Seguimos hablando durante un buen rato, hasta que las palabras comenzaron a escasear y el cansancio terminó por alcanzarnos. Joel bostezó, llevándose una mano a la boca.
—Creo que ya no puedo más.
Miré el reloj.
—Son casi las tres de la mañana.
—Con razón siento que me atropelló un camión.
Solté una risa.
—Ven.
Lo guié hasta mi habitación.
—Puedes dormir aquí. Yo me quedo en el sofá.
Joel negó de inmediato.
—No. Esta es tu cama.
—Y tú eres la visita.
—Precisamente por eso.
Nos quedamos discutiendo unos segundos, hasta que terminé levantando las manos en señal de rendición.
—Está bien... compartimos la cama.
Él dudó unos instantes antes de asentir. Nos acomodamos cada uno a un lado, dejando una distancia prudente entre ambos. Apagué la lámpara. La habitación quedó casi completamente a oscuras.
—Chris...
—¿Sí?
—Gracias.
Sonreí en medio de la oscuridad.
—Ya me lo agradeciste muchas veces.
—Lo sé —Guardó silencio unos segundos —Solo... gracias por no dejarme solo hoy.
No respondí. Simplemente estiré la mano hasta encontrar la suya bajo las cobijas. Él entrelazó nuestros dedos. Ninguno dijo nada más. Poco a poco el sueño terminó venciendo a ambos.
Abrí los ojos cuando sentí movimiento a mi lado. La luz de la mañana apenas entraba por la ventana. Joel ya estaba vestido.
—Buenos días.
—Buenos días.
Sonrió con esa tranquilidad que pocas veces le había visto.
—Será mejor que me vaya.
Me incorporé.
—Te llevo.
Negó inmediatamente.
—No.
—Joel...
—Chris, ya hiciste demasiado por mí —Se acercó hasta quedar frente a la cama —Voy a pedir un taxi. Necesito pasar por mi casa antes de ir al trabajo.
Suspiré.
—Al menos déjame acompañarte hasta abajo.
—Eso sí.
Bajamos juntos. El taxi llegó pocos minutos después. Antes de abrir la puerta, Joel se giró hacia mí.
—No sé cuándo empecé a sentir que contigo podía bajar la guardia.
—Tal vez porque nunca tuviste que fingir conmigo.
Sonrió con cierta timidez.
—Puede ser.
Lo observé unos segundos.
—Cuídate.
Él asintió. Pero antes de subir al taxi dio un pequeño paso hacia mí. Llevó una mano hasta mi mejilla.
—Tú también.
Acorté la poca distancia que quedaba entre nosotros. Nuestros labios se encontraron en un beso corto. Suave. Cariñoso. Completamente distinto a todos los anteriores. Cuando nos separamos, Joel apoyó un instante la frente contra la mía.
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Él No Te Ama ||Joerick / Virgato|| Terminada
Fiksi PenggemarMuchas veces el amor no es suficiente para terminar con tantos años de felicidad, la costumbre es demasiado fuerte. ¿Se puede volver a amar cuando ya se ha roto una relación?, ¿puede alguien cambiar después de hacer tanto daño? Por otro lado, ¿es po...
