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Goodbye, Chris.

Aquellas palabras le atravesaron con rapidez y sin piedad, arrebatando su corazón para hacerlo añicos. Sus ojos no despegaban la mirada de la puerta, consternado, siendo abrumado por sus lágrimas. Sabía que debía levantarse e ir a por él, buscarle, explicarle. Deseaba hacer tantas cosas en esos momentos, aunque sus extremidades no reaccionaban. Sentía que en cualquier momento iba a desfallecer. En un intento de tranquilizar sus pensamientos, se enderezó con ayuda de la pared, para volver a observar la madera que se mantenía inmóvil. Una parte de él quería soñar, y esperar la vuelta de Felix, mas era consciente de lo utópico que sonaba aquello. Arrastrando los pies, pasó por delante de la cocina, dónde aún esperaban las tortitas ya frías. Fue en ese entonces que su rostro notó las cascadas que llevaban tiempo siendo reprimidas. Ocupó la silla delante del plato, para fijarse en la comida que tenía su nombre escrito con mermelada. Su llanto era silencioso, apenas eran audibles los hipidos que se escapaban de vez en cuando. Dejó descansar la cabeza sobre la mesa antes de comer el primer bocado, con los ojos cerrados. Hasta que sus lágrimas cesaron y cayó rendido en los brazos de Morfeo.

Changbin no tardó en llegar. El curso intensivo de inglés le había dejado destrozado, aunque aún mantenía un mínimo de energía para comer algo. Al pasar por la cocina, no pudo evitar acercarse con rapidez al cuerpo somnoliento de la mesa, deparando en sus ojos rojos e hinchados. Estaba preocupado por Chan, pero entendía la dificultad que tenía para expresar sus preocupaciones. Conocía su relación con sus padres, sabía la presión que dejaban sobre sus hombros, y lo desatendidos que eran con su primogénito.

En un momento, tanto él como Jisung habían encontrado una solución: conminar a Chan para hablar con ellos; algo que no generó buenos resultados. Acabó explotando, gritando barbaridades y usando su voz para huir de casa durante unas semanas. Cuando volvió al lugar, actuó como si todo se hubiera solucionado y no volvió a tocar el tema. Ambos decidieron adoptar la misma actitud y continuaron como antes, a pesar de ser conscientes que sus acciones no eran sanas. El hecho de retener todos sus pensamientos hasta tal punto de afectar la salud mental, era angustiante.

— Chan-hyung, vamos a dormir — no esperó respuesta y posó un brazo en su hombro para alzarlo —. Aquí te vas a hacer daño en la espalda, y no creo que sea tu objetivo en todo esto — el mayor seguía sin abrir los ojos, la presión en su pecho no había menguado y sus lágrimas amenazaban con volver a hacer acto de presencia. Carecía de fuerza para realizar cualquier tipo de oposición, así que se limitó a abrazar la espalda de Changbin, ahogando su rostro en él.

— Changbin-ah, la he jodido. No entiendo cómo puedo ser tan inútil — su voz era débil, siquiera audible. Tampoco tenía intención de ser más potente, no quería escucharse tan patético, tan impropio de un alfa.

— Túmbate. Intenta dejar descansar un momento tu cerebro — después de haberlo dejado en el catre, se dispuso a retirarse, pero los pequeños gimoteos le hicieron frenar en seco. Adoptó una posición cómoda en el suelo, esperando a que se calmara, para escuchar alguna respuesta.

— No entiendo cómo puedo hacer las cosas tan mal — su tono era levemente más fuerte que antes, aunque la pesadumbre seguía impidiendo una habla clara —. Te prometo que lo intento. Intento mantener a todos felices, alejando mis problemas de ellos e intentando resolverlos por mi cuenta. Pero no puedo más, es mucho para mí y ya no sé cómo hacer nada. Cada decisión que tomo perjudica a terceros, cada vez que creo que es una buena idea, con el tiempo me acaba demostrando que es todo lo contrario. Hay veces que me pregunto si seguir respirando es una buena opción — la risa que había dejado escuchar después de su reducido monólogo, permitió entender la aflicción que atormentaba al mayor. Estaba cargada de ironía, deseando que sus palabras se hicieran reales.

Too Sweet -ChanLix-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora