Capítulo 3

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De verdad que trabajar aquí era más complicado de lo que había imaginado.

Ya habían pasado tres días desde aquella discusión con Erick y, aunque seguía hablando con Richard de vez en cuando por teléfono, todavía no habíamos tenido la oportunidad de sentarnos a conversar como antes. Entre mi adaptación a la empresa y sus responsabilidades en el local, ambos estábamos ocupados.

Jonathan ya me había asignado algunas funciones, aunque decir que entendía completamente lo que estaba haciendo sería una mentira descarada. La mayor parte del tiempo me limitaba a seguir instrucciones, revisar documentos y fingir que sabía exactamente qué estaba ocurriendo.

Para ayudarme me habían asignado una asistente temporal llamada Nataly. El problema era que parecía incluso más perdida que yo.

—¿En qué puedo ayudarle, Christopher? —preguntó desde el otro lado del escritorio.

Levanté la vista de los documentos.

—Llévale estos papeles a Jonathan, por favor.

Tomó la carpeta con ambas manos.

—Claro.

Se quedó inmóvil. Parpadeé. Ella también.

—¿Qué pasa?

—¿Dónde queda la oficina del señor Vélez?

Cerré los ojos durante un segundo. Paciencia, Christopher. Paciencia.

—Nataly... ¿llevas cuatro años trabajando aquí?

—Sí.

—¿Y no sabes dónde queda la oficina de Jonathan?

—Bueno... sí sé...

—Pero no sabes.

—Exacto.

Solté un suspiro tan largo que incluso yo me preocupé. Me levanté de golpe, recuperé la carpeta y caminé hacia la puerta.

—Olvídalo.

—¿Hice algo malo?

—Nada que no hayas hecho desde ayer.

Salí de la oficina antes de escuchar otra pregunta. Después de atravesar varios pasillos llegué a la oficina de Jonathan y golpeé la puerta varias veces.

—¡Ya voy! —gritó desde dentro.

Segundos después apareció frente a mí.

—¿Pasa algo?

—Nataly no me sirve.

—Buenos días para ti también.

—Jonathan, no sabe nada. Nada. Ni siquiera sabe dónde queda tu oficina.

Dejé la carpeta sobre su escritorio. Mi hermano intentó contener la risa.

—Pobre chica.

—No la defiendas.

—Está bien, está bien.

Tomó asiento frente a mí.

—Entonces te pondré a alguien más eficiente.

—Perfecto.

—Se llama Erick.

Sentí que algo dentro de mí moría.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—Lo odio.

Jonathan soltó una carcajada.

—Ni siquiera lo conoces.

Él No Te Ama ||Joerick / Virgato|| TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora