No volvimos a hablar durante varios minutos. El silencio ya no era incómodo. Todo lo contrario. Joel seguía abrazado a mí y yo acariciaba distraídamente su espalda mientras él dibujaba figuras invisibles sobre mi brazo con la yema de los dedos. No sabía en qué momento dejamos de conversar. Solo recuerdo que él bostezó.
—¿Tienes sueño? —pregunté sonriendo.
—Mucho.
—Entonces duerme.
Le di un beso en la frente y él cerró los ojos casi de inmediato.
—¿Y tú?
—Yo también... pero quiero disfrutar un poco más este momento.
Joel soltó una pequeña risa.
—Eres muy cursi cuando quieres.
—No se lo digas a nadie.
—Será nuestro secreto.
Cinco minutos después su respiración se volvió lenta y constante. Se había quedado dormido. Me quedé observándolo un buen rato. El cabello caía sobre su frente desordenadamente y una de sus manos seguía aferrada a la mía, incluso dormido. Sonreí. No tuve valor para moverme. Apagué la lámpara del buró y terminé cerrando los ojos yo también.
Cuando desperté, la habitación estaba iluminada por la luz del sol. Parpadeé varias veces hasta recordar dónde estaba. Miré a mi lado. Joel seguía dormido. Tenía el rostro parcialmente escondido entre la almohada y mi hombro. Consulté la hora en el celular.
9:17 a. m.
—Joel... —susurré acariciándole el cabello.
Él hizo una pequeña mueca y se acercó todavía más.
—Cinco minutos...
Solté una carcajada.
—¿Así que eres de esos?
—Solo los sábados...
—Llevas como ocho minutos pidiendo cinco más.
Abrió un ojo con pereza.
—No seas exagerado.
—¿Quieres desayunar?
Se quedó pensando.
—Depende...
—¿De qué?
—De si después vuelvo a la cama.
—Negociador.
Sonrió y finalmente se incorporó.
—Está bien, acepto.
Nos vestimos con tranquilidad y bajamos a la cocina. El departamento estaba completamente silencioso. Abrí la nevera.
—Tengo huevos, pan, café... y creo que algo de fruta.
—Yo hago el café.
—¿Sabes cocinar?
Joel me miró con falsa indignación.
—Christopher... vivo prácticamente solo desde hace años. Claro que sé.
—Bien, sorpréndeme.
Durante los siguientes veinte minutos la cocina terminó convertida en un pequeño desastre. Joel insistía en que yo cortaba el pan demasiado grueso. Yo decía que él exageraba con la mantequilla. Terminamos riéndonos cuando casi dejó caer una taza de café al intentar empujarme con el hombro.
—Fue tu culpa.
—Claro... yo estaba a dos metros.
—Tu presencia me distrae.
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Él No Te Ama ||Joerick / Virgato|| Terminada
FanficMuchas veces el amor no es suficiente para terminar con tantos años de felicidad, la costumbre es demasiado fuerte. ¿Se puede volver a amar cuando ya se ha roto una relación?, ¿puede alguien cambiar después de hacer tanto daño? Por otro lado, ¿es po...
