— ¡Nos vemos!
La puerta se cerró, dejando paso al ambiente tenso y espeso que se había formado por los únicos presentes. Ninguno de los dos quería establecer contacto visual con el contrario. Chan no encontraba las palabras indicadas en su vocabulario para abarcar la mayor información posible; mientras Felix debatía sobre seguir las sugerencias de su amigo —y voz interior— o retomar su lugar en el catre. El moreno intentaba formular una oración simple con la cual romper la incómoda situación, al mismo tiempo que crujía sus falanges sin parar. El rubio continuaba con las pupilas clavadas en sus pantuflas azules.
— ¿Puedo...? — su garganta hacía que las palabras sonaran temblorosas. Debía de exhibir la seguridad que tanto había estado trabajando, pero al estar tan cerca de la verdad, todo su coraje huyó despavorido —. ¿Puedo hablar contigo? — sus dedos chocaban entre sí, esperando alguna señal por parte de Felix —. ¡No hace falta que sea ahora! Realmente no deberías de sentirte obligado... Podríamos hablar solo cuando tú lo veas conveniente, o te sientas más cómodo. ¿Quieres que me vaya? Porque lo entendería, es comprensible después de todo lo que ha pasado — la lengua de Chan no dejaba de balbucear cosas sin parar, implorando por acabar con su nerviosismo.
— Podemos ir al salón, si lo prefieres — cabizbajo, los vocablos del omega se emitieron en dirección al suelo, escondiendo su sonrisa bajo la camiseta. Estaba actuando de la misma manera que al principio de su amistad. Desesperado por enseñar que sus intenciones no eran malas. Por parte del alfa, se limitó a caminar detrás del contrario, meditando si había hecho lo correcto —. ¿Has hablado con Seungmin? — Chan afirmó en una tonalidad baja, pero suficiente para los oídos de Felix —. ¿Y te ha dejado hablar conmigo? — repitió el mismo movimiento —. Entonces... Supongo que no habrá problema por escuchar lo que dices — al sentir aquellas palabras, las manos de Chan comenzaron a temblar, de la misma manera que sus ojos. Había anhelado tanto su voz, que todo el esquema mental que se hubo preparado días atrás, fueron desechados.
— Yo. Yo —un gran respiro fue lo necesario para proseguir de la manera más sincera posible—. Yo no sé cómo decirte lo mucho que lo siento. En ningún momento fue mi intención que algo así ocurriera. De verdad, no me quiero separar de ti, pase lo que pase — esas palabras le hicieron sentir desnudo, desprotegido y vulnerable ante Felix. Rara vez hablaba sin medir sus pensamientos, actuando como él deseaba. —Por fin comprendo qué debo hacer.
— Pero me dijiste que no querías acercarte, que yo era el problema — su dicción era completamente relajada, pausada y armoniosa. Un contraste completo con el chico que tenía delante.
— ¡No quise decir eso! ¡Lo prometo! Fue todo una mala idea que pensaba que haría a todos felices. Pero acabó de la peor manera posible — sus palmas, aún sin ser controladas, fueron entrelazadas por las manos del rubio. Aquello fue un gesto que demostraba su intento de comprensión. Para que fuera consciente de que era escuchado —. Yo no quería que estuvieras a mi lado, porque no te merezco. Tú mereces a alguien mejor que yo. Alguien que sepa cuidarte, protegerte, quererte como es debido; que no sienta miedo por hacerlo — el agarre era débil, y semejaba que en cualquier instante se desharía de él. Chan hacía el esfuerzo de disimular el picor en su nariz que comenzaba a crecer —. Yo debería de ser el alfa que tú necesitas, uno que te haga sentir seguro y feliz. Uno que no llore ni de desespere cuando no puede dormir; que no se someta ante lo que le dicen los demás. Alguien que sea adecuado a todo lo que necesitas, porque te lo mereces.
— ¿Qué estás diciendo? ¿Has venido, únicamente, a insultarte? — al momento que las manos de Felix hicieron el amago de retroceder, Chan no dudó en mantenerse firme.
— No — por primera vez en toda la tarde, el cuello del rubio se enderezó. Sus ojos castaños buscaban los orbes del contrario, sin ocultar las lágrimas que amenazaban por salir —. He venido a valorarte — cuando el omega captó su tono forzado, halló aquellas pupilas temblorosas.
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Too Sweet -ChanLix-
FanfictionFelix padece una situación un tanto peculiar. Desde siempre le habían hecho saber que su olor no resulta agradable como el resto de los omegas, su olor es fuerte, ácido, y eso hace que la mayoría de sus conocidos se alejen de él en cuanto entra en s...
