Capítulo 1

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El avión aterrizó poco después de las nueve de la noche. Christopher salió de la terminal esperando encontrar a Jonathan entre la multitud. Habían pasado quince años desde la última vez que se vieron en persona, pero mantenían el contacto suficiente para reconocerse. No estaba. Esperó diez minutos. Luego veinte. Después de cuarenta, revisó su celular y encontró tres llamadas perdidas de un número desconocido. Frunció el ceño y devolvió la llamada.

—¿Por fin contestas? —dijo una voz masculina.

—¿Quién habla?

—Tu hermano, idiota.

Christopher cerró los ojos.

—Jonathan.

—Escúchame, ocurrió una emergencia en la empresa.

—¿Una emergencia?

—Sí.

—¿Y por eso me dejaste tirado en el aeropuerto?

—Básicamente.

—Te odio.

—Lo sé. Ahora escucha.

Jonathan le dictó una dirección y le pidió que tomara un taxi.

—¿Es tu casa?

—No.

—¿Entonces qué es?

Hubo un silencio extraño al otro lado de la línea.

—Ya lo verás.

La llamada terminó antes de que pudiera hacer más preguntas. Media hora después, Christopher observaba un enorme edificio de cristal iluminado contra la oscuridad de la noche. No era una casa. Ni una oficina. Era un complejo empresarial entero. Decenas de personas entraban y salían a pesar de la hora.

—¿Qué demonios...?

El taxista soltó una risa.

—Primera vez aquí, ¿verdad?

Christopher no respondió. La sensación de estar completamente fuera de lugar aumentó cuando atravesó las puertas principales. Todo el mundo parecía saber exactamente adónde iba. Excepto él. Una recepcionista levantó la vista.

—¿Christopher Vélez?

—¿Cómo sabe mi nombre?

—Lo están esperando.

Eso no ayudó a tranquilizarlo. Jonathan apareció diez minutos después. Vestía un traje impecable, hablaba por teléfono y parecía estar resolviendo tres problemas al mismo tiempo.

—Sí, aprueben la compra —Escuchó unos segundos —No, dije apruébenla —Colgó. Luego sonrió —Christopher.

—Casi vuelvo a España.

—Pero no lo hiciste.

Se abrazaron rápidamente.

—¿Siempre eres tan irresponsable?

—Solo con la familia.

—Lo noté.

Jonathan soltó una carcajada.

—Ven. Quiero enseñarte algo.

Durante la siguiente hora recorrieron distintas áreas del edificio. Christopher esperaba una empresa normal. No encontró nada parecido. Había oficinas de tecnología, salas de reuniones gigantescas, laboratorios de desarrollo y departamentos enteros dedicados a proyectos que ni siquiera entendía.

—¿Exactamente a qué te dedicas? —preguntó.

—A muchas cosas.

—Respuesta sospechosa.

Él No Te Ama ||Joerick / Virgato|| TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora