Hola... ¿Cómo están? Esperó que bien. Yo estoy bien, un poco cansada y continuamente me duele la cabeza, se me cae el pelo etc, si saben algún remedio para eso me dicen.
He leído comentarios de que me tardo mucho y así... Pero créanme que escribo tanto como puedo, a veces escribo 5 ó 6 hojas y cuando lo leo ya no me gusta y lo vuelvo a escribir, y así me voy hasta que lo terminó, quitando y poniendo mil palabras, tratando de escribir las imágenes que fluyen en mí cabeza, para que lo vean de la forma en que yo lo veo. Esperó que no me odien por eso.
Bueno aquí está el capítulo esperó que les guste, por ahí tengo una idea que me dió Nailemi225 y la aplicaré en el siguiente. Gracias a MarielaMolinaNuez por su apoyo e ideas, bueno ojalá que les guste.
Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi sólo escribo por qué me encanta.
Los quiero... Besos...
Dam Frost.
***
Seiya estaba muy impresionado con la forma en que la Princesa había tratado a su hermano, para él era divertido quitarle un poco lo pretencioso que era, y le parecía buena idea hacer algunas labores sociales, era inteligente y hermosa, la veía hablar y caminar muy segura de sí misma, como un bello cisne, con movimientos delicados.
En cuanto terminó la junta, sintió que quería verla de cerca, hablarle y decirle que apoyaba su idea, y que admiraba que se preocupara por otras personas
Todo ocurrió en cuestión de segundos. Iba a tocar la puerta cuando escucho algo que le Helo la sangre. Parecía un imposible.
— Lo hiciste muy bien Cabeza de Bombón. —
— Si, ninguno de ellos pensarían que eres Serena Tsukino, al oírte hablar así, tan segura de tí misma. — Dijo Michiru.
— ¿Qué es lo que has dicho? — Preguntó Seiya en la puerta.
Serena lo miró con la sorpresa reflejada en su rostro, al verlo ahí parado, mirándola con ojos acusadores y mirada interrogante.
Haruka y Michiru miraban a Seiya parado en la puerta mirándola de arriba a abajo con expresión atónita. Parecía que estaba viendo un fantasma.
— ¿Cómo se atreve a entrar en la oficina de La Princesa sin tocar. — Reclamó Haruka. — Además debe hacer una reverencia, ella no es cualquier persona. —
— Princesa... — Dijo con cierta burla, inclinándose, después se acercó.
— ¡No se le acerque! — Dijo Michiru, parándose frente a él, impidiendo que se acercará a Serena.
— Tenemos que hablar. — Dijo ignorando sus palabras.
— Tiene que irse. No puede estar aquí. — Volvió a decir Michiru.
— Pídeles que se vayan. Sabes muy bien que tenemos que hablar. — Repitió.
— Déjenme a solas con él. —
— Pero... Te puede hacer algo. Sabes que él no es de fiar. — Intervino Michiru.
— Al Parecer, me conocen muy bien. — Dijo Seiya con ironía.
— Tienen cinco minutos. — Dijo Haruka.
Seiya estaba tan consternado, su Bombón estaba viva. Aquella chica por la que pasó más de dos años de su vida, padeciendo, estaba ahí, frente a él, mirándolo con un brillo de odió en sus ojos azules, no sabía si estar feliz o furioso. Todo en su interior era un caos.
— ¡Vaya, vaya! Mirándote así, no pensaría que eres aquella chica que encontré limpiando mesas hace algunos años. — Dijo por fin, mirándola de arriba a abajo, dejando que él resentimiento ganará.
— ¿Qué esperabas? Qué fuera aquella chica ingenua a la que engañaste y que todos humillaban? Nunca pensaste que pudiera cambiar, que algún día sería diferente, siempre me viste como alguien muy poca cosa, para él gran Seiya Kou. — Respondió con un tono de amargura y enfadó a la vez.
— Eso no es cierto... Sabes que te amaba. —
— Tú no sabes amar, esa palabra le queda muy grande a tus labios. —
— A pesar de tu pasado, hubiera formado un hogar contigo. —
— A Diamante no le importó mí pasado, siempre me dió su amor incondicional, él si me supo amar. — Respondió y Seiya interiormente tuvo que reconocer que era cierto, él le había fallado.
— He pasado estos últimos años, añorando tu recuerdo, condenado a vivir en la más espantosa soledad, mientras que tú, vivías feliz en tu mundo de ensueño. No Sabía que eras tan ambiciosa, Taiki me lo advirtió miles de veces, y yo fui tan estúpido que no le creí.. —
— Ellos pensaron siempre lo peor de mí. — Interrumpió.
— No te bastó lo que yo pudiera darte, eso no era suficiente, querías más, un reino, dinero y poder. — Continuó ignorando sus palabras. — Fuiste muy hábil, me fingiste amor, para acrecentar el deseó del Príncipe Diamante, si te hubieras puesto en charola de Plata, no estarías en esta posición tan privilegiada en éstos momentos. Debo reconocer que eres muy buena mentirosa. — Dijo tratando con cada palabra de lastimarla y humillar la por todo el dolor que padeció.
— No tan buena como tú, en verdad me creí tus embustes y tú falso amor, tus caricias fingidas me hicieron creer en un amor que no existía, vivía cada día aceptando las migajas de amor que me dabas. Cómo un perrito faldero, que espera una caricia de su amó. — Se defendió.
— Ahora te vas hacer la víctima. —
— Claro que lo soy, fuí víctima de tu traición y tus mentiras, me usaste para tu absurda venganza, no te importó pisotear mi cariño. No me vengas a recriminar algo que tú hiciste. —
— Yo quise explicártelo, pero te fuiste sin escucharme, ahora entiendo que todo eso ya lo tenías planeado, pensabas huir con Diamante, haciéndome créer que te avergonzaba tu pasado. Tú también me engañaste. —
— Eso no es cierto. — Se defendió.
— Este era tu plan desde el principio, pero en tus cálculos no estaba tener un bebé. Pensaste que él no te aceptaría. ¿Verdad? Por eso la abandonaste, Dejaste mi cariño y a tu hija. En tu desmedida ambición, no te importó nada más. Lo que no entiendo es cómo él hospital de prestó para una mentira tan monstruosa. Fingir tu muerte fue demasiado perverso. Tras esa hermosa carita, se esconde un demonio de maldad. — Dijo posando una mano en su cara.
— ¡No busques excusas tan estúpidas! ¿Cómo puedes ser tan canalla para seguir mintiendo? ¡Tú! Qué me causaste el peor dolor al robarme a mi hija, no te bastó todo el daño que ya me habías hecho, tenías que darme el golpe final. ¿Dime que te hice? ¿Porqué te ensañazte así conmigo? — Gritó, ahogando un sollozo.
— Debes estar bromeando. ¿No sé de qué hablas? Si fuiste tú quien mintió. — Dijo mirando sus lágrimas que se esforzaba en ocultar. Eso le removió todo en su interior, nunca le había gustado verla llorar.
— ¡Vete de aquí Seiya! — Dijo Diamante, que había llegado avisado por Haruka.
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Engaño De Amor
Fanfiction"Si está leyendo esta historia en otra plataforma que no sea Wattpad, o fanfiction es muy probable que corra el riesgo de un ataque de malware. Si desea leer esta historia en su forma original y segura, leela en ambos sitios". Serena es una chica se...
