese cuerpo que reposa
sobre el lienzo fuera del alcance de cualquiera que intente acercarse a él
No sé a qué lugar pertenezco.
Utopía, no me consumas.
Si tan sólo tuviera la fuerza suficiente, loco maníaco.
Cierra los ojos, todo esto será como un simple sueño.
-Quiero luchar contra la gravedad, no importa si me destruyo, la colisión de los mundos
te liberará, muy pronto estaré contigo, mi amor...

«Se acabó»














































Tan pecaminoso
Es sádico
Es patético
Tan simplista
Es poético
Es irónico
Tan psicótico
Y en serio en serio la quiero

LilianaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora