Felix se encontraba caminando de un lado a otro con los apuntes en la mano, repitiéndose una y otra vez el mismo punto que su mente no lograba retener junto con el resto de información que ya se sabía. Él estaba de los nervios, aún no llegaba a comprender cómo es que no se había tirado por la ventana, ya que de verdad la situación lo requería. A Felix le costaba esa asignatura, no le parecía divertida, además, tampoco se le daban bien las fechas, así que para asegurarse un mínimo de nota, había comenzado a estudiar con dos semanas de antelación. Sí, se podía que era un estudiante responsable.
Sin embargo, su querida profesora decidió añadir, repentinamente, tres puntos más (es decir, unas seis páginas más de puro contenido). Sobra dejar en claro que dicha profesora se había ganado el odio de Felix de por vida, había agregado materia para el examen el último día, ocasionando que entrara en un ataque de pánico debido a la novedad.
Pero eso no acababa ahí. Por haber estado estudiando hasta altas horas de la madrugada, Felix no había comido muy bien y a duras penas logró descansar unas tres horas. El café, por muchas tazas que se había tomado, no surgía el efecto que necesitaba. Y por último, la pastilla, la condenada pastilla.
Parecía que se le había acabado el último paquete de medicinas, y eso significaba que su celo debería llegar entre el día del examen o el siguiente, la situación se veía cada vez peor. Como no quería arriesgarse a tener el celo en mitad del examen y molestar al resto de sus compañeros, decidió tomar el medicamento más fuerte que le había recetado su doctor en caso de extrema necesidad. Servía para retener su aroma, aunque tenía efectos secundarios: mareos, sudores y repentinas olas de calor, además, también le advirtió que el efecto concluía tras seis horas de haber ingerido la pastilla y que, en consecuencia, su olor se intensificaría.
Felix estaba teniendo uno de los peores días de su vida. Miró el reloj con expectación, ansiando quitarse esa penitencia de encima y así poder volver a casa tranquilo. Quería encerrarse en su cuarto y no salir en los próximos cuatro días que duraba su celo. Faltaban tres horas: dos horas y media que duraba el examen y media hora que tardaba en volver hasta su casa. Aunque tampoco podía hacer mucho en el estado tan deplorable que se encontraba.
Quince minutos después, su profesora favorita (nótese el sarcasmo) dio paso a los alumnos para que se fueran sentando en sus asientos correspondientes. Cuando todos estaban posicionados y con solo un bolígrafo en mano, la alarma del cronómetro resonó en la gran sala. Felix se lanzó a las preguntas que tenía delante con decisión, logrando responder fácilmente a las cinco primeras, por lo que le quedaban sólo diez más.
Al transcurrir una hora y media de examen, Felix soltó un suspiro de alivio, ya que sentía que tenía todo bajo control. Había rellenado tres folios por delante y por detrás de pura información que se había aprendido las anteriores dos semanas. Pero, para su sorpresa, el calor comenzó a suscitarse en él, esparciéndose en cada una de sus extremidades, especialmente en su pecho y rostro. Rápidamente el pánico compareció a él, pero procuró no demostrarlo en vista de que sus compañeros parecían no haberse dado cuenta. Se deshizo de la chaqueta que llevaba y dobló las mangas de su camiseta negra, ahora el cuello comenzaba a atosigarlo. Volvió a visualizar el examen, suspirando en cansancio ante lo que le faltaba por responder, sin embargo, se negó a tirar la toalla. Sabía que todo su sufrimiento iba a valer la pena.
Felix hacía el esfuerzo de intentar recordar, pues se le resistía la última pregunta, el último maldito punto. Miraba hacia todos los lados para buscar algo que le recordara a aquellas seis páginas añadidas a última hora, hasta que escuchó de su compañero una fecha, la fecha que necesitaba para la pregunta. ¡Qué suerte tuvo! Con la media hora restante completó un último folio, y orgulloso de sí mismo se decidió por entregar el examen.
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Too Sweet -ChanLix-
FanficFelix padece una situación un tanto peculiar. Desde siempre le habían hecho saber que su olor no resulta agradable como el resto de los omegas, su olor es fuerte, ácido, y eso hace que la mayoría de sus conocidos se alejen de él en cuanto entra en s...
