¿Esperanzas?

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Ha pasado unos largos dias desde la ultima vez que nos leímos. ¿No? He tenido muchos problemas para recuperar la inspiración, no es que no haya tenido ideas, sino que no sabía cómo plasmarlas. Era una ida y vuelta de pensamientos que me dejaron sin hacer nada, sin contar que me quedé sin la laptop y eso me retrasó más. Sin embargo que haya regresado no significa que todavía no tenga algunas complicaciones. Les diré más al final del capitulo.

Por ahora, ¡Disfruten!

Atención, este capitulo tiene leve contenido sexual

Yo no inventé YGO ni sus respectivos personajes

Corrió lo más rápido que podía, sus pulmones ardían intensamente mientras liberaba jadeos para resistir. La habitación de los mellizos no quedaba muy lejos, pero sentía que cada segundo que gastaba sería una oportunidad perdida. No podía dejar que algo así sucediera, no podía dejar que alguien muriera otra vez.

Y no, no era cualquier persona. Era Yuugi, el hermano de Atem.

Seto estaba sudando, desesperado, y asustado también, si algo le pasaba a Yuugi no quería imaginarse cuanto le afectaría a Atem. Por eso, rogaba al cielo que Atem por una vez en su vida le hiciera caso y se quedara en su habitación. Si Yuugi moría, no se lo perdonaría jamás.

Llegó junto con Isono, la puerta ya estaba abierta porque unos guardias lo estaban tratando, sin embargo, Seto los consideró unos inútiles porque...

¡No lo estaban tratando lo suficiente! ¡Yuugi seguía sangrando y no despertaba!

Seto los alejó del tricolor, y tomó los elementos adecuados para tratar el corte profundo que se había hecho en la muñeca. No se iba a preguntar por qué, pero estaba claro que su intención era morir. El joven estaba pálido, inconsciente.

Seto lo sentía respirar, y su pulso era débil, eso era suficiente para creer que quedaba una oportunidad para que viva.

Iba a hacer hasta lo imposible para evitar su muerte.

~•~

Sus parpados le pesaban demasiado, el frio que sentía era insoportable, sentía una punzada en su cabeza y brazo como si alguien lo pellizcara. ¿Acaso todo fue una horrible pesadilla? ¿Ya era momento de despertar en el paraíso? ¿O acabaría debajo de la oscura tierra por abandonar a su hermano? Ya no le importaba, ya todo había terminado.

Pero si era así, entonces, ¿por qué todavía sentía?

Abrió lentamente sus ojos, queriendo ver la realidad. Una intensa luz lo hizo volver a cerrarlos, cubriéndose con el dorso de su mano que ardía terriblemente, sus musculos se sentían tensos y torpes, como si no hubiera dormido nada. —Mas te valía despertar. — Una voz brusca y conocida le hizo temblar internamente.

No podía estar él aquí, estaba muerto, ya no podía oírlo más.

Se resistió a abrir los ojos; no quería ver ese rostro. No quería ver que aun seguía en ese lugar tan horrible llamado vida.

—Abre los ojos. — Esa voz firme seguía dándole órdenes. ¿Todavía podía hacerle daño a él o a su hermano? —Yuugi, solo haces las cosas más difíciles para las personas que te rodean.

¿Y qué importaba? Estarían mejor sin él, lejos de alguien débil e inútil. ¿Estando muerto podía complicar a las personas que amaba? Imposible.

Él no existía.

—¿Acaso no te importa Atem? — Ya no escuchó al tono de su voz, sino a las palabras que entraron a su mente y le hicieron eco.

Lamentos EternosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora