Capítulo Veinte

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El Heredero

Capítulo Veinte

Azazel llevaba una vida ermitaña por su mutación, aunque era un médico y científico reconocido en el mundo mutante. Recibía a gente con poderes de toda Europa y así era como William Stryker le había llevado a su hijo.

A Charles lo había conocido hacía diez años en una convención sobre Darwin en Londres. Estaba disfrazado con una capa negra para esconder su aspecto pero el conde lo había leído apenas llegó y se había sentado a su lado. Cuando la charla científica terminó, Charles lo invitó a beber y platicar y le dijo que no necesitaba camuflarse con él porque era uno de ellos.

A partir de esa noche se convirtieron en grandes amigos. Intercambiaban correspondencia y Azazel lo había visitado en Westchester varias veces pero Charles jamás había ido a Viena antes. Por eso quedó sorprendido de lo modesta y acogedora que era su casa y lo completo y sofisticado que era el laboratorio.

Azazel lo examinó puntillosamente en la camilla de su consultorio bajo la mirada supervisora de Erik. Luego los invitó a que se sentaran frente a su escritorio. La pareja estaba ansiosa y el médico no necesitaba de la telepatía de su amigo para entender la razón.

-Charles se encuentra en un estado óptimo y el embarazo incipiente progresa de forma adecuada – les dejó en claro para tranquilizarlos.

Erik asintió con alivio pero fue directo al grano.

-Estamos muy contentos con el hijo que vamos a tener pero usted le dijo a Charles que podría haber inconvenientes en el momento del parto.

Azazel se levantó a sacar unos libros de una bibliotequita que guardaba en el consultorio, era muy pequeña en comparación con la que tenía en otro sector de su casa. Volvió a sentarse junto a la pareja y se acomodó las gafas para leer.

-Desde que me enteré de tu situación, me he puesto a investigar, Charles – explicó, mirando a su amigo atentamente. Luego bajó la vista y comenzó a hojear los libros -. Conociéndote, supuse que no optarías por interrumpir el embarazo y busqué material para ayudarte. Como te lo he dicho hay poco y nada, pero lo poco que hay es interesante y se puede deducir a partir de él. Quiero que sepas que te estoy confeccionando una dieta para que te fortalezca y ayude más a tu cuerpo a adaptarse. ¿Cuánto tiempo permanecerán en Viena?

-Una sema. . .

-Dos semanas – lo interrumpió Erik y miró a su amante -. Te dije que quiero enseñarte Viena y disfrutarla contigo.

-Supongo que estarán viviendo su luna de miel – comentó Azazel, sonriente.

Charles le asintió feliz. Erik no dijo nada.

El médico continuó.

-Tendré lista la dieta para antes de que se marchen. Ahora bien, te dije que el problema que presenta una gestación masculina es la formación del canal – Charles y Erik asintieron seriamente -. La dieta que voy a darte va a ayudar a tu organismo en la adaptación y transformación y, por lo tanto, ayudará a lograr que ese canal se forme. También hay masajes.

-¿Masajes? – preguntó Charles.

-Sí – replicó Azazel -. Masajes en la zona inferior del abdomen y alrededor de la zona pélvica – miró a Erik -. Puede empezar a recibirlos a partir del tercer mes, deben ser diarios y continuos así que le pediría que se los diera usted.

Charles sonrió pensando que Erik estaría muy complacido con masajearlo, pero su respuesta lo sorprendió.

-Nunca fui bueno dando masajes – confesó. El médico podía notar su tono preocupado, es que si de ello dependía la salud de Charles y no resultaban efectivos, el barón jamás se perdonaría a sí mismo -. Además, con tres meses ya comenzará a crecerle el vientre y no quiero dañar a la criatura.

El Heredero. CherikHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora