AGONEY
Ruedo sobre mí mismo aún con los ojos cerrados y llego hasta el otro lado del colchón. ¿Estoy en el borde? Frunzo el ceño confundido y estiro el brazo hacia el interior de la cama. Nada.
Abro los ojos y me siento mientras paseo la mirada por la habitación. No hay nadie, y la puerta del baño está abierta así que también está vacío. Estoy solo.
Se ha ido.
¿Y qué esperaba? Realmente es lo mejor, pienso soltando un pequeño suspiro.
Pero... se quedó conmigo abrazándome hasta que me dormí. Bajo la cabeza mordiéndome la sonrisa.
Ayer. Ayer pasaron tantas cosas...
Me besó. Con la delicadeza de siempre. Pero esta vez también con pasión. Y el cuello, también me besó el cuello, pienso mientras recorro con mi mano el camino que hicieron ayer sus labios.
Y le miré. Cuando me dejó quitarle la camiseta y se quedó a mi merced. Y pude ver cómo disfrutaba de mi contacto.
Porque le toqué. Recorrí su cuerpo con todas las ganas que nunca había tenido de hacerlo con otros. Y dejó que le tocara, descubriendo cada parte de él, con paciencia.
Y me tocó. Asegurándose en todo momento de que su contacto era bienvenido para mí. Consiguiendo arrancarle placer a un cuerpo que hacía ya mucho tiempo que rechazaba cualquier roce ajeno. Buscando en mi cara cualquier pequeño signo de incomodidad, preparado para dejarme mi espacio si en algún momento lo necesitaba. Pero no. Porque mi cuerpo no lo rechazó. Lo buscó.
Ayer fue una de las mejores noches de mi vida, pienso de repente sorprendiéndome a mí mismo. Pero exactamente por eso ahora tengo más claro que no podemos volver a lo que teníamos antes. Porque cuando me he despertado ahora y he visto que se había ido, creo que me he sentido como él cada vez que ha tenido que fingir delante de la gente que no había nada entre nosotros. Porque sí, yo también he tenido que hacerlo, pero al fin y al cabo es mi decisión. Él, sin embargo, no ha tenido opción, solo ha podido aceptarlo y llevarlo a cabo.
He sido un completo egoísta con él.
Toc toc
Qué raro, ¿quién será?
Me acerco a la puerta comprobando que tengo los pantalones abrochados y que no hay nada que revele lo que pasó aquí ayer. Sonrío al recordarlo. Creo que voy a estar así un mes.
—Hola, buenos días, Ago. Perdón por despertarte, si es que estabas dormido —se corrige nervioso— Es que... verás, supongo que se te ha pasado, pero teníamos que reunirnos todos abajo a las doce para hablar de la previsión de los próximos conciertos antes de coger el autobús de esta tarde.
—¿Y qué hora es? —pregunto a mi agente confundido por la actitud tan rara que está teniendo. Parece nervioso.
—Emmm... bueno, es... la una y media —levanto las cejas sorprendido por no haberme despertado antes. Claro, ayer, con todo lo que pasó, se me olvidó poner la alarma—. Pero a ver, no pasa nada, ven ahora cuando puedas que nosotros te esperamos abajo para empezar la reunión, ¿vale?
—Vale, sí, ahora mismo voy.
Cierro la puerta y me quedo parado en medio de mi habitación. ¿Qué cojones le pasa a Manu? ¿A qué se puede deber este cambio de actitud?
Oh, mierda. Esto debe ser por la discusión que tuvimos el otro día. Joder, es que le mandé a la mierda, recuerdo aún sin poder creérmelo. Me pasé y ahora voy a tener que pensar en algo para solucionarlo.
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Sing with me | Ragoney
FanfictionRaoul empieza a trabajar en la gira del cantante famoso que más odia: Agoney. Pero... ¿y si lo que más odias resulta ser lo que más necesitas? ¿Y si lo que encuentras no es lo que esperabas?
