Aquella noche, Joel regresó a casa mucho después de lo habitual. Cerró la puerta con cuidado, apoyó la espalda contra ella y cerró los ojos. Todavía podía sentir el perfume de Christopher impregnado en su ropa y el recuerdo de sus manos le revolvía el estómago de una forma que no sabía explicar. Había cruzado un límite que durante años juró no cruzar. Se llevó ambas manos al rostro.
—¿Qué hice...? —susurró para sí.
No había sido por venganza. Tampoco por deseo únicamente. Había sido porque, por primera vez en mucho tiempo, alguien lo había abrazado sin exigirle nada. Christopher no le pidió que dejara a Erick, ni que prometiera un futuro. Solo estuvo allí cuando sintió que todo se derrumbaba. Y eso era precisamente lo que más culpa le producía.
Se dio una ducha larga intentando borrar cualquier rastro de aquella noche, aunque sabía que el problema no estaba en su piel. Estaba en su conciencia. Cuando salió del baño escuchó la puerta principal abrirse. Erick.
—¿Joel? —preguntó desde la entrada.
—Estoy en la habitación.
Erick apareció unos segundos después. Olía a alcohol y parecía algo cansado, aunque de buen humor.
—Perdón por llegar tan tarde.
Joel apenas levantó la mirada del libro que fingía leer.
—No pasa nada.
Erick frunció ligeramente el ceño. Normalmente Joel se levantaba para abrazarlo o al menos preguntarle cómo le había ido. Aquella vez no hizo ninguna de las dos cosas. Se limitó a pasar la página.
—¿Todo bien?
—Sí.
—¿Seguro?
—Solo estoy cansado.
Erick se acercó hasta la cama.
—¿Sigues molesto por lo del otro día?
Joel tragó saliva.
—No quiero discutir.
La respuesta dejó a Erick completamente descolocado. Joel nunca evitaba hablar. Siempre insistía en solucionar las cosas. Aquella indiferencia era nueva.
—Está bien...
Erick terminó de cambiarse y se acostó a su lado. Intentó rodearle la cintura como hacía cada noche. Joel, casi por reflejo, se hizo apenas unos centímetros hacia el otro lado de la cama. Fue un movimiento pequeño. Pero Erick lo sintió. Se quedó inmóvil unos segundos observando su espalda.
—Buenas noches.
—Buenas noches.
Joel apagó la lámpara. Los dos permanecieron despiertos mucho más tiempo del que cualquiera de los dos admitiría.
(Christopher)
A la mañana siguiente crucé la puerta de la oficina con una tranquilidad que hacía mucho no sentía. No era felicidad exactamente. Era la extraña sensación de haber conseguido aquello que llevaba semanas buscando. Erick ya estaba en su escritorio revisando unos documentos. Le dediqué una sonrisa educada.
—Buenos días.
Levantó la vista.
—Buenos días, Chris.
Se veía agotado. Tenía unas marcadas ojeras y el gesto más serio de lo habitual.
—Pareces cansado.
Suspiró mientras dejaba los papeles sobre el escritorio.
—No dormí muy bien.
—¿Mucho trabajo?
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Él No Te Ama ||Joerick / Virgato|| Terminada
FanfictionMuchas veces el amor no es suficiente para terminar con tantos años de felicidad, la costumbre es demasiado fuerte. ¿Se puede volver a amar cuando ya se ha roto una relación?, ¿puede alguien cambiar después de hacer tanto daño? Por otro lado, ¿es po...
